Ministro de Defensa explica por qué se destruyen en alta mar barcos ecuatorianos sospechosos de narcotráfico
Giancarlo Loffredo, ministro de Defensa, explicó las razones detrás de la destrucción de embarcaciones ecuatorianas sospechosas de estar vinculadas al narcotráfico. Human Rights Watch, por su parte, pidió a Ecuador y Estados Unidos que revelaran las evidencias que relacionen a los tripulantes con algún delito.

Fotografía de archivo de Giancarlo Loffredo, ministro de Defensa, tomada el 23 de octubre de 2025.
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Redacción Primicias
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Giancarlo Loffredo, ministro de Defensa, se pronunció sobre la destrucción de barcos ecuatorianos sospechosos de estar vinculados con el narcotráfico. Entre agosto y septiembre de 2026, al menos ocho embarcaciones fueron destruidas por el Comando Sur de Estados Unidos.
Según Estados Unidos, las embarcaciones destruidas presuntamente se dedicaban al expendio y transporte de combustible en alta mar para abastecer a lanchas rápidas vinculadas con grupos criminales como Los Choneros.
Recientemente, Natalia Molano, vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo en Ecuavisa que el presidente Donald Trump decidió desplegar todo el poderío militar y sus capacidades de inteligencia contra el tráfico de drogas, considerado una amenaza para el territorio estadounidense.
Para explicar este tipo de intervenciones, Loffredo expuso en Centro Digital dos razones concretas que, según dijo, motivan la destrucción de las embarcaciones.
Destrucción de barcos busca reducir riesgos
De acuerdo con el ministro de Defensa, la primera razón para destruir un barco sospechoso de narcotráfico es reducir los riesgos que implica remolcarlo hasta la costa.
Según el funcionario, durante el traslado de la embarcación interceptada existe la posibilidad de que esta embista a la lancha de los guardacostas, lo que podría poner en riesgo al personal militar a cargo de la operación.
El segundo riesgo, de acuerdo con Loffredo, está relacionado con la manipulación del combustible que supuestamente se encuentra en estos barcos.
“Es un riesgo pasar ese combustible a la lancha guardacosta. En esas ocasiones se toma la decisión de hacer la destrucción de la embarcación”.
Giancarlo Loffredo, ministro de Defensa
Según el ministro, se presume que el transporte de ese combustible se realiza sin cumplir con las normas de seguridad correspondientes, por lo que no sería factible su incautación.
Loffredo acotó que, antes de proceder con la destrucción de un barco sospechoso, “existe un trabajo de inteligencia previo”.
Incluso, señaló que uno de los últimos barcos ecuatorianos destruidos ya había sido capturado en 2025 con 2,9 toneladas de droga.
“Es un barco reincidente que ahora se toma la decisión de destruirse”, acotó.
Durante estos procesos, según Loffredo, existe cooperación con Estados Unidos. Cuando las embarcaciones sospechosas ingresan a aguas internacionales, el Comando Sur, tras recabar información sobre el caso, procede con la destrucción de la embarcación.
Así operarían las embarcaciones
Sobre el modus operandi de las supuestas narcolanchas y de los barcos que presuntamente las abastecen de combustible para transportar droga hacia Estados Unidos, el ministro mencionó que las embarcaciones simulan realizar faenas de pesca.
Luego, se acercan a barcos más grandes para abastecerse de gasolina y continúan su recorrido hasta entregar la droga.
Tras dejar el cargamento, según Loffredo, los tripulantes de las lanchas quedan varados o llegan a Centroamérica como náufragos.
“Tenemos los peores navegantes del mundo, porque a Panamá llegan náufragos del Ecuador. Tenemos alrededor de 20 náufragos reincidentes”.
Giancarlo Loffredo, ministro de Defensa
Según el ministro, la estrategia de estos presuntos narcotraficantes consiste en ubicarse en la ruta de los barcos comerciales que se dirigen a Panamá y decir: “Soy náufrago”. Luego, Ecuador debe coordinar su retorno al país.
De acuerdo con Loffredo, pese a estos casos, no todos los involucrados pueden enfrentar procesos judiciales, como ha ocurrido recientemente con las embarcaciones destruidas en el Pacífico que salieron de Manta.
Para el funcionario, no siempre es posible recopilar pruebas del presunto delito porque la destrucción de las embarcaciones elimina parte de la evidencia. Sin embargo, señaló que se debe mejorar la coordinación con las autoridades estadounidenses para que estos casos cuenten con material suficiente que permita procesar a los sospechosos.
Human Rights Watch pide evidencias
Al respecto, la organización Human Rights Watch exhortó a las autoridades de Ecuador y Estados Unidos a revelar evidencias sólidas que vinculen individualmente a los tripulantes con algún delito.
“De los tripulantes detenidos, 90 enfrentan investigaciones penales en Ecuador, 56 fueron liberados porque jueces ecuatorianos declararon que su detención fue ilegal, y otros 14 no fueron presentados ante un juez”, señaló la organización.

Además, Human Rights Watch indicó que entrevistó a 27 personas vinculadas con estos casos y que no pudo determinar si alguna de las embarcaciones operaba como una estación ilícita de reabastecimiento de combustible.
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