El indiscreto encanto de la política
La elección que nadie mira
Catedrático universitario, comunicador y analista político. Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca.
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Mientras los candidatos a alcaldes y prefectos compiten por captar la atención del electorado, de cara a las seccionales de noviembre, la elección de los integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) avanza casi inadvertida.
Y, sin embargo, quizá sea una de las decisiones institucionalmente más importantes que tomemos ese día. El Consejo tiene una enorme capacidad de incidir en la arquitectura del Estado.
El 29 de noviembre, además de las papeletas para elegir autoridades seccionales, recibiremos otras tres para escoger a los siete integrantes del CPCCS: tres mujeres, tres hombres y un representante de pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianos, montubios y ecuatorianos en el exterior.
Hay 65 candidatos. En la papeleta de hombres constarán 38 nombres; en la de mujeres, 26. La tercera tendrá uno solo: Martha Susana Toapanta Cuascota, la única postulante que quedó habilitada en esa categoría tras la calificación y la resolución de recursos.
Pero, más allá de la cantidad de nombres, el problema está en la desproporción entre lo poco que sabemos de quienes aparecen en esas papeletas y el poder que tendrán una vez elegidos. Es una elección de baja información para cargos de enorme consecuencia institucional.
El CPCCS interviene en la designación del Fiscal General, Contralor, Defensor del Pueblo, Defensor Público y de integrantes del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Contencioso Electoral, entre otras autoridades.
Buena parte de la arquitectura institucional del Estado pasa, de una u otra manera, por siete personas cuyos nombres difícilmente ocupan hoy un lugar relevante en la conversación pública.
La elección anterior del Consejo, en 2023, ya mostró esa distancia: el voto nulo alcanzó el 25,9% y, sumado al blanco, superó el 45% de la votación registrada en esas papeletas.
Conforme avance la campaña, sabremos con bastante claridad quiénes aspiran a administrar nuestros municipios y prefecturas. Vale la pena mirar también a los candidatos al CPCCS: sus trayectorias, antecedentes, vínculos políticos y, sobre todo, qué garantías ofrecen de independencia.
El 29 de noviembre entregaremos una parte importante del poder institucional a candidatos de quienes sabemos muy poco. Conviene saber a quién.