El papa, Macron y la muñeca polaca
Pablo Cuvi es escritor, editor, sociólogo y periodista. Ha publicado numerosos libros sobre historia, política, arte, viajes, literatura y otros temas.
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León XIV visita Francia. Netflix lanza una miniserie sobre los conflictos sociales en la Polonia de finales del XIX. ¿Se puede hablar de los dos temas en una misma columna? Veamos.
No podía ser mejor el escenario para actualizar el diálogo y la disputa sobre las divergencias conceptuales entre la jerarquía católica y el sumun del Estado laico: Francia. Un encuentro mesurado (y angustioso en el fondo) que, más allá de las doctrinas, en el terreno de la realpolitik, pone del mismo lado al papa y a Emmanuel Macron ante la presencia de siniestros enemigos de la Europa civilizada, tales como Putin, Trump y los partidos de la extrema derecha europea que se pasan por el forro la democracia y los derechos humanos y cristianos, no solo de los inmigrantes sino de todo aquel que se oponga a sus designios filofascistas.
(Luego de escribir ese párrafo exaltado y urgente, empecé por casualidad a ver ‘La muñeca’. Me engancharon la recreación de la Varsovia del siglo XIX, los actores con escuela y los trajes de época. También el hecho de que la protagonista, Isabela, una aristócrata desubicada de una familia en quiebra, no fuera tan joven ni tan linda como la hubieran presentado en Hollywood para atraer al público).
La coincidencia externa con el tema papal ocurrió porque en ese país católico, Polonia, nació el primer papa no italiano en cuatro siglos: Juan Pablo II, una tromba viajera que ayudó a derribar a la Unión Soviética, liberando a los países de Europa del Este; aunque también combatió al ala progresista de la Iglesia en América Latina. En ese momento, el enemigo era Moscú; hoy también, pero la ubicación política de los papas que vinieron luego es muy distinta.
Mucha gente, incluido el argentino Martín Caparrós, calificaron al papa anterior, a Francisco, como ‘el papa peronista’ que recibió varias veces a Cristina de Kirchner, a sabiendas de que era una depredadora del fisco argentino. Mas, en comparación con la tendencia ultraconservadora, siempre muy activa al interior de la Iglesia, los progresistas, tales como Juan XXIII, el argentino Francisco y ahora el gringo peruano León XIV, traen un aire de renovación indispensable para ventilar a la milenaria institución... hasta cierto punto.
Eso se volvió patente una vez más en la reciente visita de León XIV a la República de Francia, la mejor representante del Estado laico, que hace dos años incorporó en su Constitución el derecho al aborto y acaba de dictar una ley sobre la eutanasia como un derecho de los enfermos terminales.
Es bien conocido el discurso de la Iglesia contra el aborto y la eutanasia, discurso que el papa repitió ante el presidente francés, quien se vio obligado a recordarle que el Estado laico es neutral en cuanto se refiere a las religiones, y respeta la libertad de todos, creyentes y no creyentes.
Pero en Lourdes, ante los obispos franceses, el papa insistió en que la Iglesia tiene derecho a hacerse oír y mostrarse en el espacio público, educando y evangelizando. Sí, pero respetando las normas, que son válidas para todos pues en las escuelas francesas está prohibido que los alumnos lleven prendas que identifiquen su filiación religiosa, tales como el velo islámico, o las cruces del cristianismo o símbolos del culto judío como la kipá.
(Vuelvo a la serie polaca, basada en una famosa novela de 1890, que recrea el conflicto social y económico, no religioso, entre una aristocracia decadente y el capitalismo en expansión, representado por el gran comerciante y emprendedor enriquecido que está obsesionado por Isabela. Obsesión que es el motor de la trama pues estamos ante un melodrama de época, con personajes que lindan el cliché pero que son rescatados por las actuaciones y el espectáculo visual.
Nada hay más relajante que un melodrama bien hecho donde pasa lo que tiene que pasar en una Polonia que es parte del imperio ruso, de modo que la moneda que exacerba la avidez de los personajes es obviamente el rublo. Desde entonces, pasando por la sangrienta ocupación soviética a partir de la Segunda Guerra Mundial, la peor pesadilla de Polonia es que vuelvan los rusos).
Hoy, ante la repetida amenaza del uso de armas nucleares contra Europa, y considerando la diaria masacre de niños, viejos y madres en Ucrania, el debate sobre el aborto y la eutanasia pasa a un segundo plano. Mas bien, el papa y el presidente francés volvieron a manifestar en esta visita el apoyo a la paz, el multilateralismo, la democracia, los derechos humanos...
Por el lado del público, León XIV atrajo multitudes entusiastas a los diferentes eventos en los que apareció. Pero eso no significa que quienes agitaban banderitas callejeras con los colores blanco y oro del Vaticano necesariamente respalden las posiciones oficiales de la Iglesia. Por el contrario, 86% de franceses están de acuerdo en que se pueda elegir libremente el aborto y la eutanasia.
Queda aquí mucha tela que cortar pues el próximo mes, León XIV vendrá a su tierra, Chiclayo, en una visita que sin duda será apoteósica y planteará nuevos temas ante las pretensiones imperiales de Donald Trump, que no es santo de la devoción de este papa nacido en Chicago.