Brasil: El resultado entre Lula y Bolsonaro marcará el rumbo en América del Sur
Lula da Silva apuesta por la soberanía y mantener los beneficios sociales, mientras que Flávio Bolsonaro ofrece millonarios recortes del gasto público y un alineamiento con las políticas de Donald Trump en la región.

Imagen generada con IA, que muestra a los candidatos Flávio Bolsonaro y Lula da Silva, en el debate por las elecciones presidenciales de Brasil, con un fondo del mapa de América del Sur.
- Foto
PRIMICIAS / AFP
Autor:
Adriana Noboa / Agencias
Actualizada:
Compartir:
Brasil decide este domingo 25 de octubre entre mantenerse como una voz de referencia en el Sur Global o entrar en la órbita de la influencia del Estados Unidos de Donald Trump y su proyecto hegemónico sobre América Latina.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro encaran estas dos visiones opuestas de la política internacional, que nunca ha ocupado un lugar tan preponderante en el debate político brasileño y regional como en estas elecciones.
Lula, un ardoroso defensor del multilateralismo, se ha enfundado en las elecciones la camiseta de la defensa de la soberanía y se ha puesto en guardia frente a la "injerencia extranjera" en el proceso electoral que, según él, emana de Washington con la colaboración de la familia Bolsonaro.
- Elecciones en Brasil | Lula y Bolsonaro empatan en sondeo a tres días de la segunda vuelta electoral
El propio Trump ha advertido que vigila "muy de cerca" las elecciones de Brasil y ha celebrado que toda América Latina está "girando a la derecha".
Mientras que Bolsonaro quiere emular el camino su padre, Jair Bolsonaro, y alinearse con los intereses de la Casa Blanca, por ello ha prometido sumar a Brasil al Escudo de las Américas, la iniciativa de cooperación regional contra el crimen organizado patrocinada por el magnate republicano.
Las posturas opuestas de los aspirantes al Palacio de Planalto y la polarización en el electorado, que ha provocado un empate técnico en todos los últimos sondeos sobre el balotaje, evidencia un pulso entre la propuesta de mantenerse por la senda de la izquierda o cambiarla por la tendencia derechista.
¿Qué está en juego?
América del Sur giró a la derecha en los últimos años: Daniel Noboa en Ecuador, Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia y, más recientemente, Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú.
Una victoria de Lula mantendría a Brasil, que concentra cerca de la mitad del PIB y de la población de Sudamérica, como el gran reducto de la izquierda en la región, junto al México de Claudia Sheinbaum, en el norte.
Mientras que Flávio Bolsonaro sumaría al país a la ola de la derecha que ha modificado el mapa geopolítico regional a favor de Washington, permitiendo extender su agenda militar y extractivista en la región, así como presionar por un mayor bloqueo de otras potencias, especialmente China.
Además, el próximo Presidente del gigante amazónico afrontará el desafío de sanear las cuentas públicas en un contexto de creciente endeudamiento público. Cómo frenar el endeudamiento, bajar los intereses y encarar una reforma laboral y reconducir la relación comercial con Estados Unidos son algunos de los retos económicos.
Lula aboga por una receta desarrollista: inversión pública para impulsar el crecimiento económico y, como consecuencia, generar un aumento de la recaudación que permita mantener las políticas sociales, pieza fundamental de su plan de Gobierno.
En cambio, Bolsonaro propone un "tijeretazo" de unos USD 40.000 millones en el gasto público, equivalente al 3 % del presupuesto del Estado para 2026. Jura que el ajuste no se hará a costas de los programas sociales, pero contempla la desaparición de al menos 10 ministerios y el adelgazamiento de la maquinaria pública.
Otro de los temas clave es que Brasil atesora la segunda reserva mundial de minerales críticos, pero la industria está en pañales y Estados Unidos tiene esos recursos en la mira en todo el continente.
Ambos candidatos aseguran que su prioridad es potenciar una industria minera nacional que genere una cadena de valor en el país. Bolsonaro se enfoca en la necesidad de acelerar las inversiones por medio de acuerdos con empresas privadas extranjeras y Lula pone el acento en el control nacional de las riquezas mineras.
En el capítulo petrolero, ambos candidatos apoyan las inversiones en producción de crudo y en refino, pero hay propuestas que los separan. Bolsonaro propone permitir la hidráulica para extraer petróleo no convencional. Lula quiere que Petrobras vuelva a poseer una red de gasolineras, para que el Gobierno controle los precios.
La relación con Ecuador
Después de un distanciamiento entre Brasilia y Quito, como consecuencia del asalto a la Embajada Mexicana, ordenado por el gobierno de Daniel Noboa en abril de 2024, la relación tuvo un 'relanzamiento' en agosto de 2025, con la visita oficial del Mandatario ecuatoriano al Palacio de Planalto.
Ahí los mandatarios acordaron retomar las exportaciones de camarón y banano ecuatoriano, cooperar frente al crimen transnacional y la integración física entre ambos países, con un olvidado proyecto de un corredor logístico con conexiones terrestres, fluviales y aéreas, conectando Manaos con Manta.
Lula y Noboa afirmaron que las ideologías no se interpondrían en la relación de ambos países. Además, el Mandatario ecuatoriano ha repetido constantemente su admiración por el líder brasileño de izquierda, con quien dice sentirse más alineado políticamente. Noboa incluso ha señalado que sigue el ejemplo de Lula en su gestión para reducir la pobreza.
Pero, pese a las promesas hechas en la celebrada visita oficial, un año después, la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) pidió al gobierno de Noboa que analice medidas comerciales contra productos brasileños, principalmente vehículos, ante las restricciones que sigue enfrentando el camarón ecuatoriano para ingresar a Brasil.
Históricamente, Ecuador mantiene un déficit comercial no petrolero con el gigante amazónico. Por ejemplo, en 2025, registró uno de USD 926 millones. Es decir, el país compró más productos brasileños de los que vendió a ese mercado.
La brecha continúa en 2026. Entre enero y marzo, Ecuador exportó USD 34 millones, mientras importó USD 259 millones. El déficit llegó así a USD 225 millones en ese período. Y el principal producto que marca esa diferencia es el de vehículos y productos automotrices, que en 2024, representó el 11% del total importado por el país.
Compartir: