Ecuador y una insólita decisión: un técnico de la Serie B dirigió a la Selección
¿Un técnico de la Serie B sentado en el banquillo de Ecuador? No es imposible; ocurrió en 1981. Si en tiempos recientes hubo polémica porque ese cargo lo ocupó un director deportivo (Jordi Cruyff), el DT del peor anfitrión en la historia de los mundiales (Félix Sánchez Bas, con Qatar en 2022) y otro con un currículum menos que modesto (Sebastián Beccacece), hoy una contratación como la hecha hace 45 años por la Federación Ecuatoriana de Fútbol provocaría un escándalo nacional.

Juan Eduardo Hohberg llegó para dirigir a Emelec en la B y fue 'prestado' a la Selección en 1981.
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Para participar en las eliminatorias a España 1982, la FEF se propuso un plan ambicioso: fichar a Roberto Saporiti, campeón del mundo en 1978 como asistente de César Luis Menotti. En abril de 1980, el argentino vino a Guayaquil y llegó a un acuerdo preliminar que al final no se concretó.
Durante su corta estancia en el país, Saporiti fue blanco de una feroz oposición de un sector del periodismo, que lo desacreditó sin razón. El futuro entrenador de Álex Aguinaga en el Necaxa recibió reproches de este tipo: "es demasiado joven e inmaduro (tenía 41 años)", "se llevará muchos dólares" y "solo hizo cursillos en Europa".
Ese turbulento arranque fue el prólogo de una serie de líos que malograron el proceso. La Selección entró en una de sus etapas de mayor caos debido a los desaciertos de la Ecuafútbol. La improvisación desembocó en el nombramiento de "emergencia" —como dijo la revista 'Estadio', tras la renuncia de tres técnicos— de un DT que laboraba en la Serie B, a solo 23 días del inicio del certamen clasificatorio.
Ignomiriello, mala elección
Truncado el fichaje de Saporiti, la FEF se convirtió en la abanderada de "la desorganización total", recriminó 'El Telégrafo'. Con un ánimo a lo "agarra lo que puedas", los dirigentes designaban como técnico de Ecuador a quien se cruzara, hasta completar cuatro seleccionadores en un periodo de diez meses (entre junio de 1980 y abril de 1981). El primero de la lista fue Miguel Ubaldo Ignomiriello, venido en 1979 para Deportivo Quito.
Prestigioso en Argentina, aquí no dejó una buena imagen, como expuso 'Estadio' en un reportaje publicado en abril de 1981. Este medio registró el "extraño paso, intrascendente y fugaz de Ignomiriello, en un cortísimo espacio de tiempo, por el Quito, Everest, la Escuela de Fútbol de Asoguayas, la Selección, Emelec, Barcelona y ahora Filanbanco".
Los hechos respaldaban esa crítica. Después de desvincularse del Everest —al que no llegó a dirigir— y de la Asoguayas, el exadiestrador de Estudiantes de La Plata comandó la Tricolor, entre junio y diciembre de 1980. Tras dimitir en la FEF, pactó con los 'eléctricos', pero el 19 de enero de 1981 no apareció en el Capwell para ser presentado. Luego Ignomiriello aceptó una oferta canaria, pero el 16 de febrero de 1981, sin justificación, no asistió a la primera práctica ni a ninguna otra posterior.

Vieira y Araujo no funcionaron
Como sucesor de Ignomiriello, el presidente de la FEF, Jorge Arosemena Gallardo, eligió a Otto Vieira, cuando este aún festejaba la conquista de la quinta estrella de Barcelona SC. La era del célebre brasileño fue breve. En el debut, Ecuador perdió 2-1 con el Sparta de Praga en Guayaquil, el 21 de enero de 1981. Vino otro revés: 3-1 con Bulgaria en Quito, el 28 de enero de 1981, y en el día de San Valentín, en el Atahualpa, Brasil no fue amistoso: arrasó 6-0 (doblete de Sócrates y un gol de Zico).
Llegó el turno de Juan Araujo Estévez, preparador físico de notable trayectoria y con un par de éxitos como técnico. Su ciclo duró apenas dos meses. Se fue en abril de 1981 porque rechazó que miembros de una 'Comisión Asesora' creada por la FEF hicieran la nómina de convocados. "No soy títere de nadie. Personas que no cumplen una función en la parte técnica no me impondrán nombres", aclaró el capitalino al renunciar.
El estreno de Ecuador en las Eliminatorias estaba fijado para el 17 de mayo de 1981, contra Paraguay en el Modelo, y la FEF buscaba desesperadamente un entrenador "que se haga cargo del muerto-vivo", comentó 'El Universo'. El 24 de abril aceptó la misión un técnico que, aunque dirigía en la Serie B, tenía un renombre internacional y una condición de leyenda mundial que no poseía ninguno de sus colegas del campeonato nacional.
De la serie B a la Tricolor
Se trataba del famoso argentino-uruguayo Juan Eduardo Hohberg, quien desde enero de 1981 conducía a Emelec, que había perdido la categoría. La directiva millonaria anunció que "en esta coyuntura de emergencia que vive el fútbol ecuatoriano, autoriza que su técnico sea el responsable de la Selección".
Apodado 'Verdugo', el cordobés Hohberg alcanzó la fama con la camiseta de Peñarol. En el club uruguayo se convirtió en ídolo, marcó 253 tantos, ganó seis veces el torneo local y en 1960, como capitán, levantó la Copa Libertadores junto a Alberto Spencer como compañero de ataque.
Con el combinado 'charrúa', Hohberg protagonizó un hecho insólito en el Mundial de Suiza 1954: estuvo sin signos vitales tras hacer el gol del empate a dos ante Hungría, en semifinales. El diario AS relató el suceso: "Hohberg no se levantaba, parecía que estaba desmayado. Los doctores de Uruguay le hicieron una serie de masajes en la zona del corazón y le administraron coramina oral... Los médicos fueron los verdaderos héroes tras conseguir la reanimación de Hohberg, después de estar 15 segundos muerto".
Hohberg resucitó
Según Mundo Deportivo, "fuera del campo, al lado de la portería misma donde había llegado el segundo gol uruguayo, Hohberg fue atendido enseguida. Quince largos segundos. Hohberg murió en el estadio. Angustiado, el médico buscó la coramina, un estimulante cardíaco para regresarlo a la vida y al fútbol".

Pese al percance, Hohberg volvió a la cancha, pero los húngaros vencieron en el tiempo extra. Cuatro días después de su 'resurrección', el 'Verdugo' fue alineado contra Austria en la disputa por el tercer lugar y anotó el empate transitorio uruguayo.
Como DT de la 'Celeste', Hohberg también consiguió la inmortalidad. Dirigió a Uruguay en dos campañas clasificatorias. En la primera obtuvo el boleto al Mundial de México 1970, aunque no pudo repetir el éxito rumbo a Argentina 1978. Ya en la cita azteca, su escuadra cayó en semifinales frente al Brasil de Pelé y se despidió con el cuarto puesto.
Al cierre de la séptima jornada de la Serie B, Emelec superó 3-2 a Deportivo del Valle para adueñarse del liderato. De inmediato, Hohberg asumió el mando de la Selección en un panorama totalmente adverso. Ecuador tuvo una preparación frenética: en 11 días jugó cuatro amistosos en Guayaquil frente al Deportivo Cali, el América de Río de Janeiro, el DIM y el Betis.
La FEF 'no aportó nada'
Aunque "Hohberg inyectó temple y coraje", opinó el periodista Guillermo Valencia, la deficiente gestión de la FEF, "que nada aportó", condenó el proceso al fracaso. Como consuelo quedó el triunfo sobre Paraguay en el Modelo —el primero en la historia contra ese rival—. Sobre el empate sin goles con Chile en casa, 'Valenciano' apuntó que "se pudo golear". Los chilenos ganaron el Grupo C, con cuatro partidos para cada equipo.
Concluida la accidentada Eliminatoria (la Tri fue segunda de su llave, con dos derrotas, una victoria y un empate), Hohberg retomó su labor en Emelec y conquistó el ascenso al término de la primera fase. Para 'Estadio', el técnico "se regaló a la FEF" porque "cobrará únicamente 25.000 dólares, pagaderos en cómodas cuotas".
Hohberg, único estratega en la historia de la Tri que arribó desde la Serie B para dirigirla, fue exonerado de responsabilidades en un artículo firmado por Mario Valdez en 'El Universo'. El columnista arremetió contra la FEF: "El más grande disparate que hay en el país. Si los dirigentes siguen en sus cargos, significa que en el fútbol no existe la palabra pudor".
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