"Como si te clavaran alfileres": Las picaduras de medusas o aguamalas afectan a turistas en playas de Salinas y Manta
Bañistas reportan un aumento de picaduras durante las últimas semanas en balnearios de Santa Elena y Manabí, en medio de un calentamiento de las aguas costeras. Se trata de eventos de floración temporal de medusas diminutas que no necesariamente se relacionan con El Niño, dice experto.

Una niña juega en la playa San Lorenzo de Salinas, Santa Elena, el 15 de agosto de 2026.
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Una inusual oleada de picaduras está alterando la experiencia de los bañistas en las playas de Santa Elena y Manabí, en las últimas semanas. Lo que muchos turistas confunden en inicio con una simple irritación en el agua se atribuye al contacto con medusas diminutas, o mal llamadas aguamalas.
Se trata de un fenómeno estacional que, según expertos, responde a condiciones del ecosistema y que no necesariamente se vincula al calentamiento costero por el desarrollo del fenómeno de El Niño.
Belén Rodríguez, una turista guayaquileña que visitó hace una semana la playa San Lorenzo en el cantón Salinas (Santa Elena), contó que tras ingresar al mar sintió primero una eventual “picazón soportable” en la mañana, pero el nivel de "ardor" se intensificó por la tarde hasta obligar a su grupo a salir del mar.
"Sentía como si me clavaran alfileres en la espalda. Los niños son los más afectados. Al día siguiente mi hermana tenía decenas de marcas de picaduras en los brazos y las piernas".
Belén Rodríguez, turista.
Una situación similar se reportó en la vecina playa de Chipipe, en Salinas. Andrea Poveda compartió en redes sociales que su grupo confundió la molestia con exceso de salinidad o con peces pequeños. "Todo el mundo se estaban rascando en la playa, pero yo me resistía a salir. Una semana después seguimos con el cuerpo lleno de ronchas. Si sienten que les pica algo, salgan de inmediato”, advirtió.
El problema no se limita a Santa Elena. En Manta (Manabí), la Fundación de Salvavidas (Salvares) reportó a una decena de personas con picaduras de aguamalas solo en el feriado del 10 de Agosto.
Un amenaza invisible en el agua
A diferencia de las grandes medusas, el biólogo Félix Morales explica que las picaduras en el interior del agua suelen ser provocadas por organismos pequeños que resultan imperceptibles a simple vista.
Morales, doctor en oceanografía y docente investigador de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), señala que las culpables más probables son medusas diminutas, larvas o pólipos (“que son los bebés de las medusas”), que liberan del fondo marino y entran en la columna de agua. "Son casi siempre pólipos que nacen en el fondo o adheridos a un sustrato, y en determinado momento se elevan", dijo
Además, Morales explica que algunas medusas de hasta solo tres centímetros (conocidas como “medusa dedal”) poseen tentáculos largos y cargados de toxinas que miden hasta un metro, causando un dolor similar a un "latigazo" sin que el bañista logre divisar al animal.

Las medusas tocan, disparan, clavan y queman. Cuando los tentáculos entran en contacto con la piel, disparan una suerte de arpones microscópicos que liberan una toxina que produce ardor quemante y puede generar erupciones persistentes.
La mayoría de las picaduras de medusa son inofensivas y se tratan con primeros auxilios básicos -pero se recomienda atención médica inmediata si se producen síntomas como dificultad para respirar o tragar, calambres, ampollas, entumecimiento, náuseas, sudoración excesiva o dolor abdominal-.
Una turista que visitó recientemente Salinas y que experimentó las picaduras contó que a su hija se le extendieron las marcas en todo el cuerpo y llegó a pensar en sarampión. “La dermatóloga en Guayaquil nos dijo que atendió esa semana tres casos así. Con cremas y Fucicort se le quitaron las erupciones”.
Además de medusas, el biólogo señala que pequeños isópodos se pueden enterrar en la arena, provocando picaduras. Se los conoce popularmente como pulgas o chinches de agua.

¿Qué tiene que ver El Niño?
Las picaduras de medusas están lejos de ser un hecho inédito en Ecuador. En mayo de 2019 -por ejemplo-, bajo condiciones de un fenómeno de El Niño débil, la playa El Murciélago en Manta registró más de 60 bañistas por afectados por picaduras en un solo día.
El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) reporta ahora temperaturas de entre 26 y 28 °C en la costa (región Niño 1+2), con anomalías de hasta 4 °C por encima de lo normal.
El biólogo Morales dice que hay especies de medusas que se ven favorecidas por el aumento de la temperatura, pero dijo que El Niño tiene en cambio un efecto contrario a la proliferación de nutrientes.
“Las temperaturas actuales de las aguas son todavía inferiores a las que tenemos entre febrero y abril, entonces no creo que tenga que ver tanto con El Niño, sino con un “bloom” o un afloramiento temporal de medusas por descargas de nutrientes".
Félix Morales, biólogo de la Espol.
Los pólipos de las medusas permanecen en el fondo marino esperando una señal o "disparador" ambiental para ascender, explica. Los disparadores suelen ser -en este caso- nutrientes provenientes de las descargas de agua dulce de los ríos en época seca o descarga de la propia infraestructura turística.
A pesar que Salinas cuenten con sistemas de tratamiento de aguas residuales, Morales advierte que siempre existen nutrientes que pueden llegan al mar incluso por filtración a través del suelo, teniendo en cuenta que todavía existen sectores que cuenta con pozos sépticos en el balneario.
El experto recuerda que estos eventos suelen ser episódicos y temporales. "Yo estuve hace poco en la playa y a mi no me picaron, gracias a Dios", dijo. Algunas de las especies pequeñas de medusas viven apenas unas semanas en la columna de agua antes de morir y depositar nuevos pólipos en el fondo marino, donde esperarán las condiciones adecuadas para el próximo ciclo.
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