¿Por qué no funciona el control económico de la LigaPro y cómo se aplican los reglamentos financieros en otros países?
El Reglamento de Control Económico de la LigaPro no ha podido cumplir con su objetivo, pues la situación financiera de los clubes se encuentra en un mal momento. ¿Por qué no funciona y cómo se compara el reglamento ecuatoriano con otros alrededor del mundo?

Imagen referencial sobre el control financiero en el fútbol.
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Desde la creación de la LigaPro, en 2019, está vigente un reglamento de control económico, cuyo principal objetivo es mantener una competencia justa y evitar crisis de liquidez entre sus clubes.
Este documento tiene un modelo de control preventivo, el cual verifica la situación de cada equpo antes del inicio de la temporada. Es decir, en lugar de esperar al cierre del ejercicio fiscal para auditar pérdidas y sancionar, LigaPro obliga a los clubes de la Serie A y la Serie B a someter su presupuesto anual a un análisis técnico previo.
Sin embargo, luego de ocho temporadas de esta organización, la situación económica de los equipos ecuatorianos no ha mejorado, al contrario, en algunos casos ha empeorado considerablemente. Un ejemplo de eso es El Nacional, acumula un pasivo de USD 12 millones y sufrió dos descensos consecutivos, por lo que jugará la Segunda Categoría.
Otros clubes históricos tienen millonarias deudas. Barcelona SC tiene un pasivo aproximado de USD 53 millones, Emelec debe USD 36 millones y Liga de Quito adeuda USD 38 millones.
Las claves del Reglamento de Control Económico de la LigaPro
El presupuesto proyectado (el que los clubes presentan a LigaPro previo al inicio de la temporada) debe igualar o superar la suma de sus gastos operativos.
Sin un club cierra la temporada previa con déficit, este monto se resta de su capacidad de gasto del año siguiente. Si, por otro lado, un equipo genera superávit, puede solicitar ampliar su límite de gasto hasta un 50% de dicho superávit, con un techo máximo de USD 1.374.648,37 para clubes de la Serie A.
Ninguna institución puede destinar más del 60% de sus ingresos al coste de la plantilla deportiva. El 40% debe mantenerse reservado para gastos operativos, infraestructura, logística, divisiones inferiores y amortizaciones de deudas pasadas.
El reglamento define al coste de plantilla deportiva como la suma de todos los egresos vinculados al primer equipo (jugadores, cuerpo técnico y staff) y otras plantillas (reservas, formativas y femenino).
Por otra parte, cuando un socio inyecta dinero en la institución, solo el 75% de esta aportación puede destinarse para fichajes. El 25% restante debe utilizarse obligatoriamente para el saneamiento de las deudas del club.
El reglamento exige un seguimiento continuo. Trimestralmente, los clubes deben remitir sus informes contables y extractos bancarios. Además, deben demostrar el pago al día de las retenciones del SRI y planillas de aportes al IESS.
Para inscribir nuevos refuerzos en la ventana de pases, el club debe haber cancelado al menos el 80% de la nómina.
En caso de incumplimiento por 45 días, se sanciona con la retención automática de los fondos correspondientes a derechos de televisión, los cuales son utilizados para cancelar directamente las nóminas de los trabajadores. En caso de 60 días de infracción, se prohíbe la inscripción de nuevos futbolistas.
Por otra parte, sin un club supera su límite salarial, se permite la habilitación de un plantel de emergencia con hasta 25 jugadores y un tope salarial individual máximo de USD 25.000 anuales en la Serie A y USD 10.000 en la Serie B.
¿Cómo es el control económico en Europa?
La LigaPro ecuatoriana basa su control económico en el modelo de la Liga española. En ambos torneos, la fiscalización es preventiva: para que un club contrate y pueda inscribir a un nuevo jugador, debe cumplir con el balance financiero y su presupuesto debe ser autorizado.
La diferencia radica en que el mercado español tiene alta liquidez. Los clubes cuentan con contratos millonarios y garantizados por derechos de televisión, patrocinadores globales e ingresos masivos en taquilla.
Además, si un equipo español excede su límite, puede ajustarlo por medio de la transferencia de un jugador, un nuevo patrocinio o la venta de activos, algo que es más fácil en el mercado europeo.
Lo contrario ocurre en la Premier League de Inglaterra, donde el modelo es retroactivo. Es decir, un club puede fichar a una estrella por USD 100 millones, firmarle un contrato y ponerlo a jugar ese mismo fin de semana, sin que la liga lo impida en ese momento.
La Premier aplica sus reglas de Rentabilidad y Sostenibilidad al revisar los balances contables de los últimos tres años. Si se detecta una infracción, se inicia un proceso sancionador.
Así ocurrió en la temporada 2023-2024, en la que se castigó con reducción de puntos al Everton (-8 puntos) y al Nottingham Forest (-4 puntos). Actualmente, hay una investigación en curso, que declaró culpable al Manchester City de 114 cargos, y que podría desencadenar en una sanción histórica y su posterior descenso.
Por su parte, la UEFA limita el costo de la plantilla: los clubes que compiten en torneos internacionales no pueden gastar más del 70% de sus ingresos en salarios de jugadores y cuerpos técnicos, fichajes y comisiones pagadas a agentes e intermediarios.
La UEFA no gestiona las inscripciones de jugadores, sino que audita a los clubes. En caso de incumplimiento, las sanciones van desde multas económicas y prohibición de fichar jugadores, hasta la exclusión definitiva de competencias.
¿Cómo funciona el control económico en América?
El modelo de Estados Unidos es único, pues cada club es una franquicia pertenenciente a una entidad: la Major League Soccer (MLS).
La liga no establece un tope salarial acorde a la situación de cada equipo, sino que establece un monto idéntico y obligatorio para todas las franquicias. El objetivo es priorizar la paridad competitiva y no existen los ascensos ni descensos.
Sin embargo, ¿cómo se ficha a un jugador como Lionel Messi? Cada equipo puede contratar hasta a tres jugadores con un sueldo sin límite, pero este valor es asumido por el dueño de la franquicia.
En Brasil, la situación cambió a partir de la Ley de Sociedades Anónimas del Fútbol (SAF), la cual permitió a los clubes convertirse en empresas mercantiles y abrió la puerta para que grupos empresariales y multimillonarios extranjeros adquieran el control de los equipos.
A esto se le añade el Regimen Centralizado de Ejecuciones (RCE), con el que se centralizan las deudas pasadas (previo a la conformación de la Sociedad Anónima) y el club se compromete a destinar un porcentaje fijo de sus ingresos mensuales para pagar estos pasivos (usualmente, un 20%).
De esta manera, el club dispone de seis años para liquidar las deudas acordadas (este lapso puede prorrogarse a cuatro años más) y puede seguir operando y generando ingresos, evitando la quiebra.
Finalmente, en Argentina, el control se basa en un acuerdo mutuo entre la Liga y el sindicato de futbolistas. No existe un tope salarial, sino un sistema preventivo.
El club debe demostrar que no mantiene deudas vencidas con sus futbolistas y cuerpo técnico, previo al mercado de fichajes, y el sindicato supervisa las deudas con el plantel.
Si un equipo no está al día con estos pagos, está 'inhibido'. Esta es una medida cautelar que impide a un club registar nuevos fichajes hasta que pague sus deudas o hasta que negocie o refinancie sus pasivos.
¿Por qué el control económico no ha servido en Ecuador?
Desde su creación en 2019, el reglamento de control económico de la LigaPro ha sido incapaz de controlar el sobreendeudamiento y los equipos han terminado en quiebra y descensos administrativos.
Este documento se creó con base en el modelo de la Liga de España, pero las diferencias son amplias. Mientras en Europa la liquidez es alta y el mercado de jugadores es dinámico, en Ecuador esta situación económica es muy limitada.
A esto se le agregan deudas históricas, con SRI, IESS, explantillas o acreedores comerciales. Los ingresos actuales (derechos de TV, taquilla, transferencias de jugadores) han resultado cada vez más insuficientes para solventar estos pasivos.
Los clubes, además, esquivan los controles con los llamados 'dobles contratos': acuerdos paralelos que incluyen diferentes salarios para pagar menos impuestos y reducir el coste de la plantilla.
Y un ingrediente final de este desastre es el control permisivo por parte de la LigaPro. El mismo presidente de la LigaPro, Miguel Ángel Loor, lo reconoció: "¿Que si el Control Económico podía haber sido más estricto desde el inicio o implementarse más rápido? Sí. Pero probablemente ni siquiera hubiéramos jugado el torneo, porque en 2018 todos estaban mal".
Y si bien el espíritu de la norma puede ser el correcto y el reglamento puede estar bien escrito, si la organización no lo aplica y los clubes tampoco lo acatan, estas situaciones seguirán alargándose y repitiéndose, y más equipos estarán destinados al abismo, como ocurrió con El Nacional.
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