De perder un ojo a perder su casa: El drama de Edison Pilataxi, el hincha de Liga que recibió un disparo en un partido en Cuenca
Edison Pilataxi intenta reconstruir su vida, después de recibir un disparo de una bala de goma durante el partido entre Deportivo Cuenca y Liga de Quito, en marzo de 2025. Dejó de trabajar por tres meses, perdió su independencia económica y ahora vive junto a su esposa y su hijo en el mismo local donde trabaja. Mientras tanto, espera que la justicia identifique al policía responsable.

Edison Pilataxi se cubre su ojo derecho después de recibir un disparo en el estadio Alejandro Serrano Aguilar, el 29 de marzo de 2025.
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En el mismo lugar donde intenta ganarse la vida tatuando, Edison Pilataxi también tiene que dormir, comer y compartir sus días con su esposa y su hijo de 15 años. Su estudio de tatuajes, en Cuenca, dejó de ser únicamente el espacio donde desarrollaba su profesión. Se convirtió también en su hogar.
En una pequeña habitación improvisada duerme con su esposa, mientras que su hijo ocupa una bodega acondicionada para que la familia pueda permanecer allí.
Hace más de un año y medio, esa no era su realidad. Antes del 29 de marzo de 2025, Pilataxi tenía un departamento alquilado, un trabajo que le permitía generar entre USD 1.200 y USD 1.500 mensuales y una vida que podía sostener junto a su familia.
Pero ese sábado, cuando asistió al Estadio Alejandro Serrano Aguilar para alentar a Liga de Quito, su vida cambió para siempre. Una bala de goma disparada por un policía impactó directamente en su ojo derecho.
Tuvo que ser trasladado de emergencia a un hospital de Cuenca, donde fue sometido a una intervención quirúrgica. La lesión fue irreversible: perdió por completo la visión de ese ojo y ahora utiliza una prótesis.
"En lo económico estoy súper mal, hay días en que no tengo casi ni para comer. Yo antes tenía mi vida resuelta totalmente".
Edison Pilataxi, hincha de Liga de Quito
"Mi vida cambió totalmente. Dio un giro total, ya que en la parte laboral y familiar, así como en todas las actividades, tanto físicas como en todo lo que se hace, no es el mismo vivir de antes", le cuenta Edison a PRIMICIAS.
El daño no se limitó a la pérdida de un órgano. También alcanzó su capacidad para trabajar, sus ingresos, la tranquilidad de su familia y hasta la posibilidad de desarrollar otras actividades con las que antes complementaba su bolsillo.
Pilataxi es tatuador, pero también se dedicaba a la soldadura cuando no tenía clientes en su estudio. Ahora, esa alternativa quedó descartada. Trabajar con herramientas y materiales que pueden representar un peligro para el único ojo que conserva es un riesgo.
Aunque intenta continuar con su profesión, reconoce que trabajar con normalidad se ha vuelto cuesta arriba. Utiliza lentes, pero eso no compensa la falta de visión ni las dificultades que enfrenta a llevar a sus diseños y tatuajes.
El impacto económico fue inmediato. Durante tres meses dejó de trabajar por completo. Después intentó retomar sus actividades, pero los ingresos ya no fueron los mismos. Lo que antes le permitía mantener un hogar independiente ahora apenas alcanza para cubrir algunas necesidades básicas.

Su estudio de tatuajes también se convirtió en su casa
La reducción de sus ingresos obligó a Edison y a su familia a dejar el departamento en el que vivían y trasladarse al local de tatuajes. Allí adecuaron los espacios como pudieron. Una pequeña habitación quedó para él y su esposa; una bodega se convirtió en el dormitorio de su hijo.
Para sostenerse, recurrieron a la solidaridad de familiares, amigos, y otros hinchas de Liga de Quito. Organizaron rifas, bingos y actividades para recaudar dinero. También comenzaron a vender camisetas, gorras y otros artículos relacionados con el equipo 'albo'.
En total, reunieron alrededor de USD 2.500, un monto que les permitió mantenerse y cubrir parte de sus necesidades durante un tiempo. Pero esa ayuda fue temporal. Las necesidades continúan y los ingresos del estudio no alcanzan para recuperar la estabilidad que tenían antes del accidente.
Actualmente, el alquiler del local representa alrededor de USD 500 mensuales. Edison explica que, en sus mejores meses, conseguía generar entre USD 1.200 y USD 1.500 con su trabajo. Ahora, hay meses en los cuales apenas logra reunir lo necesario para pagar el alquiler y cubrir los gastos más urgentes.
Su esposa también terminó recientemente sus estudios y busca incorporarse al mercado laboral para aportar a la economía familiar. "Ahorita estamos como que queriendo pararnos, pero ha sido duro para mí más que todo", cuenta Edison.
La situación también ha tenido consecuencias emocionales. Edison reconoce que atravesó una etapa de depresión y que su hijo necesitó atención psicológica para procesar lo ocurrido. Lo cierto es que hasta buscar ayuda profesional se convirtió en un impedimento por los costos.
"Si me caigo, si me pongo a llorar o cualquier cosa, mi hijo y mi esposa están al lado. Entonces ellos van a sentir también de la misma manera. Yo tengo que ser fuerte".
Edison Pilataxi, hincha de Liga de Quito
El apoyo que no llegó como imaginaba
Además de las consecuencias físicas y económicas, Edison siente que el acompañamiento que esperaba por parte de organizaciones deportivas fue insuficiente.
En los primeros días recibió atención médica en un hospital público en Cuenca, por lo que no tuvo que asumir los costos de la intervención. Después, Isaac Álvarez, presidente de Liga, también colaboró para cubrir el costo de su prótesis y, según Pilataxi, le entregó USD 1.500 como ayuda económica.
Y cuenta que desde LigaPro se comunicaron con él para ofrecerle cubrir la prótesis, pero debía viajar a Guayaquil por sus propios medios. En ese momento acababa de ser operado y no tenía recursos para pagar el viaje.

A esa sensación de abandono se sumó la preocupación por el proceso judicial. Edison considera que la asistencia legal que inicialmente le ofrecieron tampoco tuvo los resultados esperados.
Asegura que durante varios meses no recibió información clara sobre los avances de la investigación y que, ante la falta de respuestas, acudió personalmente a la Fiscalía de Cuenca para conocer el estado de su caso.
Fue entonces cuando, según cuenta, se involucró directamente en las diligencias y preguntó por los procedimientos pendientes. "Estamos abandonados. No tenemos ese apoyo que nos ofrecieron al principio", dice, con un tono de impotencia e indignación.
Un proceso que sigue pendiente de pericias
La búsqueda de justicia también ha sido un camino largo. A más de un año y medio del hecho, todavía faltan diligencias claves para esclarecer cómo ocurrió el disparo e identificar al responsable.
Orlando Báez, abogado de Pilataxi, explica que la defensa ha solicitado en varias ocasiones la realización de pericias necesarias para sustentar la investigación. Pero asegura que han encontrado demoras reiteradas por parte de los organismos encargados de ejecutarlas.
Entre las diligencias pendientes están los análisis balísticos y la reconstrucción de los hechos. Báez cuestiona que, después de tanto tiempo, la respuesta haya sido que las pericias estaban planteadas de manera incorrecta y que no existía un perito que pudiera realizar conjuntamente los análisis solicitados.
Ante esa situación, la defensa presentó nuevas solicitudes para que las pericias se realicen por separado y pidió que, si en Cuenca no existen los recursos técnicos o logísticos necesarios, se remitan las diligencias a Criminalística en Pichincha.
Báez también solicitó incorporar la bala de goma bajo cadena de custodia, un elemento fundamental para los análisis balísticos. Según el abogado, la defensa espera que, con esos elementos, la Fiscalía avance hacia una eventual acusación.
La investigación, que inicialmente se manejó como un caso de lesiones, actualmente se encuentra dentro de la figura de "extralimitación en la ejecución de un acto de servicio".
El abogado afirma que el objetivo es determinar quién causó la lesión y establecer responsabilidades. También considera que podrían existir responsabilidades de quienes organizaron el partido, aunque esa eventual discusión deberá abordarse por las vías legales correspondientes.
Después de atribuir las responsabilidades penales, explica, vendrán las acciones necesarias para buscar una reparación que permita a Edison y a su familia recuperar condiciones de vida dignas.

Por su parte, fuentes de la Fiscalía de Cuenca confirmaron a PRIMICIAS que el caso continúa en trámite y que se han desarrollado diligencias para esclarecer el hecho. Entre ellas están las evaluaciones médicas y psicológicas, además de la recolección de versiones de personas vinculadas con el incidente.
Las fuentes también señalaron que, por tratarse de una investigación relacionada con la intervención de agentes policiales, se busca contar con peritos civiles para determinadas diligencias, en línea con las recomendaciones sobre investigaciones de posibles vulneraciones de derechos humanos y uso de la fuerza.
Desde la Fiscalía se indica que el caso no está abandonado y que se han buscado alternativas para avanzar en las pericias pendientes. De todas formas, aún no existe una resolución que determine la responsabilidad del agente policial que efectuó el disparo.
Ahora, el único anhelo de Pilataxi es recuperar la posibilidad de vivir con tranquilidad, tener un hogar para su familia y trabajar sin que cada jornada represente una nueva dificultad.
Tiene 36 años y todavía le queda mucho por delante. Pero el futuro, para él, depende también de que una investigación que lleva más de un año y medio encuentre respuestas. Solo espera que se haga justicia y conocer quién fue el responsable del disparo que le quitó la visión de un ojo y le cambió la vida.
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