OMS estima que 4.250 mujeres tendrán cáncer de mama en Ecuador en 2030
En 2025, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la OMS estimó que en el país vivían 3.716 mujeres con este cáncer. Una experta da una guía para autochequeos y aclara la función de algunos exámenes médicos para la detección de esta afección.

Fotografía referencial de una mamografía de un seno derecho.
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National Cancer Institute, National Institutes of Health (CC BY-NC)
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Cada 19 de octubre se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, como una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dicho organismo estima que para 2030, la cantidad de mujeres con esta condición en Ecuador bordeará los 4.250.
Datos de la OMS y Solca Núcleo Quito ubican al cáncer de mama entre los tres tipos de cáncer de más incidencia en el país. Hasta 2022, Solca calculaba que existían 3.211 casos de este cáncer en Ecuador, por debajo de los de tiroides (que da tanto a hombres como mujeres) y de los de próstata (que da solo a hombres).
En 2025, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la OMS estimó que en el país vivían 3.716 mujeres con este cáncer.

En mujeres, el cáncer de mama es el de mayor incidencia en el país, situación que se replica en prácticamente todo el mundo. Datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS revelan que, a 2024 existían 2,4 millones de casos de cáncer de mama, solo por detrás del cáncer de pulmón con 2,6 millones.
Un informe de la OMS publicado en julio plantea que la incidencia de cáncer de mama ha crecido consistentemente, "posiblemente relacionado con el envejecimiento de la población, un aumento de exposición a factores de riesgo y un incremento de la detección a través de programas".
En esa línea, la OMS también ha señalado que cerca del 80% de los casos de cáncer de mama aparecen en mujeres sin factores de riesgo conocidos.
Autochequeos y estudios médicos: ¿valen lo mismo?
Actualmente, existen varios métodos clínicos y de autochequeo para detectar esta condición de manera oportuna. La doctora Andrea Calvopiña, directora médica de Praxmed, señala que una observación constante de los propios senos de las mujeres, para detectar posibles bultos, cambios en el tamaño o forma, hundimientos, alteraciones en la piel, cambios en el pezón o secreciones permiten identificar señales que pueden justificar una consulta médica.
"Encontrar una alteración durante el baño o al vestirse puede ser una señal para consultar, pero esperar a sentir un bulto no es una estrategia suficiente de detección. Las pruebas por imagen pueden identificar algunas lesiones antes de que sean palpables", añade Calvopiña.
Es decir, el autochequeo si bien puede ayudar a detectar cambios palpables que ameriten una consulta a tiempo, no reemplaza los estudios clínicos.
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Dos tipos de estudios frecuentes para la detección temprana son la mamografía con rayos X y la ecografía.
La primera, explica Calvopiña, permite identificar alteraciones antes de ser perceptibles al tacto, razón por la que es clave para el tamizaje de este cáncer. La ecografía, en cambio, es usada para profundizar en algún hallazgo específico o complementar su evaluación, sobre todo en mujeres con tejido mamario denso.
Es decir, así como el autochequeo no sustituye a los estudios, cada uno de estos exámenes no reemplaza a otro sino que los complementa, según la situación particular de cada paciente.
En esa línea, la doctora comenta que, además de que cada mujer conozca las características de sus senos, también ayuda habla con un médico para identificar riesgos individuales, como la edad, antecedentes personales o familiares y alteraciones genéticas, pues estos pueden modificar el esquema habitual de detección.
Intervenciones y reconstrucciones
Una vez detectado el cáncer, hay varios tipos de tratamiento que incluyen la extracción del cáncer y parte (o la totalidad) del tejido sano de la mama o seno que lo rodea. Uno de los más agresivos son las mastectomías, que consisten en la remoción de todo el tejido mamario
Cuando esto ocurre, se extirpa no solo los lóbulos, conductos y tejido graso, sino también el pezón y la areola. Debido al nivel de intervención, muchas mujeres pueden ver impactada su salud mental, al tener emociones de inseguridad, ira, culpa o baja autoestima.
Una paciente que haya sido sometida a esta intervención puede, de todas formas, recibir una reconstrucción de seno. Estas, sin embargo se completan al final con una restauración del color y la areola que realizan tatuadores en coordinación con personal médico.
Guillermo Barros es un artista que realiza este tipo de tatuajes a mujeres, al menos seis meses después de la intervención. Para esta reconstrucción visual, tatuadores como barros analizan el pigmento más adecuado para ocupar en la piel de la mujer para así 'dibujar' nuevamente la areola del seno.
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