Derrame de petróleo deja a 400 personas sin poder usar el río Cupa, en Esmeraldas
Los moradores no pueden lavar, pescar ni abastecer de agua a sus cultivos y animales. Aunque Petroecuador controló la fuga en el SOTE, persisten vetas de combustible y los afectados reclaman compensaciones y alimentos.

Un grupo de técnicos repara la rotura que provocó el derrame de petróleo en el río Cupa, en Quinindé, Esmeraldas.
- Foto
PRIMICIAS
Autor:
Redacción Esmeraldas
Actualizada:
Compartir:
La ropa se acumula en las casas del recinto Cupa, en Esmeraldas, y la lluvia se ha convertido en una esperanza para las familias que necesitan agua para lavar. A orillas del río del mismo nombre, un hombre que acostumbraba salir a pescar debe buscar otra forma de conseguir alimentos, mientras quienes tienen cultivos y animales tampoco pueden recurrir al afluente como lo hacían antes del derrame de crudo registrado el domingo 11 de octubre de 2026.
La emergencia alteró la rutina de los habitantes de los sectores ribereños de esta comunidad del cantón Quinindé, en Esmeraldas.
El río era parte de su vida cotidiana: servía para lavar prendas, atender los sembríos, dar de beber a los animales y realizar otras tareas domésticas. Ahora, los moradores buscan alternativas para abastecerse, desde bidones que compran por su cuenta hasta el agua que reciben mediante tanqueros o consiguen en pozos de vecinos.
Ruth Tenorio, presidenta del recinto Cupa, calcula que unas 400 personas de los barrios Los Pinos, Santa Clara, 12 de Febrero y Primavera están afectadas por la contaminación. Aunque las grandes manchas negras ya no se observan como al inicio de la emergencia, todavía se distinguen vetas de combustible que bajan por el río. Los moradores temen utilizar esa agua mientras no existan garantías de que es segura.
El combustible sigue bajando por el río
Tenorio relató que, durante una reunión con las autoridades en la ribera, los habitantes experimentaron molestias físicas por la presencia de hidrocarburos. “Es una cosa que no se puede respirar, duele la cabeza, pica el cuerpo”, señaló. Una brigada médica permanecía en la comunidad para atender a los afectados y entregar medicamentos.
La contaminación no se limita al río Cupa. La dirigente también mencionó daños en el río Zapotal y calificó las afectaciones como considerables, aunque no pudo precisar cuántas hectáreas de cultivos estarían comprometidas. Los moradores observan que, pese a que la fuga fue controlada, siguen apareciendo rastros de combustible en la corriente.

Parte de la preocupación se relaciona con los residuos que han quedado en las orillas, los montes y la vegetación. Cuando el nivel del agua sube y luego baja, el material adherido a esos lugares puede volver a desprenderse y ser arrastrado por el río. Por ello, la desaparición de las manchas más visibles no significa necesariamente que el afluente esté recuperado ni que pueda utilizarse con normalidad.
Para las familias agricultoras, la situación implica postergar labores de riego y atención de sus plantaciones. Quienes crían animales deben encontrar otra fuente de agua, mientras las tareas domésticas se resuelven con las cantidades de agua que logran conseguir.
En los hogares donde no hay abastecimiento regular, cada bidón representa un recurso que debe administrarse para cubrir las necesidades más urgentes.
Tanqueros y atención médica, pero faltan alimentos
De acuerdo con Tenorio, el primer tanquero enviado por la Gobernación llegó el lunes 12 de octubre, alrededor de las 17:00. Ese mismo día, el Municipio de Quinindé también dispuso otro vehículo para abastecer a los moradores. La presidenta del recinto indicó que el martes llegaron más tanqueros y que una brigada médica atendía a la población desde las 10:00.
La dirigente reconoció la asistencia recibida en agua y atención sanitaria, así como la presencia de instituciones que han dado seguimiento a la emergencia. Sin embargo, señaló que hasta las 15:00 de este martes 14 de octubre no habían recibido alimentos. Según contó, representantes municipales se habían comprometido a llevar ayuda alimentaria a los damnificados, pero esta todavía no llegaba cuando ella se dirigía a una reunión con Petroecuador y otras autoridades.
La compensación por los daños también estaba entre los asuntos pendientes. “Necesitamos ser compensados porque no es primera vez que nos sucede. Esto ya van tres veces”, reclamó Tenorio. La presidenta recordó que la comunidad arrastra una historia de afectaciones y mencionó un antecedente en 2018, aunque durante la entrevista no pudo precisar las fechas de los otros episodios. También aclaró que la lucha por contar con agua potable en Cupa se remonta a unos 35 años y que ese proceso es independiente de la emergencia actual.
Petroecuador controla la fuga y continúan los trabajos
Petroecuador informó el lunes 12 de octubre que controló una fuga de crudo en el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), a la altura del recinto Cupa, en el kilómetro 420+840.
Según la empresa estatal, más de 50 técnicos trabajaban en la zona para atender la contingencia, reparar la infraestructura y proteger las fuentes hídricas. Las autoridades atribuyeron la afectación a la perforación de la tubería vinculada a actos vandálicos para el robo de crudo.
El gobernador de Esmeraldas, general Juan Jaramillo Paredes, acudió al lugar este martes para verificar las labores de respuesta y remediación ambiental. Mientras que la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Quinindé (Emapasosq-EP), junto con el Cuerpo de Bomberos, informó que monitoreaba el río Cupa y daba seguimiento a la captación de agua que abastece a Viche. Su comunicado no detalló resultados de análisis de calidad del agua ni la extensión de la contaminación.
La emergencia también generó preocupación por otros sistemas de abastecimiento. EPMAPSE informó el 12 de octubre que suspendió temporalmente la captación y distribución desde la planta de San Mateo como medida preventiva, pero tres horas después la bombeo se restableció.
Petroecuador: perforación clandestina provocó derrame
Por su parte, Petroecuador informó este 13 de octubre que concluyó la reparación de la tubería del Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), en el kilómetro 420+840, sector Cupa. Según la empresa pública, la fuga de crudo fue causada por una perforación clandestina.
Un equipo de 66 personas, entre técnicos de Petroecuador y efectivos del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, continúa con las labores de contención y recuperación del petróleo. Hasta el momento, se han recuperado 1.000 barriles de crudo mediante equipos de succión.
Además, la empresa entregó agua potable a 473 familias de cinco comunidades: 12 de Febrero, Las Primaveras, 13 de Septiembre, Santa Clara y Los Pinos. El suministro mediante tanqueros se mantendrá mientras las comunidades lo requieran.
Petroecuador señaló que continuará con el monitoreo del área, las tareas de limpieza ambiental y la atención a las comunidades afectadas.
Compartir:



