Lula y Bolsonaro cierran campaña en Brasil antes de las elecciones que pueden redefinir el equilibrio de poder en la región
¿Luiz Inácio Lula da Silva o Flávio Bolsonaro? Más de 158 millones de brasileños están convocados este domingo 4 de octubre a las urnas en unas elecciones que pueden redefinir el equilibrio de poder en Latinoamérica.

Composición gráfica de Luiz Inácio Lula da Silva (izq) y Flávio Bolsonaro, en sus respectivos cierres de campaña ante las elecciones presidenciales en Brasil. 3 de octubre de 2026
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AFP
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Luiz Inácio Lula da Silva cree que "las elecciones se definirán el domingo", mientras que el senador Flávio Bolsonaro dijo que el actual mandatario "será expulsado" de la presidencia de Brasil. Entre acusaciones y polémicas, cierra la campaña electoral en el país más grande de Sudamérica.
Este sábado 3 de octubre, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro cierran las campañas con caravanas y recorridos en motocicleta junto a miles de simpatizantes, antes de definir en las urnas unas ajustadas elecciones presidenciales.
Más de 158 millones de brasileños están convocados este domingo 4 de octubre a las urnas en unas elecciones que no solo decidirán la permanencia de Luiz Inácio Lula da Silva o el ascenso del ultraderechista Flávio Bolsonaro, sino que redefinirán el equilibrio de poder en la región frente a la presión de Washington.
Brasil define más que el rumbo de su país
Las elecciones en Brasil definen mucho más que el rumbo del país. El gigante sudamericano es uno de los cromos más deseados del álbum de geopolítica de Donald Trump.

El resultado de estos comicios presidenciales dará forma definitiva al mapa político de Latinoamérica de cara al tramo final del mandato del republicano en Estados Unidos.
Mientras la ola derechista bañaba a gran parte de la región, Brasil en los últimos cuatro años se mantuvo firme como el principal bastión del progresismo sudamericano. Por lo menos, hasta ahora.
Ante los embates de Trump, Lula optó por subir el volumen de su discurso soberanista, el cual no solo enarbola el orgullo por lo brasileño, sino que no escatima a la hora de rechazar las injerencias extranjeras.
"Brasil no cabe en el patio trasero de nadie", dijo Lula hace unos días durante su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que fue su décima intervención en ese palco frente a los jefes de Estado.

Al día siguiente, Bolsonaro prometió que, si gana los comicios, se sumará al Escudo de las Américas, iniciativa de seguridad impulsada por Estados Unidos y en la que ya participan varios mandatarios latinoamericanos, como el argentino Javier Milei, el paraguayo Santiago Peña o el chileno José Antonio Kast.
Según las encuestas, ninguno gana en primera vuelta
El presidente de izquierda, que busca el domingo un cuarto periodo en el poder con casi 81 años, tiene previsto culminar el tramo final de su última batalla electoral trepado en el techo de un auto ante una multitud en Sao Paulo.
La mayor ciudad de Brasil también fue escenario del cierre de campaña del exdirigente sindical hace cuatro años, cuando venció en un áspero balotaje al expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022), padre de Flávio Bolsonaro.

En tanto el legislador de 45 años, que al mejor estilo del exmandatario recorrerá el interior de Sao Paulo en motocicleta, busca sumarse al avance de gobiernos conservadores en América Latina.
En las encuestas, ninguno de los candidatos alcanza los apoyos suficientes para ser elegido en primera vuelta, por lo que se enfrentarían en un segundo turno el 25 de octubre.
Incluso con las evidentes diferencias entre ambos, las encuestas no consiguen salir del empate técnico en intención de voto. También están empatados en la tasa de rechazo. En este índice, algunos sondeos llegan a superar el 50%, lo que deja un margen casi nulo de crecimiento directo a costa del rival.
Campaña dominada por los escándalos
Los dos favoritos para la carrera presidencial representan caminos antagónicos: Lula, en busca de un cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años, con una extensa carrera a cuestas, y Bolsonaro, ungido por su padre tras la condena por golpe de Estado para mantener vivo el apellido en la política.

A pesar de que el abogado de 45 años ha ocupado cargos públicos desde sus inicios en la vida profesional, el líder del Partido de los Trabajadores le ha dejado saber que no lo considera un rival a su altura. La última vez este jueves, cuando dijo en una entrevista que Bolsonaro hijo "no tiene pasado, no tiene presente y no tiene futuro".
La campaña electoral se alejó de las propuestas y quedó atrapada de ambos lados en noticias falsas, insultos, artimañas y escándalos de corrupción.
El que más hondo caló fue el del Banco Master, el mayor fraude financiero del país, y cuyo dueño, Daniel Vorcaro, tejió una red de influencias en los Tres Poderes y de ambos lados de la grieta política.
Bolsonaro parecía verse más afectado por haberle pedido a Vorcaro, al que en principio afirmó desconocer, unos 12 millones de dólares (unos 10 millones de euros), supuestamente para financiar una película biográfica sobre su padre.
Si bien Lula no se ha visto personalmente salpicado, sí le ha afectado públicamente la relación de proximidad entre el banquero y el magistrado Alexandre de Moraes, uno de sus aliados y quien abanderó la condena a 27 años de cárcel a Jair Bolsonaro por un intento de golpe de Estado.
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