Que Ecuador aparezca en el mapa de las grandes plataformas de streaming: la ambición de realizadores ecuatorianos en Madrid
Ecuatorianos vinculados a la industria audiovisual participaron en Iberseries & Platino Industria, un evento en Madrid que reúne a miles de productores, realizadores y directores del ramo. La representación de Ecuador en la industria es mínima, una realidad que se busca cambiar con proyectos de series que buscan que la ficción ecuatoriana, y también los documentales, encuentren su lugar.

Realizadores y productores ecuatorianos se encontraron en Madrid para participar en a Iberseries & Platino Industria en el que buscaron promocionar sus ficciones y otros proyectos audiovisuales.
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Soraya Constante
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MADRID. "Sería chévere que salga de Ecuador", dice Juan Pablo Guerrero cuando habla del futuro de 'La Barrial', la serie que busca llevar la producción nacional hasta las grandes plataformas. Esa misma ambición reunió en Madrid a más de una decena de productores, directores y realizadores ecuatorianos que llegaron a Iberseries & Platino Industria con ficciones y otros proyectos bajo el brazo, buscando socios fuera del país.
Durante varios días, el Matadero de Madrid, el antiguo mercado de carne reconvertido en centro cultural, se convirtió en un punto de encuentro entre productores, plataformas, distribuidores, compradores y creadores del audiovisual iberoamericano. Los ecuatorianos llegaron por caminos distintos, no formaban una delegación y algunos apenas se conocieron cuando fueron convocados para esta entrevista. Algunos consiguieron fondos públicos o internacionales, otros fueron invitados por la organización y varios asumieron los gastos de su bolsillo. Estos últimos para participar en el mercado tuvieron que pagar entre 300 y 350 euros para poder optar a talleres, pitch y encuentros profesionales.
La sexta edición de este importante mercado audiovisual reunió a cerca de 3.300 profesionales acreditados de 54 países y más de 1.700 empresas. El 47% de los participantes procedía de fuera de España y la asistencia creció más de un 20% respecto al año anterior, una dimensión internacional que hizo todavía más evidente la escasa visibilidad de Ecuador dentro de la industria.
La imagen más clara la encontró Bladimir Salazar, realizador chileno vinculado a la producción de 'La Barrial' y al audiovisual ecuatoriano, durante una de las presentaciones del mercado. En un mapa sobre la producción audiovisual internacional, casi todos los países aparecían coloreados. Ecuador no. "Paraguay y Ecuador están en gris", recuerda Salazar. De ahí sacó también una tarea para quienes llegaron a Madrid. "El objetivo del próximo año debería ser que Ecuador aparezca en el mapa de todos estos grandes productores".
‘La Barrial’ quiere salir de Ecuador
Entre los proyectos que llegaron a Madrid, justamente 'La Barrial', ese proyecto que cuenta las peripecias del fútbol barrial, es uno de los que más puertas ha tocado en el circuito internacional. Su equipo ya ha pasado por varios mercados y ha sentado a productores y plataformas a escuchar una serie que Guerrero insiste en levantar desde Ecuador.
Juan Pablo Guerrero llegó a la capital española después de que la serie obtuviera recursos de Ibermedia para el codesarrollo de series. Parte de esos fondos estaba destinada precisamente a recorrer mercados internacionales. A eso se sumaron apoyos del ICA y dinero de su productora. La inversión en el proyecto ya supera los 250.000 dólares.

La serie tiene dos capítulos producidos, uno todavía en posproducción, y otros seis en escritura. Guerrero busca cerrar una coproducción que permita rodar la primera temporada en Ecuador. En encuentros anteriores había mantenido conversaciones con Sony Entertainment, Paramount y Telemundo, pero la propuesta implicaba trasladar la producción a México y el director insiste en conservar el origen. "Sería chévere que salga de Ecuador".
Su proyecto forma parte de una generación de ficciones ecuatorianas concebidas desde el inicio para buscar espacio en plataformas y mercados internacionales. Algunas están todavía en desarrollo, otras ya terminaron de rodarse y buscan distribución. En Madrid, ese recorrido tomó formas distintas según el momento de cada producción.
‘Medusa’ y un minuto para convencer
Jhoselyn Armijos llegó con 'Medusa', una serie de diez capítulos sobre la sobreviviente de un abuso sexual, ya terminada y que busca distribución y estreno internacional. Había obtenido un fondo del ICA para series web y movilidad, pero producirla exigió también recursos privados. "Más que endeudados ha sido una inversión importante", resume.
En Iberseries comprobó que tener una obra terminada es solo una parte del camino. Participó en un taller de legal and clearance y encontró interés de productores mexicanos por el formato breve de 'Medusa'. Pero también llegó a observar cómo se vende una historia en un mercado de estas dimensiones. "Vine también a aprender", reconoce. Allí vio a otros creadores presentar sus proyectos, negociar y transformar un encuentro de pocos minutos en la posibilidad de una segunda conversación.

Ese ejercicio obliga a sintetizar. "Tienes que hacer tu speech de un minuto", explica Armijos. Es el tiempo que puede tener para convencer a alguien a quien difícilmente encontraría en otro lugar. Conseguir ese minuto, sin embargo, exige insistencia. Muchas de las solicitudes de reuniones enviadas antes del evento no obtuvieron respuesta y Guerrero terminó definiendo el trabajo en Madrid como salir "a la cacería". Para ambos, buena parte del esfuerzo consistía en recorrer ponencias, pasillos y presentaciones, identificar a la persona adecuada y acercarse.
Armijos hizo precisamente eso después de escuchar a una directora vinculada a 'Emily in Paris' hablar de la necesidad de abrir espacio a nuevos talentos. Se acercó y le preguntó cómo podía una directora ecuatoriana llegar hasta allí. La respuesta fue menos inmediata de lo que quizá esperaba. Debía seguir acumulando trabajos de dirección en Ecuador para ganar peso antes de intentar ese salto. "Eso te da esperanzas", dice.
‘Muñeca’ se lleva posibles socios
Paula Estrada y Grace Serrano Carmona llegaron con 'Muñeca', un largometraje de ciencia ficción que lleva alrededor de dos años en desarrollo y ya va por su quinta versión de guion. La historia transcurre en un mundo distópico en el que se fabrican muñecas perfectas para satisfacer los deseos de sus compradores. Las dos profesionales participaban en Platino Next Gen, un laboratorio que previamente las había llevado por Santander y San Sebastián.
En Madrid partían con una ventaja. Ya tenían una coproducción con Colombia y buscaban incorporar otro país al proyecto. "Nos ha dejado muchos posibles aliados, sobre todo latinoamericanos", cuenta Grace. Durante el recorrido encontraron interés en México, Bolivia y Venezuela, mientras varias productoras europeas les pidieron leer el siguiente borrador.
Nada de eso equivale todavía a una firma, pero sí amplía el camino de una película que llegó al mercado buscando precisamente nuevas alianzas. "Ahorita la verdad nos vamos muy contentas", resume Grace al terminar la experiencia.
Eclíptica busca distribución
Andrés Sáenz llegó de una forma diferente. Fue invitado como ponente después de publicar un artículo sobre inteligencia artificial y cine en 'Panorama Audiovisual', una revista de EGEDA. La entidad, nacida en España y con presencia también en Ecuador y otros países, gestiona y representa los derechos e intereses de los productores audiovisuales. La invitación permitió a Sáenz aprovechar su paso por Iberseries para mover también 'Eclíptica', un largometraje realizado en gran parte con herramientas de inteligencia artificial generativa.

"Vine acá a buscar distribución", explica Sáenz, que utilizó su paso por Madrid para acercarse a agentes de ventas, distribuidores, plataformas y festivales. La película todavía no se ha estrenado y se mueve, además, en un terreno en construcción. La industria empieza apenas a resolver cómo contratar, distribuir y gestionar los derechos de producciones realizadas con este tipo de herramientas.
Buscar afuera lo que cuesta encontrar en Ecuador
Samia Maldonado llegó a Madrid desde otro lugar de la producción audiovisual. Como fundadora de la Asociación de Productores Audiovisuales Kichwas, APAK, y representante de la organización en el directorio de Egeda Ecuador, acudió invitada por esta entidad. Aprovechó la cita para buscar fondos y ventanas que permitan sacar fuera "nuestro trabajo, nuestros productos que están hechos con marca Ecuador". Sus contenidos, centrados en la identidad, las lenguas originarias y la autorrepresentación de los pueblos indígenas, chocaron con la lógica comercial dominante en el mercado. "Al mercado que quiere ganancias no le interesa mucho este tipo de producciones", reconoce.
Pero esa constatación también le sirvió para afinar la búsqueda. "Estar acá me ha servido para darme cuenta muy claramente de esto y buscar qué otras fuentes hay de financiamiento que no son comerciales", explica. Maldonado se fue con nuevos contactos y con la decisión de mirar más allá del país. "Lo que estoy probando es afuera, salir de Ecuador, buscar oportunidades fuera". Entre los proyectos que intenta mover está 'Rikuriana. La crianza de la vida', una serie documental de ocho capítulos ya terminada sobre los conocimientos de madres, abuelas y parteras indígenas.

Encontrarse también entre ellos
El paso por Iberseries dejó otra conclusión menos relacionada con plataformas o contratos. Los ecuatorianos descubrieron que también necesitaban encontrarse entre ellos. "Nosotros contamos historias, pero quién cuenta lo que nosotros estamos haciendo", planteó Jhoselyn Armijos hacia el final de la conversación con este diario. La frase apareció cuando el grupo comenzó a mirarse a sí mismo. Varios habían viajado desde Ecuador o desde otras ciudades europeas para buscar aliados internacionales y apenas sabían qué proyectos llevaban sus propios compatriotas.

Samia Maldonado admite que la intensidad de las reuniones apenas les dejó espacio para hablar entre ellos. "Quizás sí nos faltó mayor cohesión", reconoce. La comparación con otros países hizo más visible esa carencia. Chile, Colombia o Perú tenían profesionales coordinados y espacios identificables dentro del encuentro, mientras algunos ecuatorianos se estaban conociendo allí. "Hay que cambiar esto también", admitieron.
La autocrítica no pasa por negar los apoyos que permitieron viajar a varios de ellos. Hubo fondos del ICA e Ibermedia e invitaciones vinculadas a Egeda. Lo que echaron de menos esta vez fue una presencia conjunta. En otros mercados habían contado con mayor coordinación e incluso con herramientas para presentar los proyectos ecuatorianos de forma colectiva, mientras que en Iberseries cada uno se movió fundamentalmente por su cuenta. De ahí surgió una propuesta para la próxima edición. "Capaz el próximo año llegar con un stand".
La colaboración podría ser todavía más sencilla. Si alguien viaja a un mercado y otro productor no puede hacerlo, puede llevar su proyecto, mencionarlo cuando aparezca una oportunidad y poner después a ambos en contacto. "No hay que ser egoísta", defiende Salazar, el realizador chileno vinculado a 'La Barrial'. "Al final lo que se beneficia es el país".
Dejar de estar en gris
Los ecuatorianos se fueron de Iberseries con resultados distintos. Ninguno salió de Matadero Madrid con un contrato bajo el brazo, pero esa tampoco era la única medida del viaje. Quedaron tarjetas, contactos, productores interesados, posibles socios y conversaciones que ahora tendrán que continuar. Grace Serrano Carmona rescata precisamente ese valor. "Estos espacios son muy importantes porque son puntos de encuentro", dice.
Por eso la imagen del mapa terminó adquiriendo otro significado. Ecuador estaba en gris, mientras otros países aparecían coloreados por su presencia en la industria. Los proyectos ecuatorianos, sin embargo, estaban allí. Algunos buscaban su primera coproducción, otros distribución, financiación o simplemente la manera de abrir una puerta.
El reto que regresó con ellos a casa ya no es solamente que una película o una serie consiga cruzar la frontera. Es conseguir que más lo hagan, que quienes las producen lleguen conectados y que la próxima vez que la industria internacional despliegue su mapa Ecuador ya no aparezca en gris.
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