Local de venta de carros clausurado en Quito no es un concesionario formal, dice gremio del sector automotor
Tras la intervención de la Agencia Metropolitana de Control en un local de venta de carros en La Kennedy por presuntas estafas de hasta USD 4.500, la Asociación de Empresas Automotrices de Ecuador advirtió que el comercio operaba sin permisos.

Presunto local de venta de carros que fue clausurado por la AMC, en el norte de Quito.
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Una clausura realizada por las autoridades municipales en un local de venta de vehículos en el norte de Quito ha generado una aclaración por parte del sector automotor formal.
La Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (Aeade) aclaró que el establecimiento clausurado el 18 de agosto de 2026 en el sector de La Kennedy no constituye un concesionario automotor.
Según el gremio, estos requisitos legales y contractuales que definen a un distribuidor legítimo de vehículos nuevos.
La aclaración del sector busca evitar que el uso inadecuado del término "concesionario", usado por la AMC, induzca a confusión en la ciudadanía y traslade la responsabilidad de conductas supuestamente ilícitas hacia la actividad formal regulada.
Definición de un concesionario oficial
El gremio automotor detalló las características que diferencian a un distribuidor formal de un negocio que no lo es:
Un concesionario automotor legítimo es aquel establecimiento que posee un vínculo formal y directo, mediante un contrato de concesión o distribución, con una marca, importadora o distribuidora autorizada para comercializar vehículos nuevos bajo sus estándares de calidad.
Esta condición implica obligatoriamente la entrega de facturación formal, garantías de fábrica directas, disponibilidad de repuestos originales, servicio técnico y posventa autorizados, además del cumplimiento estricto de todos los permisos municipales exigidos por las autoridades locales.
La organización enfatizó que lo que realmente distingue a un concesionario es su pertenencia a una red oficial y su relación contractual con la marca, y no el rótulo comercial que decida exhibir en su fachada.
Además, instaron a los compradores a diferenciar a los concesionarios de las empresas de compra programada o autofinanciamiento, las cuales están reguladas de manera estricta bajo el control de la Superintendencia de Compañías.
Alertas que motivaron la clausura por la AMC
La aclaración del gremio responde a la clausura ejecutada por la Agencia Metropolitana de Control (AMC) en el establecimiento ubicado sobre la avenida Galo Plaza Lasso.
Durante el operativo municipal, varios ciudadanos perjudicados se aglomeraron en los exteriores del local exigiendo la devolución de montos de dinero de hasta USD 4.500.
Los clientes perjudicados dijeron que el negocio les exigió estos anticipos bajo la promesa de entregarles un vehículo en un plazo de hasta dos días, pero al cumplirse el término sufrieron evasivas, retrasos injustificados y la presunta venta simultánea de un mismo automotor a múltiples compradores.
Por su parte, la AMC ratificó que la sanción aplicada responde a que el local funcionaba sin poseer la Licencia Metropolitana Única de Ejercicio de Actividades Económicas (LUAE).
También informaron que los establecimientos que operen de forma clandestina sin permisos se exponen a clausuras y a multas que llegan a los ocho salarios básicos unificados, equivalentes a USD 3.856.
Sin embargo, la acción del municipio se limita a sancionar el incumplimiento de la normativa metropolitana, por lo que recomendaron a los ciudadanos afectados a formalizar sus reclamos por presunta estafa y fraude directamente ante la Fiscalía General del Estado.
La AEADE, que expresó su solidaridad con los presuntos perjudicados y se comprometió a apoyar las indagaciones que la justicia lleve sobre el caso.
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