En sus Marcas Listos Fuego
Somos Uganda en 1960
PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.
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Lo que ocurre en el país es digno de bochorno internacional. Ecuador ya no es tercer mundo, no somos dignos de tanto. Somos el quinto mundo. “En vías de desarrollo” es un piropo inmerecido.
Hoy hablaremos de lo que ocurre en la ANT (Agencia Nacional de Tránsito), su inoperancia pero, además, la absoluta ineptitud de los homo erectus que la comandan.
Hoy, entonces, seré la voz de todos los indignados (entre los que me incluyo), ante la incompetencia de un grupillo de funcionarios públicos que deberían estar limpiando retretes comunales.
Ecuador siempre ha sido el país de las tres frases infaltables de cajón: “se fue el sistema”; “tuvo una calamidad doméstica”; “no hay especies”. Ya nos tienen acostumbrados. Un grupo de simios dirigiendo las instituciones del país.
Y con eso de “no hay especies” nos tienen desde que tengo uso de razón. De hecho, recuerdo cuando me compré mi primer carro en el 2006, tuve que esperar dos meses para que me entreguen la placa física porque “no había especies”.
¿Cuánto se espera hoy, 20 años después? Pues entre 8 y 10 meses. Sí, casi un año los vehículos andan con placas provisionales, porque emitir placas físicas resulta, para los incompetentes, como emitir criterio propio: una quimera.
Pero esto empeora. Desde septiembre 2026 la ANT ya no emite números de placa. Ya nadie puede matricular un auto nuevo. Está prácticamente prohibido. ¿Saben por qué? Porque “no hay sistema”.
Si usted se compró un auto nuevo desde septiembre 2026, so sorry. La ANT ha eliminado de sus competencias, de facto, el emitir placas nuevas. Así que corra a comprar un auto usado.
¿Y sabe que ocurrirá si compra un auto usado? Lo mismo de siempre: la ANT ya no tiene sistema para registrar cambios de dominio. Como diría un argentino: estamos en la concha de la lora.
Pero esto empeora. Esto es Ecuador, aquí el slogan es: “siempre podemos estar peor”.
Resulta ser que los cabezas huecas de la ANT para ponerle la cereza al pastel, decidieron eliminar el sistema de turnos en línea para obtener o renovar la licencia de conducir.
Sí, antes, hace pocos años, debíamos esperar de 3 a 6 meses para una cita. Ahora ya no hay citas. Resolvieron volver a la humillante ley de la selva. ¿Cómo funciona ahora? Abríguense y prepárense.
Ahora se reparten 120 turnos diarios. ¿Cómo obtenerlos? Se debe hacer fila (acampando) desde las 4am, para ser uno de los favorecidos. ¿Y si llegaste a las 5 am? Pues hay más de 120 almas antes que tú y no podrás tener turno ese día.
Antes, hace tan solo 10 años, el trámite para sacar licencia tomaba entre 45 minutos a 2 horas (dependiendo del día). Hoy, en pleno 2026, toma entre 10 y 12 horas, siempre y cuando te hayas humillado desde las 4am.
¿Y qué genera este retroceso histórico? Pues lo de siempre: el renacer de los tramitadores, esos seres rastreros y corruptos que con palancas y a cambio de unos billetitos te consiguen un turno.
¿Somos o no una Uganda sesentera? ¿Vicente Rocafuerte debe estar riéndose en su tumba de como retrocedimos años luz?
¿Y qué dicen quienes comandan la ANT? ¿Qué van a decir? Si dudo que puedan articular más de una oración a línea seguida.
Así que queridos compatriotas, ¿quieren conducir? Humíllense. ¿Quieren circular? Sigan soñando.
Y recuerden, estamos a tan solo la distancia que toma poner en el cargo a un grupo de incompetentes para volver, quién sabe, quizá a que la huella dactilar en la cédula otra vez sea con almohadilla de tinta y terminar limpiándonos en las paredes como hacíamos en esa época en la que éramos un país en vías de desarrollo.