Ni Paute ni Coca Codo, hidroeléctricas de menor capacidad cubren gran parte de la demanda eléctrica en este momento
Las hidroeléctricas de menor capacidad aportaron el 23% de la generación eléctrica nacional entre el 1 y el 27 de octubre de 2026, en medio del estiaje que afecta al complejo hidroeléctrico Paute. Conozca cuáles son y cómo ayudan a sostener el suministro eléctrico.

Vista del embalse Daule-Peripa, que abastece a la central hidroeléctrica Marcel Laniado, en Guayas.
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Celec
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Durante octubre de 2026, las hidroeléctricas de pequeña y mediana generación han cubierto una parte importante de la demanda de electricidad de Ecuador. Esto, en medio del estiaje que impacta en el complejo hidroeléctrico Paute, ubicado en la cuenca oriental y el más importante del país.
Entre el 1 y el 26 de octubre, las centrales agrupadas en la categoría de "otras hidroeléctricas" aportaron una potencia promedio de 914 megavatios (MW), equivalente al 23% de la generación eléctrica nacional y el 32% de la generación hidroeléctrica del país, según datos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace).
En ese período, este grupo registró un aporte superior al de Coca Codo Sinclair y Paute-Molino, las dos grandes centrales hidroeléctricas que ocuparon el segundo y tercer lugar, con el 29% y el 16% de la generación hídrica, respectivamente.
¿Cuáles son las otras hidroeléctricas que sostienen la generación eléctrica este momento?
Ecuador cuenta con al menos 72 centrales hidroeléctricas, estatales y privadas, distribuidas entre las cuencas hidrográficas occidental y oriental. En esta última se encuentran algunas de las más grandes del país, como Coca Codo Sinclair, con una capacidad instalada de 1.500 MW, y Paute-Molino, con 1.100 MW.
Sin embargo, el Cenace no detalla individualmente la generación de todas las centrales en sus reportes diarios. Habitualmente, presenta por separado el aporte de las ocho hidroeléctricas que más electricidad generan y agrupa a las demás en la categoría de "otras hidroeléctricas".
Este grupo reúne más de 60 centrales de menor capacidad, entre ellas Alluriquín y Sarapullo, del complejo Toachi-Pilatón; Marcel Laniado, que aprovecha el embalse Daule-Peripa; Manduriacu, Guangopolo, entre otras. También incluye 26 centrales privadas que contribuyen a la generación eléctrica nacional, explicó Ricardo Buitrón, consultor energético.
Según los cálculos de Buitrón, estas centrales de menor capacidad han operado, en promedio, cerca del 75% de su capacidad durante el inicio del estiaje de 2026. En contraste, las grandes hidroeléctricas trabajaron a menos del 50% de su capacidad instalada durante octubre.
El consultor advirtió que, si las centrales de menor capacidad también hubieran registrado una reducción importante de sus caudales, el sistema eléctrico habría enfrentado entre 250 y 300 MW adicionales de déficit.
Coca Codo Sinclair y Paute-Molino, afectadas por el estiaje
El estiaje ha afectado principalmente a las centrales hidroeléctricas de la cuenca oriental o amazónica. Históricamente la época seca en esta zona comienza en octubre y se extiende hasta marzo.
En contraste, la Costa, que forma parte de la cuenca occidental, registra fuertes lluvias asociadas al fenómeno de El Niño. Se prevé que este fenómeno alcance su mayor intensidad entre finales de 2026 e inicios de 2027. Estas precipitaciones han favorecido la generación eléctrica de las centrales hidroeléctricas de esta cuenca.
Una de las centrales afectadas es Coca Codo Sinclair, ubicada entre Napo y Sucumbíos. Con una capacidad instalada de 1.500 MW, esta hidroeléctrica aportó una potencia promedio de 825 MW entre el 1 y el 26 de octubre, equivalente al 20% de la generación eléctrica nacional.
Al ser una central de paso, su producción depende directamente del caudal del río Coca. Las lluvias de las últimas semanas han permitido aumentar su generación.
Según un reporte de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), el caudal del río superó los 400 metros cúbicos por segundo (m³/s) en varias jornadas de octubre, por encima de los 222 m³/s señalados como necesarios para una operación adecuada de la central, lo que le favoreció.
Según un reporte de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), el caudal del río Coca superó los 400 metros cúbicos por segundo (m³/s) en varias jornadas de octubre, por encima de los 222 m³/s necesarios para una operación adecuada de la central.
Paute-Molino, por su parte, aportó una potencia promedio de 465 MW durante el mismo período, equivalente al 12% de la generación eléctrica nacional. En épocas de lluvia, Paute aporta el 25% para cubrir la demanda nacional. Esta central tiene una capacidad instalada de 1.100 MW y forma parte del Complejo Hidroeléctrico Paute, junto con Mazar y Sopladora.
Las tres centrales suman una capacidad instalada de 1.757 MW y pueden abastecer hasta el 38% de la demanda eléctrica del país. en época de lluvias. Su generación depende del agua del embalse de Mazar, que alimenta en cascada a las centrales del complejo.
El nivel de este reservorio, de 31 kilómetros de extensión, disminuyó en 30 metros desde mediados de agosto por el estiaje.
Al 28 de octubre, la cota de Mazar se ubicó en 2.122,11 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), a solo siete metros de su nivel crítico de operación.
El aporte de las "otras hidroeléctricas" y el aumento del caudal del río Coca contribuyeron a reducir la presión sobre las reservas de agua de Mazar y ahorrar agua, aunque el reservorio solo subió dos metros en los últimos días.
Para Buitrón, las lluvias recientes han permitido una recuperación temporal de la generación hidroeléctrica. Sin embargo, advirtió que los caudales pueden volver a disminuir y que la recuperación de Mazar todavía no es suficiente para descartar riesgos de problemas en el abastecimiento eléctrico durante las próximas semanas.
La evolución del clima seguirá siendo determinante para el sistema eléctrico ecuatoriano, debido a su dependencia de los caudales de los ríos para generar electricidad, señaló.
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