Guillermo Sanguinetti y su éxito con Macará en 2026: "El equipo me permite trabajar como quiero y no como puedo"
Guillermo Sanguinetti convirtió la continuidad y la planificación en una ventaja para Macará. Desde su llegada en 2025 acumula 72 partidos, 34 triunfos y un rendimiento del 55%. En 2026 llevó al equipo hasta los octavos de final de la Copa Sudamericana y, por ahora, se mantiene segundo en la LigaPro.

Guillermo Sanguinetti durante un partido entre Macará y América de Cali, por la Copa Sudamericana, el 28 de mayo de 2026.
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Hay una frase del entrenador Guillermo Sanguinetti que explica una buena parte de la exitosa temporada de Macará en 2026: "Este año nos dio la posibilidad de trabajar como queremos, buscar, crear el equipo que nosotros pretendemos".
En un fútbol en el que muchos técnicos deben adaptarse al plantel disponible, al presupuesto o a las urgencias deportivas de cada club, el uruguayo de 60 años encontró en Ambato algo poco común: continuidad, planificación y margen para construir.
Y esa continuidad al proyecto dio sus frutos. Desde que Sanguinetti asumió en Macará dirigió 72 partidos, con 34 victorias, 19 empates y 19 derrotas, 98 goles a favor y 68 en contra. En total sumó 118 puntos, para una efectividad del 55%.
En LigaPro, su temporada también refleja una regularidad marcada: 53 puntos en 2025, con un 55,21% de rendimiento, y 51 puntos en lo que va de 2026, con 54,84%. Es decir, va a superar las estadísticas del año pasado.
"Cuando asumes un equipo que ya está armado, tienes que saber adaptarte con el material que cuentas. Cuando uno tiene la posibilidad de contratar, buscas lo que realmente quieres para tu equipo".
Guillermo Sanguinetti, DT de Macará
Sanguinetti recuerda que el proyecto comenzó con dificultades. Macará estuvo en puestos de descenso durante la fase inicial en 2025, pero cambió el rumbo y terminó primero en el hexagonal por la Copa Sudamericana, con lo cual selló su clasificación.
Ese resultado fue determinante para lo que vino después. "La continuidad nos dio la posibilidad de jugar la Copa Sudamericana y de estar peleando arriba en el campeonato local", explica en una entrevista con PRIMICIAS.
Con la clasificación internacional llegó también la posibilidad de armar un plantel más competitivo. Para Sanguinetti, esa fue una de las claves: Macará hizo 13 cambios respecto al equipo anterior e incorporó futbolistas que respondían a las necesidades de su idea de juego.

Esa apuesta se evidenció en la cancha. La lesión de Federico Paz, por ejemplo, lo obligó a reinventarse, mientras los fichajes y el aporte de jugadores como Joaquín Campana y Franco Posse sostuvieron la competitividad de un plantel limitado en cuanto a cantidad de jugadores por puesto.
Macará, al igual que otros equipos en torneos internacionales, compitió durante semanas prácticamente cada 72 horas entre LigaPro y Sudamericana. Sanguinetti reconoce que no tenía dos equipos para alternar y que el manejo de las cargas se convirtió en una necesidad.
Un grupo de futbolistas descansaba una jornada, luego otro, intentando llegar al siguiente partido en las mejores condiciones. No siempre alcanzó.
"A nivel internacional te enfrentas contra equipos con los que no juegas durante todo el año a nivel local. Creo que eso jerarquizó al equipo".
Guillermo Sanguinetti, DT de Macará
Las lesiones aparecieron, especialmente hacia el final del primer semestre. Pero el equipo construyó algo que le permitió sostenerse: una idea colectiva.
En la Copa Sudamericana disputó nueve partidos, ganó tres, empató cinco y perdió uno, con ocho goles a favor y cinco en contra. Sumó 14 puntos y alcanzó los octavos de final, una experiencia que, según Sanguinetti, también elevó el nivel de exigencia del grupo.
La competencia internacional funcionó, sobre todo en las fases previas. El ritmo, la concentración y la exigencia de esos partidos fueron trasladados posteriormente a LigaPro. Los ambateños dejaron de ser únicamente un equipo que competía para alcanzar un objetivo puntual y compitieron de igual a igual ante clubes de mayores recursos.
Ahí aparece otro elemento importante: la continuidad. Sanguinetti sostiene que dirigir durante un período prolongado le permitió conocer las necesidades del club y detectar con mayor precisión qué jugadores podían encajar en su proyecto.
Un equipo más allá de los nombres
A pesar del protagonismo de jugadores como Paz, Campana y Posse, el DT uruguayo evita destacar a nombres propios en este año. Su explicación apunta al funcionamiento colectivo. "Macará ha demostrado un trabajo grupal".
La idea se repite en su discurso: un equipo equilibrado, intenso, capaz de defender cuando corresponde y atacar cuando tiene la posibilidad. Un equipo que ha marcado goles y que no depende exclusivamente de un futbolista.
Esa concepción también explica cómo pudo sobrevivir a lesiones y a un calendario exigente. La respuesta no estuvo solamente en reemplazar nombres, sino en mantener una estructura.
Y allí aparece una de las características que el 'charrúa' arrastra desde su época como futbolista: la constancia, el profesionalismo y la competencia. Después de una larga carrera como jugador y de años como asistente y entrenador principal, asegura que mantiene la misma pasión por el fútbol.
Su tarea ahora consiste en transmitir esa mentalidad a un grupo que vive uno de los mejores momentos en la historia reciente de Macará.
El equipo ya consiguió dos objetivos que parecían lejanos: llegó a octavos de final de la Sudamericana, se mantiene en la parte alta de la LigaPro y tiene asegurada nuevamente una competencia internacional.
Pero Sanguinetti todavía no habla de punto final. Quedan nueve partidos y una nueva meta: la Copa Libertadores. Así, la temporada de Macará se resume en un entrenador comprometido, que ha tenido tiempo para construir y la posibilidad de elegir, dentro de sus posibilidades, el equipo que quería dirigir.
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