Gabriela Vargas, en primera persona: "Así me convertí en campeona mundial de patinaje"
Gabriela Vargas obtuvo la medalla de oro en la prueba de 15.000 metros eliminación en el Mundial de Patinaje. En una entrevista con PRIMICIAS, la deportista ecuatoriana relata el esfuerzo y las adversidades que pasó para llegar a esta consagración.

Gabriela Vargas, durante una entrevista con PRIMICIAS en Quito, el 19 de octubre de 2026.
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Felipe Núñez / PRIMICIAS
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"Es el sueño de la 'Gaby' de ocho años", comienza su relato. Tiene los ojos achinados, producto de su sonrisa de oreja a oreja, pero se puede observar el brillo en los mismos. Ella topa su medalla, siente su superficie, su textura. Se nota aún el nerviosismo en sus dedos y no es para menos.
Y es que hace apenas una hora había aterrizado en Quito, había cruzado la puerta de desembarque y había sido recibida con flores y mariachis. Gabriela Vargas, con el oro colgado y resplandeciendo en su pecho, regresó a su país, como la vigente campeona mundial de patinaje.
Solo han pasado unos días desde que cruzó la meta en un ajustado final, la memoria de la hazaña está fresca en su memoria. Sin embargo, Gabriela prefiere ir más atrás en el tiempo.
"Desde que entré en el patinaje, desde que me di cuenta que tenía talento y empecé a ganar, me dije 'Quiero ser campeona del mundo'", recuerda en una entrevista con PRIMICIAS.
En 2016 lo consiguió, en el Mundial de Patinaje en Nanjing, China, pero fue en la categoría juvenil. A partir de esta primera experiencia, Gabriela tuvo que esperar una década para volver a ser la mejor del planeta.
"A veces no nos damos cuenta del tiempo y el trabajo que toma alcanzar las metas. Fueron 10 años de puro trabajo y sacrificio para lograr esto".
Por un lado, fue una etapa de éxitos. La patinadora ecuatoriana ganó siete medallas en Juegos Mundiales —dos de ellas de oro—, pero también fue un período de dudas y resiliencia.
"10 años es bastante tiempo. Uno se cuestiona si debe seguir invirtiendo tanto tiempo y dinero cuando el título no llega. Hubo momentos de duda porque se requiere mucha paciencia, pero en el fondo yo sabía que tenía la capacidad física y mental para conseguirlo. Era solo cuestión de tiempo".

Fue así que, a comienzos de 2026, Gabriela se volvió a repetir ese mantra que había expresado desde que era muy pequeña. "Desde el principio del año lo dije: Voy a ser campeona mundial".
Junto a su entrenador, la preparación fue distinta. "Me enfoqué por completo. Mi brújula siempre fue preguntarme: ¿Cómo entrena una campeona del mundo? ¿Cómo come? ¿Cómo duerme? Dimos el todo por el todo, sin distracciones".
Una eterna espera hasta el oro
En octubre de 2026, Gabriela Vargas llegó al Mundial de Patinaje, en Asunción, Paraguay, para conseguir, por fin, su medalla de oro.
No obstante, como todo en la vida, lo bueno se hace esperar. Ella inició su participación en la prueba de 5.000 metros puntos, el 10 de octubre. Lamentablemente, no fue el comienzo que esperaba: finalizó en la novena posición.
"Pensé, 'Dios mío, no estoy en el nivel, ¿qué va a pasar?'. Pero decidí hacer borrón y cuenta nueva para las pruebas de eliminación, que son mis favoritas".
Dos días después, Gabriela compitió en los 10.000 metros eliminación y la ecuatoriana finalizó segunda. Fue un podio merecido, una nueva presea para su palmarés, pero nuevamente se quedó a un paso del sueño. "Esa medalla de plata me confirmó que sí estaba bien físicamente. Me motivé para ir por más".

Y llegó el 16 de octubre, la prueba de los 15.000 metros eliminación. A todo o nada, ahora o nunca, era el momento para dar el batacazo.
"Es la prueba más larga del Mundial. Siempre hay que estar adelante porque Colombia intenta controlar la punta y el circuito era peligroso. De hecho, hubo accidentes. Yo me movía muy bien en el grupo y había trabajado mucho mi pique final este año. En el cierre, las chicas de Colombia me quisieron bloquear".
"En el patinaje, hay una regla clara: en la última vuelta no puedes hacer bloqueos, tienes que hacer un sprint limpio para que sea justo. Una de las chicas de Colombia se vio desesperada porque yo ya la estaba pasando y me bloqueó de manera antirreglamentaria. Eso es peligrosísimo, te puedes caer y es terrible".
Llegó a la línea de meta, con sus dos competidoras colombianas al mismo nivel, y estiró la pierna derecha. Las tres pasaron prácticamente juntas. Era imposible decretar una ganadora en ese momento. Los jueces debían revisar el final y dar un veredicto.
Fueron 20 años desde que se inició en el patinaje, 10 años desde que fue campeona mundial juvenil, seis días desde su primera competencia en este Mundial y 24 minutos desde que inició esta prueba de los 15.000 metros, y ahora había que esperar un poquito más. "Fue eterno. Yo estaba afuera de la pista y no me quería ir".
De pronto, sonó en el altavoz: "Medalla de oro... ¡Gabriela Vargas!". Ella se quedó pasmada, mientras los festejos explotaron a su alrededor. Y el sueño de una vida se cumplió, junto a las personas más importantes de su vida.
"Mis papás fueron a verme y fue hermoso, porque nunca me habían visto ganar una medalla mundial en vivo. También estuvo mi esposo, la Federación, mis compañeros".
Le entregaron la bandera ecuatoriana —la cual estaba firmada, como es tradición, por todos los integrantes de la delegación tricolor— y Gabriela se dio la vuelta olímpica alrededor del circuito.

Y horas más tarde, llegó el momento más especial. En el podio, recibió su medalla de oro y su uniforme con la franja arcoíris. "Subirte, escuchar el himno nacional y ver la bandera es una sensación que no se puede explicar. Se te pone la piel de gallina. Representar a todo un país de esa manera es hermoso".
La patinadora respira, regresa a ver a su medalla y culmina con su relato, pero llega un breve momento de reflexión. Luego de tanta espera, tanto sacrificio y tantos festejos... ¿qué significa ser campeona mundial?
"Creo que ser campeón es algo que se vive dentro y fuera de la pista. Es ser humilde a pesar de cualquier medalla que uno tenga. Es estar orgulloso del país del que vienes, darle alegrías a tu gente y ser agradecido con quienes te apoyan".
Gabriela Vargas es, oficialmente, la mejor patinadora del mundo. No obstante, el camino continúa. Llegarán nuevos desafíos, nuevas competencias. En el horizonte están los Juegos Mundiales 2029 y también hay la curiosidad de adentrarse en el patinaje sobre hielo, para llegar a los Juegos Olímpicos de Invierno 2030.
Con "puro trabajo y sacrificio", Gabriela quiere buscar más sueños, subirse a más podios y ampliar su legado como la mejor patinadora ecuatoriana de la historia.
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