Energía solar en Ecuador: costos, incentivos tributarios y los sectores que más la aprovechan
Las empresas recurren a paneles solares y baterías de litio para reducir sus costos eléctricos. La inversión puede recuperarse en cuatro a siete años, según las características del proyecto.

Empresa ZC Mayoristas exhibe sus sistemas fotovoltaicos con batería en Aquaexpo- 22 de octubre 2026..
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Más empresas ecuatorianas recurren a la energía solar o fotovoltaica para reducir sus gastos en la planilla eléctrica y mantener sus operaciones, especialmente en períodos de déficit de generación eléctrica en el país.
Las empresas están apostando sobre todo por sistemas fotovoltaicos con baterías de litio.
Estos sistemas almacenan la energía generada por los paneles solares en dichas baterías de litio. Así, no solo producen su propia electricidad, sino que también pueden reservarla para utilizarla cuando la necesitan.
En los últimos dos años, los costos de estos sistemas han caído cerca del 43% por el incremento de la oferta, según José Zamora, ingeniero de aplicaciones de INPROEL. La empresa ecuatoriana comercializa equipos y materiales eléctricos para alta, media y baja tensión.
Zamora estima que instalar un megavatio de capacidad fotovoltaica cuesta actualmente USD 400.000, frente a USD 700.000 hace dos años.
¿Qué sectores están utilizando la energía fotovoltaica?
Camaroneras, florícolas, proveedores de internet y negocios que requieren refrigeración evalúan cada vez más usar este tipo de generación de energía.
En el sector camaronero, por ejemplo, la combinación de generación solar, almacenamiento y otras fuentes ayuda a reducir el consumo de diésel, sobre todo este año, que su precio se ha disparado más que el de otro otros combustibles fósiles, por la guerra en Medio Oriente.
Zamora explica que los sistemas híbridos combinan paneles solares, baterías, conexión a la red y generadores diésel para adaptar el suministro a las necesidades de cada operación.
El directivo estima que la generación con diésel cuesta alrededor de USD 0,33 por kilovatio hora (kWh), frente a USD 0,07 por kWh para la fotovoltaica.
Energía solar, la más demandada entre las opciones no convencionales
En el mercado existen varias opciones de energías renovables no convencionales (ERNC) además de la fotovoltaica. Por ejemplo, la eólica y la de biomasa.
Las ERNC son aquellas disponibles en la naturaleza que no se agotan al usarse, pero que tienen un nivel de participación menor en comparación con las energías renovables que ya son tradicionales, como las centrales hidroeléctricas.
En Ecuador, por ejemplo, de los 4.494 megavatios de potencia (MW) que se generaron durante septiembre de 2026 para el Sistema Nacional Interconectado, solo 67 MW provinieron de energías renovables no convencionales; es decir, el 1,4%.
Pero del grupo de las ERNC, la solar es la que ha tenido más demanda en el sector privado.
Eduardo Rosero, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Energías Renovables y Eficiencia Energética (AEEREE), sostiene que Ecuador atraviesa una etapa de madurez en el mercado de energías renovables no convencionales, impulsada principalmente por la energía fotovoltaica.
Además, nuevas opciones de financiamiento bancario y un mayor oferta de proveedores facilitan el acceso de las pymes a la energía solar, explica el vocero.
A su juicio, esta evolución permitirá que 2027 sea un año de consolidación para el sector.
Y aunque la generación fotovoltaica todavía tiene una participación marginal en la matriz eléctrica ecuatoriana, la AEEREE estima que Ecuador podría alcanzar una potencia de 450 megavatios en 2029. Esto representaría alrededor del 10% de la demanda promedio que hoy tiene el país.
Según la AEEREE, ya se puede ver un crecimiento de la participación al menos en número de empresas que tienen estos sistemas. Unas 2.500 empresas han implementado energía fotovoltaica en 2026, con una generación de unos 80 MW.
El retorno de la inversión
El vocero de AEEREE añade que entre los factores a tomar en cuenta está que el retorno de la inversión en energía fotovoltaica toma entre cuatro y siete años, según la magnitud del proyecto.
En ello coincide Jorman Hinojoza, gerente de producto de Xmart en ZC Mayoristas, importadora y distribuidora de tecnología, quien sostiene que la energía solar permite a las empresas garantizar la continuidad operativa, incluso sin racionamientos eléctricos.
Hinojoza cita el caso de un proveedor de internet que invirtió unos USD 2.500 en un sistema de energía solar, tras recibir quejas de clientes por la calidad de la conexión. Aunque no sufría cortes eléctricos, las caídas de voltaje afectaban el servicio. Según dijo, la factura mensual pasó de USD 150 a USD 8 y mejoró su servicio.
En otra línea de negocios como el de refrigeración, Hinojoza estima una inversión de USD 45.000 para equipos destinados a tres cuartos fríos de entre 10 y 12 metros cuadrados cada uno.
En este sentido, considera que las pymes están uniéndose cada vez más a la reconversión de su matriz energética.
Eduardo Rosero, de la AEEREE, destaca que existen incentivos tributarios para el autoabastecimiento eléctrico, como la doble deducción en el Impuesto a la Renta por depreciación y amortización de equipos de generación renovable, así como la exoneración del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) para importaciones y operaciones vinculadas a proyectos privados de generación eléctrica.
"Para las pymes, una de las ventajas es que pueden instalar estos sistemas de manera escalonada, de acuerdo con sus necesidades y capacidad de inversión", puntualizó Rosero.
Una matriz energética en transición
La presión por asegurar el suministro eléctrico coincide con cambios en las reglas para producir energía propia. El 22 de octubre de 2026, el Directorio de la Agencia de Regulación y Control de Electricidad del Ecuador (Arconel) aprobó una regulación para viabilizar la microgeneración fotovoltaica, según informó el Operador Nacional de Electricidad (Cenace).
De acuerdo con su comunicado, los sistemas podrán alcanzar una capacidad de hasta 500 kilovatios (kW) y permitirán a usuarios residenciales, comerciales e industriales cubrir su demanda y entregar excedentes al sistema eléctrico.
El autoabastecimiento distribuido ya contaba con un marco regulatorio. Arconel reportó que, al 28 de agosto de 2026, existían 2.806 sistemas de generación distribuida para autoabastecimiento de consumidores regulados, con una potencia acumulada de 161,64 megavatios (MW).
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