Uno de cada 10 estudiantes en América Latina reporta problemas de concentración debido a las apuestas deportivas
Un estudio que se hizo a más de 9.200 estudiantes universitarios (18 años en adelante) de América Latina identifica señales de pérdida de autocontrol, problemas con el rendimiento académico y conductas asociadas al riesgo de ludopatía debido a las apuestas deportivas.

Imagen referencial de un estudiante con libros y un teléfono con una aplicación de apuestas deportivas en línea.
- Foto
Composición gráfica con imágenes de Canva / PRIMICIAS
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Las apuestas deportivas dejaron de ser únicamente una forma de entretenimiento para convertirse en un motivo de preocupación por sus consecuencias sobre la salud mental, las finanzas personales y el desempeño académico de los jóvenes.
Un estudio regional elaborado por los investigadores Esteban Ortiz Prado y Juan S. Izquierdo expone señales de alerta entre estudiantes universitarios de América Latina, desde dificultades para concentrarse en sus estudios hasta conductas compatibles con la pérdida de control sobre el juego.
La investigación, titulada 'Socio-demographic Factors Associated with the Self-Perceived Impact of Online Gambling in Latin America', analizó las respuestas de más de 9.200 estudiantes y exploró cómo perciben el impacto de las apuestas en línea en su vida cotidiana.

Entre los resultados aparecen que el 9,12% de los participantes reportó haber perdido concentración en sus estudios a causa de las apuestas, una proporción cercana a uno de cada 10 estudiantes.
Además, alrededor de cinco de cada 100 estudiantes reportaron afectaciones en sus calificaciones y cuatro de cada 100 reconocieron haber faltado a clases por esta actividad.
Para Ortiz, médico investigador y especialista en salud pública, estas cifras reflejan un problema que debe abordarse desde la prevención y la educación, antes de que las conductas de riesgo se conviertan en una adicción con consecuencias más profundas.
Publicidad constante y apuestas al alcance de la mano
Uno de los factores que explican la expansión de las apuestas deportivas es su accesibilidad. A diferencia de los casinos tradicionales, las plataformas digitales permiten jugar desde cualquier lugar y a cualquier hora, sin necesidad de desplazarse ni realizar un esfuerzo especial para acceder al dinero.
El estudio encontró que el 62% de los estudiantes encuestados había visto publicidad relacionada con apuestas en línea. Las redes sociales destacaron como uno de los principales canales de exposición: más del 65% señaló estas plataformas como una vía por la que recibe información publicitaria.
Además, el 87% de los apostadores utilizó su teléfono celular para hacerlo. La mezcla de publicidad permanente, acceso inmediato y facilidad para realizar transacciones crea un entorno en el que apostar puede convertirse en una conducta habitual.

"El celular está en manos de todas las personas, todo el tiempo, a toda hora y te bombardean de publicidad".
Esteban Ortiz, médico investigador y especialista en Salud Pública
El investigador sostiene que la digitalización elimina barreras que antes podían ayudar a contener el impulso de jugar. Ir a un casino requería trasladarse, disponer de tiempo y dinero y, en ocasiones, dar explicaciones a familiares. En el entorno digital, esas limitaciones desaparecen.
El problema se vuelve más complejo cuando la apuesta se presenta como una oportunidad para ganar dinero. El estudio dice que el 64% de los estudiantes que apuestan señaló la diversión como una motivación, mientras que el 61% mencionó la posibilidad de obtener ganancias económicas y un 15% indicó que apuesta para escapar del estrés.
Estrés, problemas de sueño y pérdida de control
La investigación también evidenció un contexto de vulnerabilidad entre los jóvenes. Cerca del 55% reportó niveles altos de estrés y cuatro de cada 10 manifestaron tener problemas frecuentes de sueño.
Estos resultados no demuestran, por sí solos, que las apuestas sean la causa de esas dificultades. Sin embargo, permiten observar la actividad en una población que ya enfrenta factores de presión y en la que el juego puede convertirse en una vía de escape o en una fuente adicional de malestar.
Una de las señales más preocupantes es la dificultad para controlar la frecuencia o la intensidad de las apuestas. De acuerdo con Ortiz, el 34% de los participantes reportó pérdida ocasional de autocontrol y alrededor del 10% manifestó experimentarla con frecuencia.
Asimismo, se encontró que más del 20% de los apostadores ocultaba a su círculo cercano que jugaba y que un grupo de participantes reconocía volver a apostar después de perder, para intentar recuperar el dinero.
Esta última conducta, conocida como 'chasing losses' o persecución de las pérdidas, consiste en seguir jugando con la expectativa de compensar lo perdido. En lugar de detenerse ante un resultado desfavorable, la persona arriesga más dinero, lo que puede profundizar sus dificultades económicas.
Ortiz también señaló que cerca del 30,5% continuaba apostando pese a experimentar consecuencias negativas y que el 19,8% sentía ocasionalmente la necesidad de apostar cantidades mayores para experimentar una emoción similar.
Estas conductas no significan que todas las personas que apuestan desarrollarán ludopatía. Sí constituyen señales de alerta que justifican una mayor atención, especialmente cuando se repiten, afectan la vida cotidiana o interfieren con las responsabilidades académicas y familiares.
La paradoja del apostador: reconocer el problema, pero no en uno mismo
Uno de los desafíos identificados por Ortiz es la distancia entre reconocer que las apuestas representan un problema social y admitir que el propio comportamiento puede estar fuera de control.
El investigador describe esta situación como una paradoja: una persona puede considerar que las apuestas constituyen un problema de salud pública y, al mismo tiempo, negar que su propia conducta implique un riesgo.
"Sigo yendo a clases, mi mamá me quiere, tengo mi novia, yo no soy un ludópata", resume Ortiz al describir la forma en que algunos jugadores justifican su comportamiento.
Esta percepción puede retrasar la búsqueda de ayuda. A diferencia de lo que suele imaginarse sobre una adicción, los problemas con el juego no necesariamente se manifiestan desde el comienzo en la pérdida del hogar, la ruptura de relaciones familiares o la incapacidad para cumplir con las obligaciones diarias.
De acuerdo con el especialista, alrededor del 40% de los estudiantes que apuestan había intentado reducir o abandonar el juego en línea, pero solo el 5% había buscado ayuda profesional.
Una amenaza que trasciende la salud mental
Las consecuencias de las apuestas deportivas no terminan en el ámbito individual. En América Latina, el crecimiento de esta actividad también ha abierto debates sobre el endeudamiento, la publicidad y la normalización del juego entre los jóvenes.
El psicólogo clínico argentino Diego Tzoymaher advierte sobre la expansión de las apuestas entre adolescentes y jóvenes y la facilidad con la que una actividad presentada como entretenimiento puede transformarse en una conducta problemática.
Y señala que las apuestas en vivo, que permiten jugar durante el desarrollo de un partido, intensifican la dinámica de apostar, perder e intentar recuperar el dinero.

Al contexto de salud mental se suma lo económica y de seguridad. Byron Villagómez, líder del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado, dice que en el país existen 1,5 millones de cuentas vinculadas a operadores legales, aunque no hay una estimación precisa del mercado clandestino.
El anonimato, las identidades falsas y el uso de activos virtuales pueden dificultar el rastreo del dinero. Por eso, el experto también advierte sobre los riesgos de amaño de partidos, sobre todo en la Segunda Categoría o Serie B.
PRIMICIAS se contactó con el departamento de comunicación del Ministerio de Educación para obtener su versión sobre las afectaciones académicas asociadas a las apuestas y las posibles medidas de prevención en el sistema educativo, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta.
Compartir: