Lo que Lenín Moreno le dejó a la economía de Ecuador

El giro en el manejo económico

Después de empezar su gestión con dos ministros de Finanzas de izquierda, Carlos de la Torre y María Elsa Viteri, la administración de Lenín Moreno dio un giro de 180 grados al nombrar a Richard Martínez en el cargo en mayo de 2018.

Martínez, que venía del sector privado, puso en marcha un programa de reorganización de las finanzas públicas, cerró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 6.500 millones y renegoció la deuda externa en bonos Global, sin declarar una cesación de pagos, sino en términos amigables con el mercado.

Tras el acuerdo con el FMI, Ecuador culminó el 31 de agosto de 2020 el canje de 10 series de bonos Global que tenían plazos de vencimiento promedio de 6,1 años por nuevos papeles de deuda con un plazo de vencimiento de 12,7 años.

El plazo de vencimiento es el periodo al final del cual Ecuador tendrá que devolver el capital prestado por los titulares de los bonos Global. Estamos hablando de una deuda que bajó de USD 17.373 millones a USD 15.825 millones, según el Ministerio de Finanzas.

Si el país no lograba la renegociación de los bonos y el acuerdo con el FMI, habría caído en una cesación de pagos de la deuda externa y en una recesión más profunda, por efecto de la pandemia de Covid-19, de la que se ha defendido en parte gracias a los créditos multilaterales, empezando por el Fondo.

Ecuador cerró 2020 con una contracción de su economía de 7,8% del PIB cuando se esperaba que la baja fuera de 11%.

La renegociación de los bonos significó también la reconstrucción de las relaciones de Ecuador con el mercado internacional y con los organismos multilaterales de crédito.

Se trata de un parte aguas frente a la postura del gobierno de Rafael Correa, que lidió con la deuda externa en bonos declarando un cese de pagos parcial y unilateral, con la exministra Viteri al frente bajo el discurso de la “deuda ilegítima”.


Independencia del Banco Central

El sucesor de Martínez en el cargo fue otro ministro alejado de las visiones de izquierda. Se trata de Mauricio Pozo, quien logró que la Asamblea aprobara dos leyes clave para mantener el acuerdo con el FMI. Una ley Anticorrupción y la Ley para Defender la Dolarización.

La primera fue una reforma al Código Orgánico Integral Penal (COIP) para castigar el mal uso de recursos públicos y en ella aparecen tres nuevos delitos: sobreprecio en la contratación pública, actos de corrupción en el sector privado y obstrucción de la justicia.

La segunda fue una reforma al Código Monetario y Financiero para cerrar las puertas para que futuros gobiernos usen las reservas internacionales para financiar el gasto público.

La norma restableció el sistema de cuatro balances del Banco Central de Ecuador (BCE), lo que blinda las reservas que, a abril de 2021, estaban en apenas USD 5.961 millones.

La denominada Ley para Defender la Dolarización establece que el Banco Central recuperará sus reservas internacionales entre 2021 y 2035, cubriendo el actual descalce de USD 6.600 millones. Nadie podrá meterle las manos a los bolsillos al BCE, en teoría.


El camino hacia los acuerdos comerciales

Este ha sido también un cambio radical con respecto a la política de Rafael Correa, el antecesor de Lenín Moreno. Ecuador retomó las negociaciones para un tratado de libre comercio con Estados Unidos, camino largo que ya empieza a recorrerse.

También firmó un tratado con el Reino Unido y puso sobre la mesa la decisión de unirse a la Alianza del Pacífico, una política que el presidente entrante, Guillermo Lasso, anunció que continuará, comenzado por la firma de un acuerdo comercial con México.

Así, Ecuador se aleja de la doctrina de las relaciones sur-sur y de los acuerdos Estado a Estado, que dieron como fruto las ‘preventas’ petroleras con China sin licitación, y otros contratos sin concurso público.


Pobreza y desempleo

La gran deuda que queda es la lucha contra la pobreza que, tras la crisis agravada por la pandemia de Covid-19, ya golpea a uno de cada tres ecuatorianos.

Está pendiente la creación de empleos, pues más de un millón se destruyeron y solo 500.00 fueron creados desde 2020 y también la estabilización de la clase media, sin la cual hay pocas posibilidades de gobernabilidad.


Las reformas que faltan

Y queda aún una lista de reformas que Moreno no logró hacer y que son consideradas impopulares, como la reforma laboral (el código de Ecuador data de los años 30 del siglo XX) y una nueva reforma tributaria.

Moreno sale del cargo con alrededor de un 6% de popularidad. Vista solo en materia de manejo económico, su administración alcanzó logros importantes, pero no se sienten porque hay una deuda social difícil de cubrir y que pasa por reducir la desigualdad vía creación de nuevos empleos.

Es verdad que los bonos sociales ayudan para superar emergencias de los hogares, pero no llevan a las familias ni a los países a prosperar.

Y queda una nunca cumplida promesa de hacer la “cirugía mayor contra la corrupción”, que es una mano negra que se lleva importantes recursos del Estado en favor de grupos de interés que no están movidos por la ética ni por el bien común ni, mucho menos, por el bienestar del país.

Para ilustrar el caso están los escándalos en Petroecuador y la caída del contralor Pablo Celi y su entramado que negociaba, desde las altas cúpulas del Estado, sobornos a cambio de perdones para que algunos proveedores del Estado pudieran seguir burlando las leyes y cobrando sus facturas.

Autora: María Teresa Escobar, periodista y corresponsal internacional especializada en economía, commodities de energía, mercados de valores, y directora de PRIMICIAS.

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