"En 2027 vamos a tener un trabajo muy fuerte en Ecuador", asegura la multinacional de belleza Natura
La multinacional de belleza Natura ve oportunidades de inversión en bioactivos de Ecuador, donde ya aprovecha ingredientes clave en perfumería como el palo santo y el ishpingo. Con una inmersión planificada para 2027 en la selva amazónica, la firma busca expandir sus cadenas de valor, impulsar la economía circular e integrar nuevas especies locales a su producción regional.

Productos de Natura son exhibidos en un evento en Quito, el 21 de octubre de 2025.
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Cortesía Natura
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Ecuador se ha consolidado como un actor clave en la estrategia regional de la multinacional de belleza Natura al albergar dos de sus cuatro cadenas de valor andinas —el palo santo y el ishpingo—, las cuales transforman la biodiversidad local en insumos de alta perfumería.
El palo santo es una madera aromática nativa del bosque seco tropical de América Latina, mientras que el ishpingo es un árbol nativo de la Amazonía de Ecuador, Colombia y Perú, famoso por su aroma y sabor similares a la canela, por lo que también se le conoce como canela amazónica. Esas características hacen que este último sea uno de los ingredientes de la tradicional colada morada.
Respecto a la proyección de la firma en el territorio nacional para los próximos años, Alejandro Gutiérrez, gerente de sustentabilidad para la región andina en Natura, que comprende Colombia, Perú y Ecuador, destaca:
"En 2027 vamos a tener un trabajo muy fuerte en Ecuador, porque nuestros equipos van a hacer una inmersión en su selva. El objetivo es entender el potencial".
En entrevista con PRIMICIAS, Guitiérrez habla sobre el peso estratégico de Ecuador en el abastecimiento de bioactivos amazónicos, las oportunidades del desarrollo sostenible en la región y los retos de la economía circular en el país. Sobre este último punto, enfatizó la necesidad de mirar el contexto humano y social detrás de la gestión de residuos.
"En cada país analizamos la economía circular y las normas, pero es importante entender las condiciones de los recicladores, la dignificación del trabajo y la infraestructura. La economía circular no es solo recoger residuos, sino generar una cadena económica alrededor de ellos", afirma.

¿Cuánto representa hoy Ecuador dentro del abastecimiento de insumos de Natura en la región andina?
En la región andina contamos hoy con cuatro cadenas de valor. Una en Colombia, una en Perú y dos en Ecuador.
En Ecuador tenemos la ventaja de contar con el palo santo y con el ishpingo. Y en Colombia y en Perú tenemos el Copoazú, que también es un fruto amazónico del cual se aprovecha la semilla. Las comunidades sacan provecho de la semilla para extraer manteca.
¿Por qué decidieron aprovechar esas dos cadenas de valor en Ecuador?
Nosotros tenemos un equipo dedicado a innovación y hay un área que se llama Gerencia para el relacionamiento y abastecimiento de la sociodiversidad. Entonces, estos dos equipos más el de sustentabilidad, que es el mío, nos dedicamos a hacer una exploración de los ecosistemas y de sus comunidades para entender qué oportunidades de agregación de valor encontramos en el territorio.
El ishpingo y el palo santo son dos de los activos importantes para nosotros en la perfumería.
Nosotros tenemos nuestra propia perfumista y precisamente el palo santo tenía unas notas que podrían ser muy interesantes para la perfumería. Por eso, se comienza a hacer todo el proceso para entender dónde estaba ubicado. Entonces ahí encontramos a Ecuador, donde el factor determinante no es que esté presente en la zona, porque el bioactivo puede estar, sino que existan las condiciones para implementar un proceso que permita hacer un desarrollo para vincularte a una cadena industrial. Hay que saber quién va a trepar la palma para bajar el fruto o quién va a coger las ramas, cómo se va a transportar hasta los centros de acopio y cómo se hace el proceso de transformación con la maquinaria y tecnología que se tiene.
Con este proceso se le da un contexto empresarial a la selva amazónica. Ecuador tenía la ventaja: hoy estamos trabajando en Macas y en Zapotillo Cantón, donde hay dos comunidades que colaboran con nosotros y que ya tienen un proceso.
En 2025 compramos 25 kilos de palo santo y 25 kilos de ishpingo; en lo que va de 2026 ya fueron 50 kilos de cada uno, va creciendo la cadena.
Estas cifras pueden parecer pequeñas, pero en realidad nosotros el año pasado podemos pagar cerca de USD 70.000 por estos 25 kilos que son de aceite esencial, que es lo que nosotros compramos. Eso es un valor agregado muy grande para las comunidades porque aun tienen el fruto, las hojas y la corteza para aprovechar. Con esto garantizamos primero que la comunidad ya haya generado un proceso que le deja mucho más rentabilidad.
El aceite esencial viaja a Brasil, allá se hace un proceso de refinación y se van metiendo mililitros en cada uno de los tanques de aceite. Es un proceso muy interesante y de mucha eficiencia.
¿Cuántas familias se benefician en las cadenas de palo santo e ishpingo en el país?
Cerca de 40 familiar entre las dos. Es un proceso pequeño, pero que busca buenas condiciones de vida para esos hogares.
¿Tienen planes para desarrollar más cadenas de valor en la región?
Estamos con algunos proyectos en Perú para poder establecer una cadena asociada al morete, que se emplea en la línea que se llama Burití.
Y en Colombia también estamos explorando otras líneas de creación con ingredientes diferentes.
Entonces, hoy tenemos como un ecosistema en la región andina muy importante para traer bioeconomía y comenzar a aprovechar todo lo que tiene el ecosistema.
¿Y Ecuador?
Ecuador es el primer país más megadiverso del mundo por metro cuadrado, pero al final como que no se ha hecho un aprovechamiento de estos recursos para nadie, bueno, tal vez para las economías ilegales. Entonces, podemos hacer un uso eficiente, un uso sostenible, un uso regenerativo y creo que hay una oportunidad enorme para Ecuador.
¿Qué oportunidades consideran que hay en el país?
Hay oportunidades, pero es importante aclarar que el proceso de investigación y desarrollo de un nuevo producto puede tardar entre tres y siete años.
Por ejemplo, en Ecuador hay abundante morete en ciertas zonas. Ya tenemos el fruto, ahora nos toca entender cómo están haciendo las comunidades o si hay una comunidad que esté aprovechando el fruto.
Inicialmente el morete en la región se utiliza como alimento (hacen tortas, jugos), pero nosotros aprovechamos la pulpa para extraer el aceite. Tenemos que ver con la comunidad si hay equipos para el proceso de deshidratación o lo que se requiera.
Eso lleva un tiempo porque vienen expertos de nuestros equipos en Brasil y Colombia y se quedan en las comunidades uno o dos meses para entender cómo funciona todo el proceso y garantizar temas de impacto social y ambiental. Por ejemplo, se comprueba que no talen la palma del morete para bajar el fruto, sino que permanezca en pie o que haya procesos de reforestación.
Luego viene el proceso más intenso, que es el químico y sirve para entender si el aceite que sale de una cadena en Ecuador es el mismo que tenemos en extracción en alguna comunidad en Brasil, ya que esos aceites ya están estudiados dentro de nuestros productos.
Y se revisan temas legales en el país para el aprovechamiento y la exportación.
No es tan simple como comprar el aceite; necesitamos mirar los temas sociales y ambientales: qué comunidades estamos impactando, cómo está su gobernanza y dónde están ubicadas.
Además del morete, ¿consideran que hay más productos ecuatorianos con potencial?
Otros productos que queremos investigar son el murumuru y el patahuá, que son palmas con un potencial muy interesante para la región andina.
Lo que estamos tratando de hacer como primicia es dejar de enviar el aceite a Brasil y fortalecer la región andina. No tenemos planta de producción en Ecuador ni en Perú, pero la tenemos en Colombia, que es la que les distribuye. Según cómo se mueva la demanda en los dos países, podemos hacer la investigación en las tres naciones para obtener el activo e incluirlo en la producción andina.
Prácticamente tendríamos un bioactivo ecuatoriano consumido en un producto ecuatoriano. Estamos trabajando actualmente en esa línea de negocio para tener certeza a finales de este año sobre una investigación para los próximos tres a cinco años y comenzar una bioprospección muy interesante
Pensando en el negocio y el cliente: ¿qué tan rentable es una empresa centrada en la sostenibilidad?
Te cambio la frase: hay que ser rentable para ser sostenible. De nada sirve tener las mejores acciones ambientales y sociales si no tengo capital para soportar mi labor, para generar impacto en las comunidades.
La sostenibilidad nos ha permitido marcar la diferencia en un mercado tan competitivo como la cosmética y la belleza, manteniendo un negocio sano.
Esto mismo hemos querido hacerlo con Avon, que ya tenía una causa muy asociada a las mujeres (cáncer de mama, violencia de género) y lo hemos venido repotenciando, por ejemplo, con la inclusión de los repuestos en las líneas de la marca.
A través de su filosofía y de su forma de operar, una empresa que compra tiene la capacidad de transformar los modelos de negocio.
¿Qué peso está teniendo la sostenibilidad en la decisión de compra del cliente de la región andina?
Estamos en un momento complejo en América Latina y, especialmente de la región andina, por momentos de cambio y transiciones de gobierno, lo que genera incertidumbre y mesura en el mercado.
En ese contexto, el consumidor valora que tus acciones demuestren que eres sostenible, no solo que lo fogas. El cliente busca que las historia de las castañeras o del palo santo y el ishpingo sea ciertas y no un invento de marketing.
Tenemos una deuda pendiente en contar más lo que hacemos, porque a veces el cliente ve un producto de alta calidad pero no entiende que su compra beneficia a familias en la Amazonía y contribuye a conservar 2,2 millones de hectáreas.
¿Cuáles son los retos se ser sostenibles: certificaciones, acceso a crédito, informalidad o presencia de crimen organizado, como usted mencionaba?
Lograr ser sostenible como empresa es entender el contexto del país en el que operamos. No podemos pretender desarrollar una cadena de valor en la Amazonía si no hay condiciones para poder hacerlo y eso no lo hace una sola empresa, se necesita un sector privado interesado. Y a eso se suma la necesidad de un sector público que implemente los habilitadores.
A veces llegamos a una comunidad y vemos que la extracción se hace con prensas artesanales e ineficientes, elevando los costos; ahí Natura interviene donando maquinaria, tecnología, asistencia técnica y acompañamiento. No firmamos acuerdos de exclusividad, el productor luego puede vender a cualquier empresa. Lo que nos interesa es crear una relación de confianza.
Por ejemplo, en Brasil una comunidad comenzó hace 20 años entregando 200 kilos de aceite y hoy entrega 70 toneladas, es decir, 70.000 kilos.
Otro caso ocurre en Colombia, donde estamos cerrando un acuerdo, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para invertir USD 1,1 millones en la Amazonía para acelerar el desarrollo de comunidades proveedoras.
Se debe entender el estado de la normativa, el contexto social, el contexto social, el contexto ambiental, y desde ahí comenzar a crear las condiciones para desarrollar.
¿Qué lugar ocupa Ecuador en los planes de inversión de Natura?
En 2027 vamos a tener un trabajo muy fuerte en Ecuador, porque nuestro equipos van a hacer una inmersión en su selva. El objetivo es entender el potencial, las normas del gobierno, la cooperación internacional y la oferta ambiental para construir una ruta de trabajo para el país en los próximos años.
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