Tenemos más información que nunca, pero ¿cómo saber cuál es confiable?
Internet, las redes sociales y la inteligencia artificial permiten acceder a información en segundos. El desafío está en distinguir qué contenidos tienen respaldo, cuáles están desactualizados y cuáles pueden llevar a conclusiones equivocadas.

Fotografía referencial de un computador que es ocupado para navegar en internet.
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Philipp Katzenberger / Unsplash
Autor:
redacción Comercial
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Los últimos resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA 2025, ofrecen un dato sobre cómo los estudiantes evalúan la información que encuentran. En promedio, solo el 46 % de los jóvenes de 15 años de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) declaró verificar la credibilidad de las fuentes.
Esta capacidad no es exclusiva de los estudiantes. En un entorno donde la información circula constantemente a través de redes sociales, sitios web y herramientas de inteligencia artificial, aprender a evaluarla y reconocer cuáles son sus fuentes y evidencias resulta útil para todos.
Por tanto, antes de confiar en un contenido, cinco preguntas pueden ayudar a tomar una decisión:
¿Quién lo publica? Identifique al autor, medio, institución u organización responsable.
¿De dónde sale el dato? Si menciona un estudio, una declaración o una cifra, busque la fuente original.
¿Cuándo se publicó? La fecha puede cambiar el significado de una información, especialmente en temas de tecnología, leyes o actualidad.
¿Qué evidencia presenta? Datos, documentos, investigaciones y declaraciones verificables permiten diferenciar una afirmación sustentada de una opinión.
¿Puedo contrastarlo? Comparar la información con otras fuentes confiables ayuda a detectar errores, contenidos fuera de contexto o afirmaciones engañosas.
En la era digital, informarse también implica asumir una responsabilidad sobre lo que se consume y se comparte. Frente al volumen creciente de contenidos, detenerse unos segundos para revisar su origen y contexto puede marcar la diferencia entre reproducir una afirmación sin respaldo y contribuir a una conversación basada en información confiable.
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