Cartelera
Pablo Cuvi es escritor, editor, sociólogo y periodista. Ha publicado numerosos libros sobre historia, política, arte, viajes, literatura y otros temas.
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El novelista mexicano Jorge Volpi ganó el Premio Alfaguara de 2018 con ‘Una novela criminal’, donde narraba el caso de una joven francesa, Florence Cassez, quien, junto con Israel Vallarte, fueran acusados de integrar una banda de secuestradores. Con el estilo de una extensa y meticulosa crónica periodística, Volpi desnudaba la tenebrosa patraña montada por policías, jueces y autoridades políticas.
En otras palabras, mientras el sistema mexicano había creado una ficción completa para encubrir el tema, Volpi lo desenmascaraba en una ‘novela sin ficción’, como él mismo la calificó, que diluía la frontera con el periodismo literario, muy en boga hasta la irrupción de las ‘fake news’.
Hoy, el mexicano –autor de delicias como ‘El fin de la locura’, novela en la que ridiculizaba a Lacan, Fidel Castro y los protagonistas del 68– acaba de lanzar en Madrid una suerte de utopía o distopía o cómo se quiera calificar a ‘La República’, esta ficción que no sucede en un futuro lejano sino a fines de este 2026; o sea, ya. Donald Trump ha sido tomado prisionero en Arizona y un político instigado por su mujer, al estilo de Lady Macbeth, trepa al poder.
La novedad es que el narrador de la historia es Nick, la inteligencia artificial que maneja todos los hilos y las gentes. Pero una trama tan obvia, en lugar de causar miedo o asombro al lector, le aburre. Mucho más emocionante, desconcertante y aterradora es la brutal realidad de los noticieros y las redes donde un puñado de líderes y billonarios pasados en ketamina nos mantiene en vilo ante el juego vertiginoso del poder mundial.
A diferencia de la novela del mexicano, ‘La diplomática’ –cuya cuarta temporada fue colocada en Netflix la semana pasada– sigue siendo adictiva. Esto responde, ante todo, a dos factores clave: el guion y la actuación. La creadora de la serie, Débora Cahn, combina hábilmente los enredos de la alta política internacional con la complicada pero creativa relación entre la diplomática y su marido vicepresidente, quienes están siempre al borde de la ruptura por el choque de sus ambiciones.
Para mantener el suspenso capítulo tras capítulo, la trama se sostiene en unos pocos tópicos: ante la amenaza de un conflicto nuclear, los rusos son los malos y peligrosos; los gringos son abusivos y mentirosos; y los ingleses lindan entre la debilidad y el pendejismo. Así se logra que el espectador casual no se pierda en los entreveros de la serie ideada por Cahn, creadora también de otra serie adictiva que ustedes recordarán, ‘Homeland’, cuya protagonista era esa agente bipolar, interpretada de manera impactante por Claire Danes con su cara de loca.
Otro factor, de igual importancia para el éxito de ‘La diplomática’, es la sobresaliente actuación de Keri Russell en el papel de embajadora de EE.UU ante el Reino Unido; o, con más elegancia, ante ‘the Court of Saint James’. Los ingleses ponen el decorado de la realeza pues casi todo sucede al interior del castillo de Windsor, donde llegan y se instalan provisionalmente los norteamericanos, plebeyos y prepotentes.
Como en toda ficción, si en lugar de dejarte llevar por la ilusión te pones un poco estricto, la historia pierde verosimilitud pues te dices: las cosas no son así en la vida real, tan exageradas. ¿Ah, no? ¿Y qué hubieras dicho hace 20 años si te hubieran mostrado una película en la que el presidente de EE.UU. traicionaba a Ucrania y a sus aliados europeos y se ponía del lado de Rusia?
La cartelera se completa con la película ‘Lo dejamos acá’, articulada sobre un duelo con buena química entre los dos actores argentinos más reconocidos: Ricardo Darín en el papel de un psicoanalista que quiere solucionar los problemas de sus pacientes inmiscuyéndose físicamente en sus vidas, y Diego Peretti como el escritor bloqueado y alcohólico que busca su ayuda. Menos conocido internacionalmente que Darín, el narigón Peretti encarnaba al psicólogo en la versión argentina de la muy exitosa serie ‘En terapia’.
La historia de esta nueva película arranca bien, pero se vuelve un poco estrafalaria y previsible; ello, sumado a la envidia de los cibernautas, ha desatado memes y críticas con mala leche en las redes argentinas. Como Darín no está acostumbrado a ese vapuleo infame e irresponsable, declaró en un programa de televisión: “A mí lo único que me jode es la maldad”. A todos, Ricardo, a todos, en este planeta dirigido por megalómanos, billonarios y criminales de guerra que son malos de verdad.