Cáscaras de frutas, menudencias de pollo y residuos de pescado, ¿qué pasa con los residuos de los mercados de Quito?
El 53% de la basura que ingresa diariamente al complejo ambiental El Inga es orgánica, pero los mercados de Quito están cambiando esa cifra. A través de la clasificación en origen y la capacitación a comerciantes, la capital transforma toneladas de desperdicios diarios en abono natural.

Proceso de aprovechamiento de los residuos de los mercados de Quito, en 2026.
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Quito Informa
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Cáscaras de frutas, hojas, restos de verduras, menudencias de pollo y residuos de pescado de los mercados de Quito ya no son desperdicios que se destinan al relleno sanitario.
Por ejemplo, en Chiriyacu, sur de Quito, estos desperdicios ahora se dirigen al punto de acopio y clasificación para iniciar un nuevo ciclo para convertirse en abono que devuelve nutrientes a la tierra, dio a conocer el Municipio de la capital.

Una vez clasificados, los residuos orgánicos se almacenan en una caja autocompactadora para su traslado a la Planta de Compostaje Sur, donde se transforman en compost.
Desde que inició el proyecto de aprovechamiento en los mercados, la Planta de Compostaje Sur ha procesado cerca de 1.700 toneladas de residuos orgánicos, evitando que estos materiales pierdan sus nutrientes al ser enterrados junto con el resto de desechos.
Para lograr el aprovechamiento de los desperdicios también ha sido necesaria la capacitación de las personas.
Solo en Chiriyacu, 1.800 comerciantes recibieron formación puesto a puesto sobre la correcta separación de residuos.

La mitad de la basura es orgánica
El objetivo de la acción no solo es aprovechar los residuos orgánicos, sino también reducir la acumulación de basura.
Cada día ingresan alrededor de 2.200 toneladas de residuos sólidos al complejo ambiental El Inga y el 53% corresponde a residuos orgánicos que aún pueden ser aprovechados.
En los mercados, esta cifra alcanza aproximadamente el 80%, lo que evidencia el potencial que tiene la separación desde el origen.
En el mercado Mayorista se recuperan diariamente entre 12 y 15 toneladas de residuos orgánicos, mientras que en Chiriyacu ya se clasifican entre 1,5 y 3 toneladas por día.

Recuperar la ciudad
El proyecto también transformó el entorno del mercado. Antes de la intervención, los residuos se acumulaban en tres contenedores ubicados en la calle Rafael Arteta. Con el tiempo, personas ajenas al mercado también depositaban basura en el lugar, lo que lo convirtió en un punto crítico de contaminación.
Hoy ese espacio se ha recuperado. El área fue adecuada para funcionar como punto de acopio y clasificación de residuos, con trabajos de adoquinado, pintura y mejoramiento del entorno. Como resultado, la acumulación de basura en la vía pública disminuyó considerablemente.
"Si generamos residuos, clasifiquemos los orgánicos y los inorgánicos. Ese hábito debe empezar desde la niñez para construir una ciudad con una verdadera cultura de separación de residuos", dijo Gabriel Revelo, analista de Aprovechamiento de la Empresa Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS-EP).
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