Lula da Silva y Flávio Bolsonaro van a segunda vuelta por la presidencia de Brasil, con mínima diferencia
Elecciones en Brasil. Con el 98,57% del censo escrutado, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se disputarán la presidencia en segunda vuelta.

Composición gráfica de los candidatos a la presidencia de Brasil: Luiz Inacio Lula da Silva (izq) y Flavio Bolsonaro. 4 de octubre de 2026
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AFP
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Tras una reñida jornada electoral en Brasil este domingo 4 de octubre, al final de la tarde se confirmó lo previsto: el próximo presidente se definirá en segunda vuelta, entre el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro.
Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se disputarán la Presidencia de Brasil en una segunda vuelta electoral el próximo 25 de octubre, según los resultados oficiales de los comicios celebrados este domingo, con el con el 98,57% de las urnas contabilizadas.
El primogénito del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, con el 47,25% de los votos, y el dirigente progresista, con el 44,90%, fueron los dos más votados en una primera vuelta sin opciones por los otros diez aspirantes a la jefatura del Estado, de acuerdo con los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE).
Flávio Bolsonaro, de 45 años, estuvo desde el inicio del recuento por delante de Lula, que empeora sus resultados con respecto a la primera vuelta de 2022, cuando alcanzó el 48,4 % y 57,2 millones de votos.
Campaña entre polémicas
El senador, poco conocido hace unos meses a nivel nacional, ha basado su campaña en la promesa de "rescatar" a Brasil en asuntos como la inseguridad y promete reducir la dependencia a las ayudas sociales del gobierno.

Flávio Bolsonaro se describe a sí mismo como "más moderado" que su controvertido padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpismo.
De 80 años, Lula busca un cuarto mandato y ha hecho de la soberanía su bandera electoral. El izquierdista advierte contra la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien extiende su área de influencia en la región con gobiernos de derecha en Argentina, Chile o Colombia.
Las encuestas previeron una pequeña ventaja para Lula hasta la víspera de las elecciones. Como en 2018, los sondeos se equivocaron al subestimar la fuerza de la derecha en los comicios que enfrentaron a Lula con el entonces presidente Jair Bolsonaro.

Los resultados parciales también anuncian un tsunami de la derecha en el Parlamento, con numerosos senadores bolsonaristas especialmente muy por delante o ya elegidos, como la ex primera dama Michelle Bolsonaro.
Unos 160 millones de ciudadanos estaban convocados a sufragar.
¿Continuidad o cambio para Brasil?
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro pero ha dicho que sigue "muy de cerca" las elecciones.
El republicano ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo y condenado a 27 años de cárcel.

En los mitines de Flávio Bolsonaro, sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump.
En pocos meses, Flávio Bolsonaro logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.
Promete una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública.
"Necesitamos un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es nuestra seguridad", dijo en Rio la bolsonarista Babiliana Figueira, una bombera de 40 años.
Quejas de brasileños
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma.

El exmandatario nunca se ha sacudido la etiqueta de "ladrón" que le puso la derecha y parte de los brasileños.
Hace cuatro años derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de simpatizantes de Bolsonaro semanas después.
Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia.
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