El duro diagnóstico del Plan de Primera Infancia: Pobreza, violencia y vacíos en los hogares de Ecuador
El Plan Nacional de Primera Infancia aprobado por el Gobierno fija la hoja de ruta estatal hasta 2030, pero arranca con un severo diagnóstico sobre la realidad de la niñez en Ecuador. El documento revela que el 32,3% de los menores de 5 años vive en la pobreza, en medio de brechas de acceso a agua potable, depresión materna y violencia intrafamiliar.

Un grupo de niños realizan actividades en un Centro de Desarrollo Infantil en Quito, en una fotografía publicada el 2 de septiembre de 2026.
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Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano
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El Gobierno aprobó a finales de agosto de 2026 el primer Plan Nacional de Primera Infancia (PNPI) de Ecuador, que está previsto sea aplicado hasta 2030, y que busca dar mejores condiciones en los primeros años de vida de los niños ecuatorianos. Sin embargo, el mismo plan hace un diagnóstico que reconoce las brechas, retrocesos y falencias a ser corregidos.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) define a la primera infancia como la etapa de la vida de un niño que va desde el embarazo hasta los seis años de vida. En este tiempo, se desarrolla cerca del 95% del cerebro humano, y el desarrollo ideal de los niños está determinado por oportunidades ideales de salud, educación, nutrición y cuidados adecuados.
"Una persona que tuvo una buena infancia tiene más posibilidades de tener mejores desarrollos en comparación a alguien que tuvo una niñez más limitada, que se va retrasando en el tiempo", señala Jairo Rivera, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar, que ha estudiado la Desnutrición Crónica Infantil en Ecuador.
Pero aunque diversas políticas de Estado en los últimos años han mejorado las condiciones en las que viven los niños ecuatorianos, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano (MTDH) da varias cifras que muestran el panorama con el que trabajarán las autoridades desde 2026 en adelante.
Niños en pobreza
Según el Ministerio, citando cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, había una pobreza multidimensional del 37,3% en 2023 que subió al 41,7% en 2025 en toda la población ecuatoriana. Desde el Gobierno apuntan a que el 32,3% en niños y niñas menores de 5 años vivían en pobreza en 2025.
El Plan señala que estos números "evidencian que en Ecuador la mayoría de los hogares con niños y niñas en la primera infancia se encuentran en condiciones de precariedad económica y laboral que condicionan el entorno de desarrollo" de los menores.
Además, citando un aumento de la pobreza en niños en 2024, que subió de 34,8% a 36,5%, el Gobierno sugirió la existencia de "una vulnerabilidad estructural de estos hogares ante shocks económicos".
Esta pobreza también se suma a la carencia de acceso completo a servicios básicos, que es más acentuada en Los Ríos (24,5%), Esmeraldas (36,1%), Orellana (36,2%), Manabí (38,7%), Morona Santiago (40,2%), Sucumbíos (42,9%) y Napo (47%).
Sobre esto, Rivera recalca que las competencias del abastecimiento de agua recae en los gobiernos seccionales, pero hay avances limitados en su provisión segura. "La articulación entre el Estado central y los gobiernos locales no ha sido la más acertada, porque si bien la competencia está en los GADs, tampoco ha existido un impulso para que se logre mejorar los indicadores", añade el investigador.
Precisamente, uno de los puntos que el Plan toma en cuenta es que existe una "confusión en las competencias" entre el Gobierno Nacional y los GADs, "especialmente en áreas como agua, saneamiento y seguridad alimentaria", además de una comunicación institucional "frágil".
Esta falta de acceso, según las cifras oficiales, aumenta en hogares con personas con discapacidad, en donde la pobreza por necesidades básicas insatisfechas aumenta en un 10% respecto a quienes no tienen discapacidades.
Datos del Ministerio de Salud Pública citados en el Plan señalan que en el país hay 5.069 niños menores de 6 años con discapacidad.
Más controles prenatales, pero debajo de lo ideal
Aunque hubo un aumento del porcentaje de mujeres embarazadas que recibe controles prenatales (de 87,8% en 2023 a 89,9% en 2024), y la cantidad de controles que se hacen, que según las últimas cifras disponibles son de 7,5 por madre, el número sigue por debajo del estándar recomendado por la Organización Mundial de la Salud de ocho contactos prenatales, según reconoce el Gobierno.
También detectaron una tasa de natalidad de 11,5 por cada 1.000 habitantes, es decir 0,5 puntos menos que en 2024, y una tasa de fecundidad de 1,79 hijos por mujer, debajo del umbral de reemplazo de 2,1 niños por madre.
Sin embargo, uno de los aspectos en los que Ecuador ha mostrado mejoría, de acuerdo con el documento elaborado por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, es en la reducción de prevalencia de infecciones respiratorias y enfermedades diarreicas, que bajó de 62,8% en 2023 a 57,3% en 2024.
La lactancia materna exclusiva en niños menores de seis meses también tuvo una ligera mejora, al subir de 51,2% a 53,1%.
Aunque la prevalencia nacional de anemia en niños de entre 6 a 59 meses de edad, hasta ahora, no ha logrado bajar del 30%.
Más síntomas depresivos en madres y feminicidios
El Gobierno reconoce un "panorama tensionado" y "señales preocupantes de deterioro del bienestar emocional" de las madres, además de alertas en torno al trato que reciben los niños en sus hogares.
Según el Plan, la prevalencia de síntomas depresivos moderados o severos en cuidadoras aumentó hasta el 19,4%, especialmente en la Costa, donde se "ha experimentado un incremento sostenido de la violencia".
Además, el MTDH apunta a que entre 2024 y 2025 el número de feminicidios y muertes violentas de mujeres creció un 50,7%, llegando a los 778 fallecimientos.
Dentro del apartado de crianza, cuidado y entornos, el documento también señala que la violencia de cualquier tipo hacia niños en los hogares ocurre en el 59,7% de los casos.

Además hay cifras alarmantes en cuanto a la escolaridad de las madres adolescentes menores de 20 años, pues sólo el 47,9% de ellas se mantiene dentro de las aulas. En provincias como Morona Santiago, Los Ríos, Pastaza y Esmeraldas, entre cerca de 4 de cada 10 abandona sus estudios en la etapa de gestación o cuando son madres.
Para Anabell Guerrero, directora de la organización Centro Justicia y Género, cifras como estas implican "que en la mayoría de casos las niñas o adolescentes quedan fuera del sistema educativo y luego no pueden acceder a trabajos, y si lo logran, son sumamente precarios, lo que lleva a un círculo de pobreza".
En línea con una mayor participación por parte de los gobiernos locales que expone el Plan de Primera Infancia, Guerrero, quien también es una abogada litigante que a ha acompañado casos de violencia contra mujeres y menores, añade que una de las principales funciones de los cantones es el establecimiento de Juntas de Protección de Derechos, pero estas cuentan "cada vez con menos recursos".
Brechas, mejoras y deterioros puntuales en aprendizaje
El Ministerio afirma que, hasta junio pasado, 545.422 niños y niñas recibían atención de servicios de desarrollo infantil y de educación inicial. Aunque las condiciones que tienen los menores en sus hogares es variada.
Por ejemplo apenas 2 de cada 5 niños tiene al menos un libro infantil en su casa. Esa diferencia es más notoria según los ingresos económicos de la familia, pues mientras en el quintil más pobre apenas en el 26,3% de los casos se cuenta con un libro, en el quintil más rico la cifra es de 66,4%.
"La brecha entre ambos extremos se amplió de 33,6 a 40,1 puntos porcentuales en un solo año (de 2023 a 2024), lo que evidencia que la estabilidad del promedio nacional oculta un deterioro concentrado en los hogares con menores recursos", indica el Plan.
"Ecuador aún no consolida una base que permita un entorno que facilite las oportunidades de aprendizaje, tanto en el hogar como en los servicios de desarrollo infantil y de educación inicial", reconoce el Gobierno.
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