El corazón de campeón de Willian Pacho se forjó en las polvorientas canchas de Quinindé, pero su fortaleza lo llevó a la pasarela del Balón de Oro
Willian Pacho transformó una infancia de privaciones en Quinindé en una carrera de élite que hoy lo consolida como figura del PSG y nominado al Balón de Oro. La historia de sus orígenes en Huracán.

Willian Pacho se formó en el Huracán de Quinindé y ahora brilla en el PSG de Francia.
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Willian Pacho quería ser marinero. Le gustaban los uniformes y, cuando era niño en Quinindé, consideró hacerse a la mar como una de sus opciones de vida. Sin embargo, el amor por el fútbol pesó más.
Hoy, a sus 25 años, 'Pachito' es considerado el mejor zaguero izquierdo del mundo y es uno de los 30 nominados al Balón de Oro 2026, cuya elección se realizará el lunes 26 de octubre de 2026.
Su camino al éxito estuvo marcado por la resiliencia y por un corazón de campeón que mostró desde el inicio, en las polvorientas canchas del Huracán, su primer club en el barrio Valle Alto de Quinindé.
El Huracán surgió en 2008 y hasta hoy mantiene la meta de promover talentos. El recuerdo de Pacho sigue latente en el equipo que viste de amarillo y rojo, sobre todo entre directivos como el presidente Rolando Cedeño y el vicepresidente, su hermano Byron, figura fundamental en los inicios del crack.
También en otros formadores como Luis Valencia, conocido como 'Super Chiwi', quien acompañó los primeros pasos de 'Pachito' en el fútbol y le brindó consejos sobre cómo perfilarse como defensor.

De Quinindé a IDV, con una escala en Puerto Quito
El club Huracán también presume la formación de futbolistas como Snayder Porozo —quien este año pasó de Aucas al Royal Antwerp de Bélgica— y Leo Realpe, del Famalicão de Portugal. Pero el principal orgullo es el actual futbolista del PSG, quien llegó al equipo de Quinindé cuando apenas tenía 12 años.
A esa edad, el nominado al Balón de Oro 2026 ya destacaba por su altura (1,70 m) y por una incipiente, pero buena lectura de juego. Sus días transcurrían entre el fútbol, los estudios en el colegio 3 de Julio de Quinindé y la ayuda a su madre Glenda, en las labores del hogar.
En un conmovedor testimonio concedido a The Players Tribune, el futbolista recordó aquellos días en los que su mamá buscaba la forma de sostener económicamente a la familia lavando ropa ajena a mano y manteniendo un pequeño criadero de cerdos. Pacho acudía casa por casa entre sus vecinos del sector Luz de América para pedir lavaza (desperdicios de comida).
Muchas veces, el hoy doble monarca de la Champions League, tenía que hurgar con sus manos y hundir sus brazos hasta los codos en los residuos para rescatar el alimento de los animales, una labor que el astro recuerda con un dejo de tristeza y resignación.
Entonces, el fútbol emergió como una balsa de salvación. En 2016, cuando el futbolista tenía 15 años, la gran oportunidad tocó su puerta. En Huracán estaban convencidos de que tenía las condiciones suficientes para trascender: el 'profe' Byron Cedeño se enteró de que Independiente del Valle realizaría pruebas en Puerto Quito, a una hora y 13 minutos de viaje en bus desde Quinindé.
Cedeño, quien ahora es preparador de arqueros en un club de Segunda División, consiguió el visto bueno de la familia y, con la ayuda de Tony Ramírez (inspector del colegio 3 de Julio), llevó a Pacho a las pruebas para integrarse al elenco de Sangolquí.
En Puerto Quito, 'Pachito' mostró sus cualidades en tres partidos relámpago y logró que el cuadro 'rayado' se fijara en él para llevarlo a Quito, aun con el escepticismo de Glenda Tenorio, su madre, quien no lograba concebir —según el propio testimonio del defensa— "que alguien pueda vivir del fútbol".
En el Valle de los Sueños, con nostalgia de sus orígenes
En Independiente del Valle, Pacho conoció a su mejor amigo en el fútbol: Moisés Caicedo, apenas 17 días menor que él. Rápidamente congeniaron y se hicieron inseparables. En el Mundial de Norteamérica 2026, 'Moi' y Willian estaban siempre juntos y eran los dos únicos jugadores que compartían habitación en las concentraciones de La Tricolor.
Aprovechando los pocos espacios libres que brinda el fútbol, 'Pachito' volvía a Quinindé para visitar a la familia y para saludar a sus 'profes' del Huracán: Byron Cedeño y "Super Chiwi". Varias fotos de aquellos muestran a un cada vez más alto Willian Pacho (ahora mide 1,88 m) junto a sus iniciales mentores.

El español Miguel Ángel Ramírez posibilitó el debut de Willian Pacho en el fútbol profesional. Ocurrió el 2 de noviembre de 2019, en un partido entre Independiente del Valle y Delfín de Manta en Sangolquí, cuando el defensor central tenía 18 años y 17 días.
Ramírez acaba de estar en París junto a Pacho durante el partido entre el PSG y el FC Barcelona, disputado el martes 20 de octubre de 2026 . El 'Míster' está convencido de que el ecuatoriano integrará el Once Ideal de los premios del Balón de Oro.
Aquel debut en 2019 mezcló la alegría de concretar el sueño iniciado en Quinindé con el dolor más profundo: la muerte de su madre, Glenda, en la víspera del cotejo. Ramírez recuerda que, de mutuo acuerdo con la familia, se decidió esperar hasta el final del juego para contárselo a Pacho.
"Aún recuerdo los gritos de Willian cuando se enteró de la muerte de su madre. Nos conmovió a todos"
Miguel Ángel Ramírez/ exdirector técnico de Independiente del Valle
El hombre fuerte del PSG sentía, en aquel entonces, el compromiso de brillar en el fútbol para sacar a su madre y a su familia de la pobreza. Su fallecimiento, tras una dura lucha contra el cáncer, marcó un antes y un después en su vida.
Según Ramírez, en el plano psicológico Pacho pudo liberarse de la presión de sobresalir por obligación familiar. Sin ese peso, logró desplegar su mejor juego hasta alcanzar la cima del fútbol mundial con el PSG, tras escalas previas en el Royal Antwerp y el Eintracht Frankfurt de Alemania.
Pero todo empezó en las polvorientas canchas del Huracán de Quinindé, donde 'Pachito' sigue siendo la principal inspiración y referente.
Hoy, aquel muchacho que solo soñaba con jugar al fútbol para ayudar a su madre, está nominado a ganar el Balón de Oro de la temporada 2026. El reconocimiento al esfuerzo.
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