Así luce la 'marea azul' del Congreso tras el triunfo demócrata en las elecciones de Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se enfrenta a un horizonte político borrascoso con el Congreso en contra y numerosos frentes abiertos, tras la debacle electoral ante los demócratas en las elecciones de mitad de mandato.

Una vista lateral del Capitolio, donde sesiona el Congreso de Estados Unidos, tras las elecciones legislativas de medio término, 4 de noviembre de 2026.
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AFP
Autor:
Redacción primicias / Agencias
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A partir del 3 de enero de 2027, el partido demócrata controlará ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos con una confortable mayoría y un claro viraje a la izquierda, con numerosos socialistas en sus filas y minorías que gobernarán en el Senado y la Cámara de Representantes.
Aunque la Casa Blanca diga que la Donald Trump es aún el presidente de Estados Unidos, lo cierto es que las elecciones de medio mandato dejan un panorama complejo para el republicano, que ha perdido apoyo de sus votantes.
En estados clave como California o Texas, habrá senadores demócratas, y en otros, el partido de oposición hizo historia al arrebatar los escaños a los republicanos.
Los demócratas han ganado al menos siete escaños en el Senado, donde contarán con 54 senadores de un total de 100. Es decir, superaron el límite de 50 asientos necesarios para controlar esta parte del Congreso.
Hasta la tarde de 4 de noviembre, aún quedaban dos puestos en disputa en Misisipi y Alaska, y el recuento podría tardar varios días.
En la Cámara de Representantes, los demócratas podrían superar los 250 escaños (de 435 en total), según una proyección del New York Times.
Así luce la marea azul de los demócratas en el Senado tras las elecciones legislativas del 3 de noviembre:
De acuerdo con resultados oficiales, el Partido Demócrata gana en 20 estados, como Carolina del Norte, Iowa, Kansas, Michigan, Ohio y Texas.
Mientras que los republicanos apenas triunfan en 13 estados como Montana, Wyoming, Dakota del Sur, Nebraska y Oklahoma.
¿Fue culpa de la guerra?
El rechazo a los republicanos fue más allá de las elecciones legislativas.
De las 36 gubernaturas en juego, los demócratas ganaron más de la mitad, con victorias inesperadas e importantes. Como Texas, que será gobernada por una hispana, Gina Hinojosa. O Georgia, donde ganó una demócrata negra por primera vez, Keisha Lance Bottoms.
Además, en varios estados se lo llevaron todo: el cargo de gobernador y ambas cámaras.
En Kansas, los demócratas lograron elegir un senador por primera vez en casi 100 años.
Los resultados muestran que el electorado confirmó su cólera e impaciencia ante el precio de la gasolina, que alimenta la inflación, la subida incesante de los gastos sanitarios, los créditos inmobiliarios prohibitivos, y una guerra en Oriente Medio que desde el principio fue impopular.
"Creo que en gran medida es verdad, porque [la guerra] hizo que la gasolina subiera un poco a corto plazo", reconoció Trump en conversación con periodistas este miércoles.
Trump reaccionó así a un largo análisis que hizo su vicepresidente JD Vance de la derrota en la red X, en la que pidió a los republicanos ser "honestos".
"La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo", afirmó Vance.
Trump descartó despedir al jefe del Pentágono, Pete Hegseth.

La salida de Trump
Con 80 años, y sin poderse presentar de nuevo a unas elecciones, Trump inicia su camino hacia la salida.
El presidente que hizo historia con un regreso triunfal a la Casa Blanca en 2025, tras una travesía por el desierto, felicitó rápidamente a la oposición y aseguró que iba a trabajar con ellos. "Algo lograremos, estoy seguro", dijo.
Pero este miércoles volvió a advertir a la cúpula del país opositor ante la tentación de intentar destituirlo en el Congreso, como ya intentaron dos veces en su primer mandato.
"Creo que destruiría al Partido Demócrata si lo hicieran. ¿Destituir por cuál motivo? ¿Por qué tenemos un país exitoso?", se preguntó Trump ante los periodistas.
El presidente hizo campaña durante un mes, por todo el país, y se gastó decenas de millones de dólares de sus propias arcas electorales, sin éxito.
Los cerca de USD 500 millones que aportó el multimillonario Elon Musk tampoco sirvieron para gran cosa.
Solamente el estado de Florida, donde a Trump le gusta pasar los fines de semana, dio alegrías a los republicanos, que lograron elegir al primer gobernador negro de su historia, Byron Donalds.
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