“Lo que no se sabe, hay que inventárselo” | Comerciantes informales en Guayaquil, entre el sustento diario y las reglas de la calle
En abril de 2026, el Municipio reportó 11.353 comerciantes autónomos no regularizados en distintos espacios públicos. Los vendedores explican sus razones para permanecer en la calle, donde la ubicación y el acceso a compradores son claves para sostener sus ingresos.

Un vendedor ambulante ofrece sartenes a los transeúntes en las calles Chile y Olmedo, cerca de la Bahía, en el centro de Guayaquil, el 8 de octubre de 2026.
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Gonzalo Herrera / PRIMICIAS
Autor:
Gonzalo Herrera Vargas
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El ordenamiento de los comerciantes informales en Guayaquil enfrenta necesidades que coinciden en un mismo lugar. Los vendedores ambulantes buscan clientes en las calles del centro, mientras los peatones necesitan circular y los negocios, mantener despejados sus accesos. Las ferias municipales han puesto a prueba esa convivencia, con reclamos de residentes y propietarios de locales.
La magnitud de la actividad aparece parcialmente en los registros municipales. Un boletín del 7 de abril de 2026 reportó 11.353 comerciantes autónomos no regularizados en distintos espacios públicos del cantón.
Daniel lleva unos ocho años vendiendo bolones, tortillas y bebidas en un mismo punto. Su experiencia combina el ingenio para generar ingresos con las dificultades para establecerse en un local. La inversión y el temor a las extorsiones han frenado esa posibilidad.
“Lo que no se sabe, hay que inventárselo, pero tenemos que estar ahí”.
Daniel, vendedor de comida en Guayaquil
Detrás de esa cifra hay condiciones económicas que deben considerarse al decidir dónde pueden vender, plantea Fabricio Zanzzi, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).
“Guayaquil es una ciudad de comerciantes”, explica a PRIMICIAS. Esa característica convive, señala, con las dificultades para conseguir empleo y las carencias de parte de sus habitantes. Por ello, el investigador sostiene que un espacio autorizado necesita ofrecer posibilidades de venta que permitan a los comerciantes mantener sus ingresos.
Guayaquil registró el mayor número de personas con pobreza por NBI
Las carencias que menciona Zanzzi tienen un referente en el Censo de 2022. Guayaquil registró 785.333 personas en pobreza por necesidades básicas insatisfechas (NBI), el mayor número entre los cantones del país, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
En Guayaquil, esa cifra representaba el 28,7% de la población considerada en la medición. El indicador identifica carencias relacionadas con vivienda, servicios básicos, hacinamiento, asistencia escolar y capacidad económica del hogar.
Los indicadores laborales aportan otro elemento de contexto. En el primer trimestre de 2026, el empleo adecuado alcanzó al 46,1% de la población económicamente activa de la ciudad de Guayaquil, mientras el subempleo se situó en 22,6%, según el INEC.
En las calles Olmedo y Pedro Carbo, a una cuadra de la Bahía, Jesús, un adulto mayor, ofrecía agua mientras empujaba su carrito. Su ingreso depende de lo que consiga vender durante la jornada. “A veces no se lo gana, a veces sí se lo gana”, cuenta sobre el dinero que busca cada día, con sol o lluvia.

Ingresos diarios y compradores explican la permanencia en la calle
“Hay mucha gente que no consigue trabajo teniendo su profesión”, señala Doménica, quien lleva 17 años vendiendo empanadas de verde afuera de un centro médico del norte de Guayaquil. Para esas personas, sostiene, instalar un puesto se convierte en una salida para obtener ingresos. “No porque quieran, sino porque toca”.
Zanzzi identifica varias características que facilitan el ingreso al comercio informal o las ventas ambulantes y ayudan a explicar la permanencia en esa actividad.
- Ingresos diarios. Las ventas permiten disponer de dinero durante la jornada.
- Una inversión inicial reducida. Algunas actividades requieren poco capital y poca tecnología.
- Movilidad entre puntos de venta. Los comerciantes pueden desplazarse hacia los lugares donde encuentran compradores.
- Flexibilidad de horarios. Un vendedor puede trabajar en un sector por la mañana y trasladarse a otro por la tarde.
Brenda, venezolana que elabora sus propios churros, los ofrece en los bajos de la Universidad de las Artes. Su actividad también incluye recorridos hacia colegios, museos y entradas de bancos, donde ha identificado clientes y horarios de venta. “Lugares donde voy a la fija”, explica sobre las paradas con las que organiza su jornada.
La posibilidad de moverse hacia los compradores ayuda a entender, según Zanzzi, por qué un puesto fijo puede resultar poco atractivo cuando está alejado del movimiento comercial o incorpora gastos difíciles de sostener.
Reubicación y ferias municipales, los retos de ordenar la venta ambulante
Zanzzi distingue entre reubicar, entendido como trasladar a los vendedores a otro sector, y reacomodar, que supone organizar su presencia dentro del entorno donde ya trabajan. La cercanía con los compradores es clave, explica, para evitar el intento de “crear un mercado donde no hay mercado”.
“Tienes que lograr que sea voluntario, que no se vea forzado, que no se vea que los están obligando. Una forma de garantizarse que esto sea exitoso es que los gremios de los comerciantes informales participen también en estas decisiones”.
Fabricio Zanzzi, profesor e investigador de la Espol
El Municipio ha recurrido a ferias y corredores escolares como alternativas temporales de comercialización. En abril de 2026 anunció espacios para alrededor de 500 comerciantes, con funcionamiento previsto entre el 17 de abril y el 21 de junio, bajo un régimen de mercados temporales.
Natalie vende bisutería, maquillaje y otros artículos desde julio en una de las ferias municipales de la Plaza de la Administración, en el centro de Guayaquil. Valora ese espacio frente a la dificultad de alquilar un local en el sector. “A veces uno quiere empezar y no sabe por dónde hacerlo ni cómo”, explica.
Los controles son otra parte de la intervención municipal. En su informe de rendición de cuentas de 2025, Segura EP reportó 42.532 “retiros temporales a comerciantes”, sin precisar cuántas personas diferentes fueron objeto de la medida ni si todas eran vendedores callejeros.
Zanzzi sostiene que el Municipio debe mediar entre vendedores callejeros y comerciantes establecidos para acordar horarios y lugares de venta. Los vendedores, añade, necesitan apoyo para realizar trámites y afiliarse al Seguro Social, así como espacios con agua y baños.
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