Ecuador registra la cifra más alta de casos de hepatitis A en seis años, según datos del Ministerio de Salud
En Ecuador, la vacuna contra la hepatitis A no forma parte del esquema regular de inmunizaciones. El Ministerio de Salud apela a la ciudadanía a mejorar la higiene personal y consumir agua hervida o tratada adecuadamente.

Fotografía referencial de una laboratorista del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública que realiza un análisis de muestras.
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Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública
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Ecuador rompió el récord de mayor número de casos de hepatitis A de los últimos seis años al superar la cantidad de contagios de esta enfermedad de todo 2025, que hasta ahora era el año con más cuadros notificados.
Según datos de la Dirección Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública (MSP), hasta el 3 de octubre de este 2026 las autoridades registraron 2.492 casos de hepatitis A. En 2025, las autoridades contabilizaron 2.340 contagios.
El número de contagios hasta la primera semana de octubre de 2026 supera los casos anuales reportados desde 2020. Antes de esa fecha, la cifra de casos superaba los 3.400, según registros históricos del MSP.
Jaime Acosta, director de investigación de la Clínica 3i y docente investigador de la Universidad Central del Ecuador, explica que la diferencia posterior a 2020 responde a que la transmisión de muchas enfermedades infecciosas se redujo, porque factores de riesgo como el consumo de comida callejera potencialmente contaminada prácticamente se eliminaron.
Sin embargo, según argumenta Acosta, los casos no llegaron a cero porque había hogares en periferias que seguían expuestos a aguas contaminadas. Además, la hepatitis A, añade el experto, es una enfermedad endémica de Ecuador.
Provincias amazónicas con mayor riesgo
Pichincha se mantiene como la provincia con mayor número de casos, con 533. Es decir, 101 cuadros más que los registrados al 5 de septiembre. Sin embargo, es la región amazónica la que presenta una mayor tasa de contagio promedio de 57,7 por cada 100.000 habitantes.
Napo (180,8), Orellana (56,6) y Morona Santiago (55,9) son los territorios en los que existe una mayor incidencia. Esto debido a que concentran un mayor número de casos en poblaciones más pequeñas.
Esteban Ortiz, salubrista y médico investigador de la Universidad de las Américas, expone que en la Amazonía existe "básicamente un 1.500% más de riesgo de tener hepatitis A", y que esta condición ocurre por las condiciones de pobreza en esa zona del país.
Precisamente en esas tres provincias donde hay una mayor tasa de contagio, datos del INEC obtenidos en el último censo, en 2022, muestran que el porcentaje de hogares con servicio de alcantarillado apenas llega hasta el 49% en zonas urbanas y hasta el 20% en zonas rurales.
Acosta añade que, especialmente en zonas rurales del país, muchos desechos desembocan en ríos, que son utilizados como fuente de agua por otras personas.
En el Plan de Contingencia Nacional frente a la época lluviosa y fenómeno de El Niño del MSP, firmado en junio pasado, las autoridades reconocían que, con los datos disponibles hasta los primeros cinco meses del año, el riesgo epidemiológico en la provincia de Napo era 15,03 veces mayor al promedio nacional de entonces.
Fenómeno de El Niño aumenta riesgo de hepatitis A
Un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicado el 24 de junio, que analiza la situación de salud pública por el fenómeno de El Niño en las Américas para 2026 y 2027 menciona que una de las principales amenazas sanitarias en ese periodo son las enfermedades transmisibles por agua, como la hepatitis A, E, la fiebre tifoidea y la shigeollosis.
La OPS advertía que brotes de este tipo de enfermedades pueden ocurrir después de inundaciones debido al contacto con aguas contaminadas con deshechos orgánicos. El riesgo también aplica a zonas con sequía, donde la menor disponibilidad de agua puede reducir las prácticas de higiene y sanitización, indicaba el organismo.
Jaime Acosta, director de investigación de la Clínica 3i y docente investigador de la Universidad Central del Ecuador, recuerda que hubo brotes históricos de hepatitis A en los fenómenos de El Niño de 1997-1998 y 2016-2017.
Posteriormente, en julio, el Plan de Acción Nacional ante el evento El Niño 2026-2027 expuso que la Dirección Nacional de Vigilancia Epidemiológica del MSP identificó a las enfermedades transmitidas por agua y alimentos (ETAS) con una "tendencia al alza desde la primera semana epidemiológica de 2026 respecto a años anteriores".
La hepatitis A está catalogada por el MSP como una ETAS.

Medidas de prevención en medio de ausencia de vacuna en esquema nacional
Desde el Ministerio se han hecho publicaciones en cuentas institucionales en la tercera semana de octubre para pedir a la ciudadanía que preste atención a su higiene y seguridad alimentaria, a la vez que han destacado que "en Ecuador, la vacuna contra este virus no forma parte del esquema regular de inmunizaciones vigente".
En Sudamérica, los países que sí incluyen a la vacuna contra la hepatitis A en sus programas nacionales de inmunizaciones son Colombia, Perú, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, según información de la Organización Mundial de la Salud.
El Gobierno recordó que, al ser la hepatitis A una enfermedad que se contagia principalmente por vía fecal-oral, es decir, al consumir agua o alimentos contaminados por falta de higiene, tres hábitos que la ciudadanía puede adoptar para prevenir esta afección son:
- El lavado de manos con agua y jabón antes de comer.
- Consumir agua hervida, embotellada o tratada.
- Lavar bien frutas o verduras y cocinar por completo los alimentos.
En línea con las recomendaciones del MSP, Ortiz añade que para que el agua sea segura para tomar, debe ser hervida por lo menos cinco minutos. Además, insta a no comer alimentos crudos, como el pescado.
Acosta complementa estas medidas al sugerir que, en caso de saber que una persona tiene hepatitis A, esta tenga sus propios utensilios de alimentación y de higiene, además de un propio cuarto con baño.
Este experto concluye con un ligero llamado a la calma al decir que si bien el aumento de casos de esta enfermedad puede implicar un mayor gasto por parte de los servicios sanitarios, esta afección tiene una tasa de mortalidad muy baja, menor al 1%.
PRIMICIAS consultó al MSP si existe algún estado de vigilancia o alerta por el aumento de casos de hepatitis A. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.
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