Nobel de Física Francis Halzen usa modelos de inteligencia artificial desde 1990
El premio Nobel de Física Francis Halzen dijo a los medios que usó la IA para acelerar sus investigaciones sobre los neutrinos, cuyo estudio le significó obtener el prestigioso galardón.

Fotografía del científico belga, Francis Halzen,quien ganó el premio Nobel de Física, 6 de octubre de 2026.
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AFP
Autor:
Redacción Primicias / AFP
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Francis Halzen, ganador del reciente premio Nobel de Física, bien puede ser considerado un pionero en el uso de la inteligencia artificial (IA), puesto que utiliza modelos de esta tecnología desde la década de 1990, una época en que el famoso ChatGPT no existía o su creador, Sam Altman, tenía apenas cinco años.
Según contó Halzen, de nacionalidad belga y de 82 años, el uso de estos modelos de inteligencia artificial le permitieron acelerar sus investigaciones sobre los neutrinos, cuyos estudios le dieron el Nobel el pasado 6 de octubre.
"Las primeras redes neuronales aparecieron a finales de la década de 1980, y estoy muy orgulloso de haber escrito un artículo en 1991 en el que proponía utilizar la IA para analizar los datos de una parte del experimento de física clásica", explicó Francis Halzen en rueda de prensa en la ciudad italiana de Turín.
Sus declaraciones se producen en un momento en que varios organizaciones y hasta los defensores de la IA han expresado sus preocupaciones sobre los riesgos de esta tecnología.
Pero en el caso de Halzen, la IA demostró ser un valioso instrumento, porque gracias a estas "técnicas de aprendizaje automático hemos empezado por fin a distinguir la Vía Láctea en nuestros datos, y ahora la hemos identificado con certeza", explicó el experto.
El neutrino, estudiado por Halzen, es una partícula elemental abundante en el universo pero difícil de detectar, carece de carga eléctrica, tiene una masa ínfima y atraviesa, casi sin interactuar, todo lo que se interpone en su camino.
Cada segundo, unos 65.000 millones de neutrinos procedentes del Sol atraviesan la uña del meñique de cada uno de nosotros. Los que provienen de las profundidades del espacio esconden pistas sobre ciertos misterios cósmicos, como los agujeros negros supermasivos situados en el corazón de las galaxias.
"Lo que supondría un enorme impulso para la astronomía de neutrinos sería observar una explosión de supernova en nuestra propia galaxia", destacó Francis Halzen.
La investigación del flamante Nobel de Física, que ha durado 35 años y ha costado USD 250 millones, ha sido financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos (NSF).
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