Más allá de Francia, las protestas 'sacan los trapos sucios al sol' en otros países de Europa
España, Portugal, Grecia, Polonia, Bélgica e Italia son algunos de los países que viven jornadas de manifestaciones las últimas semanas. Los motivos principales son el costo de la vida, la educación y la corrupción.

Combinación de fotografías de los carteles con los reclamos de los manifestantes en París, Francia, del 14 de octubre de 2026.
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AFP
Autor:
Adriana Noboa /agencias
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La ola de protestas de jóvenes, estudiantes, sindicalistas y sus simpatizantes se extiende ya por Francia, Bélgica, Italia, Portugal, España, Grecia, Serbia, Alemania, Irlanda y Albania. Mientras que en otros países se están gestando movimientos para reclamar a los gobiernos.
Muchos de los manifestantes coinciden en sus demandas a lo largo del viejo continente: el alto costo de la vida, los bajos presupuestos para la educación pública, la crisis de vivienda e incluso la corrupción, el fin de gobiernos o ciertas victorias electorales.
El hilo conductor de esa indignación ciudadana, que ha saltado rápidamente entre sectores sociales y cruzado fronteras, es la indignación generalizada por el incremento de los precios de la alimentación, los combustibles, los servicios, el alquiler y todas las necesidades básicas que cada vez son más difíciles de satisfacer.
Esto en un continente en el que los gobiernos se han visto avocados a incrementar sus presupuestos armamentistas, mientras el cambio climático y los conflictos entre terceros, como la guerra de Rusia contra Ucrania, la de Estados Unidos contra Irán y la de Israel contra Gaza, golpean a las economías locales. Como ejemplo están la aguda crisis energética y los precios históricos de combustibles.
Y, aunque las protestas que más difusión han tenido por fuera de Europa han sido las de España y Francia, el malestar por las crisis locales y globales se ha plasmado en las calles de decenas de ciudades del continente en los últimos meses.
Pero, no todas las protestas se caracterizan por las escenas observadas en Francia, con enfrentamientos entre policías y civiles, almacenes saqueados y edificios y vehículos quemados, que derivaron en toques de queda. Escenas similares se han vivido por momentos en Italia, Portugal, Bélgica y Albania.
Por eso el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, condenó los actos de violencia durante las protestas multitudinarias y, a la vez, expresó su preocupación por el posible uso excesivo de la fuerza contra manifestantes. "Las denuncias de uso ilícito de la fuerza deben investigarse de manera rápida, eficaz e independiente, garantizando que se depuren responsabilidades y que las víctimas dispongan de recursos efectivos", señaló.
El Alto Comisionado austríaco recordó que toda persona tiene derecho a manifestarse pacíficamente y los Estados deben facilitar el ejercicio de ese derecho. Por lo que pidió a los gobiernos entablar un diálogo constructivo con los manifestantes, "en particular con los jóvenes" y a adoptar medidas concretas para abordar sus "preocupaciones legítimas" en materias como la educación, el aumento del coste de la vida o la desigualdad.
El papel de los jóvenes en estas movilizaciones llama especialmente la atención del Alto Comisionado. Desde los estudiantes franceses de secundaria hasta los universitarios albaneses, una generación expresa su descontento ante unas perspectivas económicas y sociales que considera cada vez más inciertas.
¿Qué sucede en cada uno de los Estados europeos donde la ciudadanía se está volcando a las calles? A continuación, PRIMICIAS hace un resumen de lo que principalmente motiva las manifestaciones:
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