El ecuavóley, un deporte que crece profesionalmente y dinamiza la economía de los barrios
Las canchas de ecuavóley de Quito reúnen a comerciantes, jugadores y aficionados, convirtiéndose también en espacios que generan ingresos. La Liga Nacional, creada en 2025, tiene programados 225 partidos para 2026.

Personas jugando ecuavóley en La Carolina mientras una multitud los observa.
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Juan José Balseca
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Una pelota, una red y tres jugadores por lado son suficientes para iniciar un partido de ecuavóley. Pero alrededor de las canchas de Quito la actividad va más allá del deporte: vendedores de comida, tiendas, jugadores y vecinos forman parte de un movimiento que también genera ingresos.
En sectores como los parques Inglés y La Carolina, comerciantes aseguran que los días de mayor concurrencia representan una oportunidad para incrementar sus ventas. Para algunos, incluso, estas pueden duplicarse cuando las canchas concentran más aficionados.
De las canchas barriales a la profesionalización
El ecuavóley se disputa con tres jugadores por equipo en una cancha de 9 por 18 metros. En la Liga Nacional de Ecuavóley (LNE) se utiliza un balón Mikasa número 5, la red se ubica a 2,85 metros y se juegan sets de 12 y 15 puntos.
La profesionalización del deporte tomó impulso en 2025 con la primera temporada de la LNE. Según cifras de la organización, esa edición superó los 100.000 asistentes y activó más de 450 empleos directos e indirectos en las 14 ciudades donde se disputó la competencia.
Para 2026, la liga creció a un calendario de 225 partidos durante 10 meses, con 16 equipos de 14 ciudades y 80 atletas profesionales. La temporada está dividida en un Torneo Apertura, un Clausura y una Final de Campeones prevista para diciembre.
Mateo Miranda, gerente general de la LNE, asegura además que los deportistas reciben un salario mensual con una base de USD 300 y que el proyecto colegial ha permitido entregar 18 becas universitarias.

Miranda estima, además, que existen más de 250.000 canchas de ecuavóley en Ecuador y sostiene que es el segundo deporte más visto y practicado del país.
Para Miranda, la profesionalización no significa abandonar las raíces del deporte. “Lo tradicional es lo más importante, en especial esas canchas de ecuavóley que mueven un montón de gente y hacen que la economía del barrio circule”.
El directivo considera que el siguiente paso también pasa por darle mayor valor a una disciplina nacida en Ecuador. “A veces, como ecuatorianos, nos hace falta abrazar mucho más lo nuestro, sentirnos más orgullosos de nuestras raíces, tradiciones y nuestra cultura”.
“El ecuavóley puede ser eso; sin importar de qué región seamos, deberíamos intentar visibilizar más este deporte. El ecuavóley es nuestro y tenemos que potenciarlo”, concluye Miranda.
Cuando juega el barrio, también se mueve el comercio
Luz María Peralta, comerciante en el parque Inglés, cuenta que la llegada de jugadores conocidos atrae más público y repercute directamente en sus ingresos.
“Cuando llega la gente a ver los partidos, para mí es lo mejor; se duplican mis ventas y es una gran ayuda”, asegura Peralta.
En La Carolina ocurre algo similar. Julia Rojas, comerciante de comida, estima que unas 300 personas se reúnen alrededor de las canchas entre semana y unas 500 durante los fines de semana. “Cuando viene la gente a ver los partidos, sí nos ayuda un montón a vender más”.

El movimiento también permite generar recursos dentro de las canchas. María del Carmen Moya, quien juega desde hace alrededor de 18 años en el parque Inglés, explica que su grupo de adultos mayores recolecta entre USD 1,50 y USD 2 por jugador en cada partido. El dinero, asegura, ha permitido realizar obras en las canchas y financiar actividades para sus integrantes.
Los jugadores también pueden recibir reconocimientos económicos en determinados encuentros. Óscar, jugador habitual del parque Inglés, cuenta que durante las festividades se entregan trofeos y premios de USD 50 a USD 100 y asegura que llegó a recibir USD 500 tras un partido disputado en El Pintado.
Óscar estima, además, que una jornada puede movilizar alrededor de USD 1.000 entre las diferentes actividades vinculadas con los encuentros. “Definitivamente, este deporte sí es una actividad esencial para mover la economía de los barrios”.
Una tradición que creció desde los barrios
Aunque establecer una fecha y un lugar exactos para el nacimiento del ecuavóley resulta complejo, una investigación del académico Alex Galeano Terán titulada “Historia del ecuavóley: evolución cultural”, encontró registros fotográficos de su práctica desde la década de 1930.
El estudio identifica a Loja, Pichincha e Imbabura entre las primeras provincias vinculadas con su desarrollo.

Quito ocupa un lugar importante en esa historia. El estudio documenta una fotografía de 1950 correspondiente a una final barrial, identificada por el investigador como el primer campeonato de ecuavóley registrado en la capital.
Dos años después, otra imagen muestra una final interprovincial disputada en las canchas del Colegio Mejía ante cientos de espectadores.
La relación entre las canchas y el comercio tampoco es reciente. La investigación recoge que estos espacios congregaban a vecinos para jugar y observar los encuentros, mientras alrededor también se preparaba y vendía comida.
Esto demuestra que el ecuavóley ha sido una pieza fundamental en la economía barrial desde hace ya muchos años.
*Escrito por Juan José Balseca, estudiante de Periodismo de la Universidad San Francisco de Quito.
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