Casi un millón de habitantes en Quito viven en zonas vulnerables a sufrir inundaciones y deslizamientos
Quito ha soportado intensas lluvias en los primeros días de octubre de 2026. El Municipio asegura que la ciudad puede sortear eventos extremos. 321 barrios, en los que viven cerca de un millón de personas, corren riesgo de soportar inundaciones y deslizamientos.

Personal municipal retira agua y granizo acumulado en una vía de Quito tras las fuertes lluvias del 5 de octubre de 2026.
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Municipio de Quito
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Las fuertes lluvias que soporta Quito desde finales de septiembre de 2026 ya dejan secuelas: inundaciones, granizadas, deslizamientos de tierra, casas a punto de colapsar, carros atrapados y decenas de personas rescatadas en medio del agua.
Un análisis de la Secretaría de Riesgos del Municipio de Quito muestra que alrededor un millón de personas (969.008) viven en los 321 barrios que están en constante riesgo de sufrir inundaciones y deslizamientos de tierra durante la época invernal.
"Estos barrios están ubicados en 35 parroquias de las 10 administraciones zonales que tiene la ciudad", dice Patricia Carrillo, directora de Riesgos del Municipio capitalino.
La funcionaria agrega que, de los 321 barrios, 31 tienen áreas susceptibles a inundaciones; 251 a movimientos en masa y 39 presentan ambos riesgos. Aunque aclara que "hay barrios muy grandes que solo una parte corre ese riesgo".
Además, Carrillo explica que "no podemos dar los nombres de los barrios porque causaríamos alarma". Sin embargo, aseguró que , a lo largo del año se ha realizado "limpieza de quebradas, retiro de maleza y poda de árboles para minimizar el impacto de las lluvias".
El último evento que causó alarma ocurrió el domingo 11 de octubre cuando el temporal provocó el deslizamiento de 300 metros cúbicos de tierra en el sector de El Madrigal, en el suroriente de la ciudad. El derrumbe obligó a la evacuación de familias cuyas casas quedaron al borde de la ladera.
Cuatro días antes, el 7 de octubre, una granizada cubrió gran parte de la ciudad, sobre todo en el norte. Ese día, la acumulación de granizo alcanzó aproximadamente los 350 metros cúbicos y 80 centímetros de altura solo en el sector de las avenidas Atahualpa y República.
Ese fue el segundo evento extremo que soportó la ciudad en lo que va de 2026. El primero ocurrió el 4 de octubre cuando cayeron 60 litros de agua por cada metro cuadrado en el norte de la ciudad. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) calificó a esta lluvia como "la más severa" al menos desde 2022 cuando un aluvión en los barrios La Gasca y Las Casas causó la muerte de 29 personas.

¿Quito está preparada para enfrentar eventos extremos?
La época invernal que golpea a Quito pone a prueba sus sistemas de captación en las quebradas y el de alcantarillado que se extiende por la ciudad.
El catedrático de la Escuela Politécnica Nacional, Marcos Villacís, considera que la capital no está preparada para responder ante eventos de gran magnitud. "La ciudad debe implementar sistemas más modernos de alerta temprana multiamenaza para evitar muertes y mayores daños a la infraestructura pública y privada".

El técnico señala que el Municipio debe evaluar estas estructuras para determinar si es necesario reemplazarlas o construir obras complementarias.
El gerente de la Empresa de Agua Potable (Epmaps), Galo Rivadeneira, asegura que el alcantarillado, así como las 142 estructuras que maneja la entidad en 105 quebradas, están en óptimas circunstancias. "Nosotros realizamos tareas preventivas durante todo el año para mitigar el impacto de cualquier evento. Tenemos un presupuesto de USD 55 millones, de los cuales ya se han invertido USD 43,7 millones", afirma.
Sobre las inundaciones que se han registrado, el funcionario explica que se debieron al taponamiento de las alcantarillas por la acumulación de granizo y de basura. "Cuando retiramos el material, el agua fluyó y por eso no se registraron mayores daños", justifica.
Por otro lado, el secretario de Seguridad, Gustavo Chiriboga, reconoce que la ubicación geográfica de Quito la vuelve vulnerable a eventos como las fuertes lluvias. Este problema se profundiza si se toma en cuenta que el Inamhi prevé que el fenómeno de El Niño intensifique las precipitaciones durante los últimos tres meses de 2026 y el primer trimestre de 2027.
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