La literatura perdura: Javier Vásconez y los 30 años de El Viajero de Praga
El Viajero de Praga, la novela de Javier Vásconez que cuenta la historia íntima del Dr. Kronz, cumplió 30 años este 2026 y ha trascendido generaciones. El escritor Jorge Izquierdo hace un repaso de la obra.

El escritor Jorge Izquierdo dialoga con el autor de El Viajero de Praga, Javier Vásconez, en un evento realizado el 3 de octubre de 2026.
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Cortesía Javier Vásconez
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Hay muchas puertas para entrar a El Viajero de Praga. Podríamos empezar por la dinámica de los extranjeros, la de sentirse extranjero en cualquier lugar, como el famoso Dr. Kronz; o por la dinámica de cómo los extranjeros observan a los nativos; podríamos empezar por la memoria o el rencor y como afectan a doña Esther, adicta a la morfina en Capelo; podríamos empezar por el Mudo que martillea árboles como un pájaro carpintero; o incluso por Elmer, el gato que desaparece y regresa, a veces herido; podríamos empezar por el mundo de la medicina o por el período del Dr. Kronz en Barcelona, o de su infancia y juventud en Praga…
Incluso se podría entrar por la puerta de la crítica. Mucho se ha escrito sobre El Viajero de Praga, localmente y afuera. Como algunos sabrán, apareció un estupendo artículo de Juan Marqués en la Revista Cuadernos Hispanoamericanos. Se titula “El viajero de Praga: treinta años de errancia” y empieza por describir una nostalgia por leer exclusivamente por placer, sin tomar notas, no por trabajo como nos toca a muchos. Una nostalgia, además, por ficciones como la de un libro así, en contraste a las modas literarias recientes. La literatura de los noventa. Marqués, de pasada, entre paréntesis, menciona que Javier Vásconez debería estar en la competencia por el Premio Cervantes, algo que creo que nos deberíamos tomar en serio hoy. Por eso, a los miembros de la Academia de la Lengua Ecuatoriana, si están aquí presentes, pedirles que ya oficialicen la candidatura.
Hay otra puerta de entrada, la de los comentarios del propio Vásconez sobre la novela. Él ya ha comentado varias veces que El Viajero de Praga fue escrita como antídoto de la literatura fundacional del Boom Latinoamericano y a la vez con un sentido de libertad, puesto que no se debía a una tradición local demasiado fuerte. Sobre esto, ha dicho una frase que me encanta, que cuando se dispuso a escribir la novela que nos reúne hoy, él consideraba que “la literatura estaba en otra parte”.
Hay muchas puertas, por lo tanto, y espero tocar algunas de ellas esta tarde, pero he decidido empezar esta conversación con Javier preguntándole sobre temas relacionados al diseño y la estructura de su obra, luego pasaremos al personaje central, leeré algunos fragmentos del libro, si les parece.
Javier, los personajes y las tramas de tus libros se han desbordado. Conocemos a Lowell en el Viajero de Praga pero también en un cuento sobre su baúl, conocemos sobre el año de la rural del Dr. Kronz y sobre su estudio acerca del soroche en la novela corta La otra muerte del doctor; y todo arranca con otro cuento: “El Jockey y el mar”. Ante esto, se me ocurre la imagen de un móvil que se va equilibrando conforme se agregan piezas nuevas pero también la idea de la digresión constante, es decir, cada aspecto nuevo a los que el lector accede termina por producir más incertidumbre sobre la historia y sus personajes. Cuéntanos algo sobre esta operación de dar vida al mundo sobre el cual escribes en diferentes libros, existe en tus admirados Faulkner y Onetti, entre otros, por supuesto, pero ¿cómo se dio en tu caso?
La estructura de tu libro es magistral, saltamos de un momento a otro, de un país a otro, regresamos en el tiempo y retomamos; hay muchas imágenes bien logradas, como en toda tu literatura, (ese automóvil que el Dr. Kronz y Violeta encuentran abandonado en la mitad de la nada, por ejemplo) y el uso del lenguaje es, por supuesto, lo más importante del libro. Cada frase está compuesta con detalles que van recreando la realidad.
Sin embargo, también hay dos momentos donde juegas de una manera más suelta con el oficio. Una es el soliloquio de Esther, al inicio del libro donde ella, casi poéticamente o proféticamente transmite sus penas y otra, también hacia el inicio, es un capítulo en primera persona, el único de este estilo, una carta en la que Kronz le comparte sus emociones a Violeta. Voy a leer un fragmento (p. 43) para que escuchemos algo de tu escritura: ¿Cómo explicas este soliloquio y esta carta, son anomalías dentro del libro pensadas para desordenar un poco la lectura?
Uno de los pasajes más cautivantes de El Viajero de Praga es el que tiene que ver con el Dr. Kronz en el Hospital Público, en medio de una epidemia de cólera. Ahí se retrata la corrupción y la desesperación en los sistemas de salud, que es un tema muy actual, además. Descríbenos lo que buscabas transmitir en esta sección, ¿contiene alguno de los conflictos centrales de la obra? Pero antes, si me permites voy a leer otro fragmento (p. 227).
Kronz es un extranjero que nos observa pero no se parece a otros extranjeros famosos que han visitado nuestro país: Humboldt (a quien Kronz ha leído), los Geodésicos o aventureros más contemporáneos como Blomberg o los arqueólogos como Max Konanz, artistas como Olga Fisch, entre otros, dan la impresión de estar fascinados con nuestro territorio y de que buscan compartir con otros el entusiasmo que sienten. Quizás Burroughs y Michaux, otros ilustres viajeros y más en el terreno de las letras, han sido más duros en sus retratos de nuestro país… ¿qué es lo que atrae a Kronz del Ecuador, está contento aquí o se siente atrapado? ¿quiere quedarse o quisiera irse pero no puede por alguna razón?
“Jamás, jamás tenemos seguridad de nada” le dice el Dr. Cuesta a Kronz cuando se conocen en Barcelona. Es una frase que quiere abordar todo lo que significa ser latinoamericano, ecuatoriano (hay muchas más instancias de esto en el libro). Y hemos dicho que te sentías huérfano de tradición al escribir El Viajero de Praga, ¿cómo es tu relación actual con el país? ¿qué significado tiene para ti “lo nacional”?
Por último: ¿Qué sentido tienen para ti estos 30 años de El Viajero de Praga?
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