“Saqué a los niños en hombros, el agua nos llegaba al cuello”: El drama por las inundaciones en Guayaquil
Las inundaciones en Las Orquídeas, en el norte de Guayaquil, dejaron viviendas llenas de lodo y pertenencias dañadas. PRIMICIAS recorrió el sector y conversó con familias que relataron cómo escaparon del agua y las pérdidas que ahora enfrentan.

Una moradora de Las Orquídeas revisa sus pertenencias junto a muebles y objetos afectados por las inundaciones en Guayaquil, el 2 de noviembre de 2026.
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Gonzalo Herrera / PRIMICIAS.
Autor:
Gonzalo Herrera vargas
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Las inundaciones en Las Orquídeas, en el norte de Guayaquil, dejaron una jornada de escobas arrastrando lodo, colchones sacados a la calle y familias que, después de una noche sin dormir, seguían intentando sacar el agua de sus viviendas. Ese era el panorama este lunes 2 de noviembre, tras la tormenta que golpeó a la ciudad la noche del domingo.
En las aceras y parterres se acumulaban electrodomésticos dañados y muebles cubiertos de barro. Dentro de algunas viviendas todavía quedaba agua empozada, mientras sus habitantes intentaban recuperar los espacios que habían quedado anegados.
Durante el recorrido de PRIMICIAS, fueron los propios moradores quienes llamaban a los periodistas desde sus puertas y los invitaban a ingresar. Querían mostrar cómo habían quedado sus dormitorios, cocinas y salas, señalar las marcas que dejó el agua en las paredes y contar lo que habían perdido.
En algunas casas, esas marcas permitían estimar que el agua alcanzó alrededor de 1,50 metros de altura, aunque el nivel varió entre viviendas.
Según Álex Anchundia, gerente general de Segura EP y vicepresidente del COE Cantonal, entre 600 y 700 familias de Las Orquídeas sufrieron el ingreso de agua, tierra y sedimentos a sus domicilios.

Familias de Las Orquídeas perdieron muebles, electrodomésticos y hasta sus medios de transporte
Eddy García y Dayana Osorio vivieron momentos de desesperación cuando el agua comenzó a ingresar a su vivienda, donde estaban con sus dos hijos, de 16 y 4 años. La puerta quedó atrancada y la familia tuvo dificultades para salir.
Eddy tuvo que sacar a los niños en hombros, mientras el agua les llegaba al cuello. Lograron ponerse a salvo, pero la inundación afectó sus electrodomésticos y una motocicleta que utilizaban como medio de transporte.
“Tuvimos que salir corriendo, la puerta se nos quedó atrancada, tuvimos que ver cómo salíamos, gritábamos por ayuda porque nadie nos escuchaba”.
Dayana Osorio, moradora de Las Orquídeas

Las pérdidas también alcanzaron a Sonia Hurtado, quien lleva casi 40 años viviendo en Las Orquídeas. Pese a que su casa está elevada respecto de la calle, el agua superó las gradas de acceso y alcanzó unos 70 centímetros en el interior.
La moradora perdió muebles, camas y colchones. Pero lo que más le sorprendió fue la magnitud de una inundación que, asegura, nunca había experimentado durante las casi cuatro décadas que lleva en el sector.
“Ningún, ningún invierno nos ha pasado como este invierno. Es terrible, terrible la situación, no solo yo, es todito, todito el barrio”.
Sonia Hurtado, moradora de Las Orquídeas
En la vivienda de Olga Ramírez, donde habitan nueve personas, la familia intentó salvar sus electrodomésticos colocándolos sobre mesas y mesones. Sin embargo, el agua subió casi hasta el nivel de los tomacorrientes e ingresó incluso por los baños.

El desbordamiento del canal de Mucho Lote afectó a cientos de familias
De acuerdo con Anchundia, la principal causa de las inundaciones en Las Orquídeas fue el desbordamiento del canal de Mucho Lote, ubicado cerca de las viviendas afectadas, durante las fuertes lluvias del domingo 1 de noviembre.
El funcionario señaló que la emergencia también coincidió con la marea alta registrada alrededor de la medianoche, una condición que mencionó como otro factor que incidió en la inundación.

Anchundia informó además que siete personas de Las Orquídeas fueron trasladadas a alojamientos temporales, donde reciben alimentación y atención médica.
Mientras tanto, en las viviendas visitadas este lunes, las familias seguían sacando agua y lodo. En las aceras permanecían colchones, muebles y objetos domésticos que, hasta la noche anterior, formaban parte de sus hogares.
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