Tecnología desarrollada en Ecuador convierte sonidos en vibraciones para asistir a personas sordas
Paul Remache lidera un grupo de docentes y estudiantes que trabajan en el desarrollo de una tecnología que, mediante un algoritmo, transforma los sonidos en mensajes vibratorios simplificados para asistir a personas sordas.

Una persona con discapacidad auditiva prueba una simulación con un dispositivo de vibración desarrollado por un equipo de la Universidad Indoamérica en Quito, en agosto de 2026.
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Universidad Indoamérica
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En medio de un grupo grande de personas, Juan, una persona sorda, sostiene un celular en su mano derecha. A su espalda, y rodeado de otras personas con discapacidad auditiva e intérpretes en lengua de señas, alguien le llama por su nombre. Juan se da la vuelta después de sentir, en la mano donde sostenía el celular, una vibración particular que memorizó unos minutos antes.
Esa escena ocurrió en agosto pasado, cuando un grupo de docentes investigadores y estudiantes de la Universidad Indoamérica pusieron a prueba prototipos desarrollados para transformar el sonido recogido por micrófonos en vibraciones simplificadas que personas sordas pueden interpretar después de un tiempo de aprendizaje.
Paúl Remache, líder de este grupo, explica a PRIMICIAS que, para llegar a este punto, recibieron la ayuda de la comunidad sorda en el país para desarrollar esta tecnología.
Según cifras del Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (CONADIS), con corte a mayo de 2026, en Ecuador existen 64.173 personas con discapacidad auditiva. De ellas, 19.425 personas, es decir el 30.27%, tienen un grado de discapacidad superior al 50%.
Vibraciones sin sonido para personas sordas
Remache explica que la herramienta que desarrollan forma parte las llamadas tecnologías de sustitución sensorial. En el caso del proyecto hecho desde la Universidad Indoamérica, en colaboración con otras instituciones de Europa, la función de la tecnología es "convertir en vibraciones cierta información con el objetivo de comunicar".
Esta conversión la hace una inteligencia artificial que, por medio de un micrófono, recoge el sonido de un ambiente y lo simplifica para después crear patrones vibratorios que son recibidos por una persona por medio de dispositivos hápticos ubicados en variadas zonas del cuerpo, como la cabeza o las manos.
"Utilizamos una tecnología que es muy similar a la del audio pero que no está enfocada en generar sonido, sino vibraciones, y estos patrones vibratorios son los que la persona aprende. Entonces, si a una persona le llaman por su nombre, hay una serie de vibraciones que la persona sorda percibe como su nombre"
Paul Remache, líder del grupo de investigación

Es decir, la persona que ocupa esta tecnología no recuperará la audición mediante el uso de implantes o auriculares invasivos, sino que aprenderá a interpretar las vibraciones que le llegan a la piel por dispositivos especiales.
Remache ilustra esta dinámica al comentar que, así como a nivel visual existen los íconos, a nivel háptico existen los "tactones" (tactons, en inglés), que son vibraciones breves que representan mensajes puntuales, como puede ser un nombre, el sonido de una ambulancia, o de una alarma entre otras cosas.
"El asunto es simplificar. Cuando hablamos de este tipo de tecnologías, se espera que sean muy eficientes, que consuman poca energía también. Se podría pensar en un algoritmo que agarre todo el sonido ambiente y lo transforme a vibraciones tal cual, pero no tiene mucho sentido. ¿Para qué quiere percibir el sonido del tráfico que para nosotros es contaminación auditiva?", apunta Remache.
Según afirma este ingeniero ecuatoriano, esta tecnología también ha sido probada en personas sordas de España, Noruega y Dinamarca, por medio de colaboraciones en las que el equipo de la Universidad Indoamérica recibió una base científica para el desarrollo de estas herramientas.
¿En qué situaciones se podría usar esta tecnología?
Por ahora, esta tecnología existe solo en prototipos que fueron puestos a prueba en un evento en agosto. En esa instancia, los desarrolladores crearon diferentes entornos de simulación de contextos urbanos, laborales, sociales, de conducción segura en bicicleta y música.
El ejemplo del inicio de este reportaje correspondía a un escenario que ocurrió en un entorno de simulación social, en el que el nombre de los participantes era dicho frente a un teléfono que generaba un tactón para que la persona lo memorice y pueda reaccionar al momento de 'escuchar' su nombre por medio de la vibración de un celular en su mano.
En las estaciones de simulación laboral o urbana, en cambio, se enseñaba a los participantes a distinguir los tactones que representan los sonidos de ambulancia, el claxon de un vehículo, el de un vehículo pesado o el de una alarma industrial, y en base a eso desplazar a un personaje en un videojuego a una zona segura o acercarse a otra persona si es que sentía vibrar su nombre.
Para la simulación de conducción de bicicleta, el equipo de esta universidad ecuatoriana adaptó un micrófono y dos actuadores de vibración en un casco, con el que los participantes podían recibir información de su entorno para así simular que debían detenerse o desplazarse a la derecha para estar seguros.

Un largo camino, un asunto pendiente y un entusiasmo con cautela
"Este proyecto lo inicié hace aproximadamente seis años. Empezamos solamente en el contexto de la música", recuerda este ingeniero con un PhD en Mecatrónica por la Universidad de Málaga.
Precisamente, uno de los ejes en los que se enfocó la puesta a prueba de esta tecnología en el evento de agosto fue que las personas sordas experimenten por medio de su piel la música, al apoyar sus manos en una base conectada a un computador. Esa estación dependió de un algoritmo que fue creado por Remache cuando cursó su doctorado en España y que pronto espera hacer público.
Sin embargo, transformar el sonido musical a vibraciones 'musicales' representa un reto porque "en la música tú no quieres quitar nada, quieres que se escuche el piano, el violín". Todo eso para "despertar emociones". Remache admite que por esta complejidad ese proyecto "llevará mucho tiempo"
El paso de esta tecnología a una de uso para actividades cotidianas, cuenta, empezó hace un año, aprovechando la vasta disponibilidad de herramientas de Inteligencia Artificial en los últimos años. De todas formas, estos investigadores esperan que los algoritmos que desarrollan ocupen menos IA, debido al impacto de esta tecnología con el consumo de agua y energía.
Otro asunto a solucionar es trasladar de manera adecuada el rango de frecuencias de 20 Hz a 20 kHz que tiene el oído humano, a uno que solo va de 3 Hz a 1kHz en el caso de la piel humana, especialmente en lo que respecta a la música.
Aunque, según dice Remache, personas de la comunidad sorda en Ecuador han mostrado un entusiasmo alto al probar esta tecnología en su fase inicial, todavía faltan más pruebas con individuos con este tipo de discapacidad. También está pendiente encontrar la manera en que se pueda compartimentar todo en un dispositivo ergonómica y determinar qué parte del cuerpo es la más idónea para que reciba estas vibraciones.
El equipo de desarrollo estima que la fase de prueba podría tomar un año, al que le seguiría una fase de mejoras y otra para el diseño de un producto que pueda ser entregado a la población objetivo.
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