Ecuador activa plan de emergencia para salvar de la extinción a los delfines de río
Con apenas 76 delfines rosados identificados en sus ríos, Ecuador despliega brigadas especializadas para frenar la mortalidad por estiajes extremos y tráfico ilegal.

Imagen de delfines de río.
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WWF
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Ecuador despliega estrategia de emergencia para salvar al delfín de río ante la cacería furtiva y las sequías extremas en la Amazonía.
Ecuador ha puesto en marcha un plan integral de respuesta técnica, institucional y comunitaria para proteger a las poblaciones de delfines de río en la Amazonía. Por primera vez en la historia del país, guardaparques, personal del Ministerio del Ambiente y Energía (MAE) y líderes de comunidades indígenas de las áreas protegidas de Cuyabeno y Yasuní disponen de herramientas operativas, protocolos de actuación y equipamiento básico para atender varamientos y eventos de mortalidad provocados por la combinación crítica del cambio climático, las sequías extremas y las presiones humanas directas.
Eso, en el marco de la conmemoración del Día Internacional del Delfín de Río, el 24 de octubre.
Cifras críticas: apenas 76 delfines rosados sobreviven en los ríos ecuatorianos
La iniciativa cobra urgencia ante la extrema vulnerabilidad de las dos especies presentes en el país: el delfín rosado (Inia geoffrensis) y el tucuxi (Sotalia fluviatilis), cuyas poblaciones se encuentran clasificadas en peligro crítico de extinción dentro del territorio nacional.
Investigaciones lideradas por el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF-Ecuador) y el Grupo de Conservación Delfines de Río Ecuador advierten que la Amazonía ecuatoriana alberga la densidad poblacional de delfines de río más baja de toda la cuenca amazónica.
Pese a que el territorio fluvial amazónico de Ecuador representa únicamente el 1,6% de la cuenca global, recientes expediciones científicas han logrado identificar apenas 76 delfines rosados en sus ríos.
Un estudio publicado en 2026 en la revista científica Peer señala que, debido a estas bajas densidades, la pérdida de un solo individuo genera un impacto desproporcionado y desestabilizador sobre la integridad de todo el ecosistema acuático.
Esta fragilidad se ve acentuada por graves agresiones antropogénicas. Un informe detallado del Inabio documentó un total de 50 eventos de mortalidad de cetáceos registrados entre los años 2015 y 2025. La investigación reveló que más de la mitad de estos decesos estuvieron directamente relacionados con la cacería dirigida y el tráfico ilegal de partes corporales. Los cazadores furtivos capturan a los delfines para extraer dientes, grasa, cráneos y diversos órganos con el propósito de comercializarlos en mercados irregulares como amuletos, supuestos afrodisíacos o insumos para medicina tradicional.
A la cacería furtiva se suma la captura incidental en redes de pesca artesanal y un entramado de presiones ambientales severas, entre las que destacan la contaminación por minería aurífera con mercurio, los derrames de hidrocarburos y la progresiva degradación de la calidad del agua en las subcuencas amazónicas.
Sequías extremas y el fenómeno de El Niño
Junto a las amenazas humanas directas, el cambio climático ha introducido un factor de riesgo letal a través de sequías extremas y estiajes prolongados. Cuyabeno, Lagartococha y Yasuní constituyen los últimos refugios estratégicos para la conservación de la especie en el país, pero se encuentran severamente impactados por la reducción crítica de los caudales fluviales.
En 2023, la cuenca amazónica regional sufrió un aviso dramático en las localidades brasileñas de Tefé y Coarí, donde la sequía extrema causó la muerte de aproximadamente 275 delfines de río. Ese mismo año, las investigaciones científicas documentaron en Ecuador el primer caso confirmado de un delfín rosado fallecido a causa del estiaje en el Parque Nacional Yasuní. El hallazgo fue posteriormente formalizado en un estudio publicado en 2026 por la revista especializada Neotropical Hydrobiology and Aquatic Conservation.
La situación ambiental tiende a complicarse debido a la emergencia nacional declarada por el Fenómeno de El Niño, el cual se proyecta con alta intensidad y con una duración potencial que se extendería hacia el año 2027, reduciendo aún más la profundidad de los cauces y aislando a los cetáceos en meandros sin conexión hídrica.
Capacitación y kits de rescate en Cuyabeno y Yasuní
Ante este escenario, WWF-Ecuador y el Ministerio del Ambiente y Energía articularon una estrategia regional de capacitación orientada a prevenir y atender eventos de mortalidad inusual en ríos de bajo caudal.
El proceso dio inicio a nivel regional durante el taller internacional realizado en Manaos, Brasil, del 26 al 28 de mayo de 2026, donde especialistas y autoridades de los países amazónicos estandarizaron procedimientos de rescate y manejo. Con base en dichos consensos, Ecuador organizó dos jornadas de replicación territorial:
Réplica en la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno (Sucumbíos): Desarrollada del 20 al 24 de julio de 2026 en las instalaciones de Caimán Lodge. Contó con la participación de técnicos de la Dirección Zonal 8 del MAE, guardaparques del área protegida y representantes de comunidades indígenas locales, quienes recibieron instrucción intensiva en atención a varamientos y manejo de especímenes.
Réplica en el Parque Nacional Yasuní (Orellana): Realizada el 20 de agosto de 2026 en las oficinas administrativas del parque en la ciudad de El Coca. Capacitó al personal técnico de la Dirección Zonal 9 del MAE, guardaparques de Yasuní y líderes comunitarios de las zonas aledañas.
Al término de ambas fases de instrucción, las brigadas de conservación y los equipos de guardaparques en Cuyabeno y Yasuní recibieron kits de equipamiento técnico básico especializado para intervenciones de emergencia en campo.
El rol clave de las comunidades indígenas en la protección de las cuencas
La protección de los delfines de río responde no solo a su función ecológica como predadores superiores e indicadores biológicos de la salud fluvial, sino a su profundo arraigo en la identidad de las poblaciones originarias de la Amazonía.
Jeaneth Mashian, científica de nacionalidad Achuar y Técnica de Vida Silvestre de WWF Ecuador, enfatizó la trascendencia de este enfoque participativo al señalar que los delfines de río, además de ser indicadores clave de los ecosistemas acuáticos, poseen un valioso significado cultural y simbólico para las nacionalidades indígenas.
Asimismo, Mashian destacó que la efectividad de las medidas radica en la conservación del hábitat compartido, afirmando que mediante estas acciones no solo se busca garantizar la supervivencia de los delfines en la Amazonía ecuatoriana, sino también preservar la integridad de los ríos, lagunas y su biodiversidad, elementos de los cuales dependen de manera directa tanto las especies silvestres como las comunidades humanas de la región.
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