Un impulso que llega desde Zurich hasta Cuenca: La historia de la ecuatoriana en Suiza que promueve la autonomía económica de mujeres en dificultades
Margarita Heredia Forster impulsa desde Zurich, Suiza, la Fundación Avanzar, una iniciativa que capacita a cientos de mujeres en Cuenca para ayudarlas a emprender. Una red de trabajo y donaciones desde Europa permite que mujeres se capaciten, atiendan a sus hijos o confeccionen bolsos que luego se venden en Europa.

Margarita Heredia Forster, fundadora y directora general de la Fundación Avanzar en Zurich, Suiza.
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Fundación Avanzar
Autor:
Randy Nieves-Ruiz
Actualizada:
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Un encuentro casual a finales de los noventa en un hogar para madres solteras en Cuenca transformó la vida de la comunicadora ecuatoriana Margarita Heredia Forster, impulsándola a crear la Fundación Avanzar, una iniciativa que hoy capacita y acompaña a cientos de mujeres en Ecuador para que puedan alcanzar su plena autonomía económica.
Heredia Forster nació en Manta, pero a los 12 años se fue a Cuenca, donde vivió durante otros 12 años. A los 24 se casó con un ciudadano suizo y se radicó con su esposo en Zurich, donde "no podía trabajar en lo que yo había hecho antes en el Ecuador por temas de idioma".
En la parte alemana de Suiza, el idioma que se enseña en las escuelas es el alemán, pero en el día a día se habla el dialecto suizo-alemán, lo que para muchas personas dificulta el aprendizaje.
Tardó unos dos años en comenzar a hablar, dice, y encontró algunos trabajos pero a los cuatro años quedó embarazada y tuvo a su primer hijo, tras lo cual decidió llevarlo a Ecuador para que conociera a su familia, que aún vive allá.
Un choque de realidades a 500 metros
Era a finales de los noventa, y a 500 metros de la casa donde creció en Cuenca, una visita casual a un hogar de monjas le dio un vuelco a su vida.
"Las monjitas se ganaban un dinerito haciendo pan, lavando a mano cosas finas y tenían dentro de su espacio, más que un convento, como una comunidad. Tenían un espacio para madres solteras y sus hijos", recuerda.
Era un espacio donde las mujeres criaban a sus hijos bajo un techo seguro. "Las chicas trabajaban, digamos que hasta cierto punto pagaban su estancia allí", comenta sobre las tareas de limpieza de la casa, la panadería, la iglesia, la casa comunitaria. "Tenían tareas, pero no eran las que les iban a ayudar a ellas a futuro", recuerda sobre la visión que tenía sobre obtener la independencia económica.
"Yo vivía a 500 metros de este sitio, con una vida totalmente diferente, con padres que me apoyaron, con oportunidades de trabajo, con respeto, con cariño, con seguridad. Estas chicas estaban a 500 metros de donde yo había crecido sin todo lo que yo había tenido".
Margarita Heredia Forster, ecuatoriana radicada en Suiza, impulsora de la Fundación Avanzar
Heredia reflexiona sobre el punto de partida en la vida de cualquier persona. Un punto que tiene que ver con las condiciones económicas. "Venir al mundo es una lotería. Si vienes al mundo a una familia con recursos o con menos recursos, de allí puedes partir, puedes hacer un montón de cosas, cambiar tu vida. Tu punto de partida es un regalo".
Al constatar esa brecha de oportunidades entre su propia realidad y la de aquellas jóvenes, Heredia decidió actuar.
Regresó a Zurich, organizó un evento de recaudación de fondos con una amiga suiza y otra argentina y con el dinero reunido en 1999 comenzaron a dotar el hogar con artículos para brindarles a ellas un poco más de comodidad y seguridad.
"Colchones, baños (...) dentro de la casa, por ejemplo, tenían la bombona de gas metida dentro de la cocina con 30 niños que corrían por allí o tenían las ventanas sin vidrios. Esas fueron las primeros inversiones", continúa.
Hacia la autonomía económica

Pero a pesar de esas mejoras físicas en la vivienda, dice, las proyecciones a futuro de las mujeres no mejoraban.
"Entrabas ahí, sentías una tristeza, dejadez, las chicas sabían que nada iba a cambiar para ellas", dice sobre la radiografía de ese momento, pese a que ya se había invertido unos tres años en la casa.
"Ahí llegó el tema de las perspectivas de vida (...) Para que las chicas pudieran realmente cambiar sus vidas teníamos que cambiar algo mucho más importante dentro de ellas", y "fue allí cuando empezamos a pensar en capacitación vocacional".
Como las monjas ya tenían una panadería en el lugar —recuerda Heredia— se empezó a darles una capacitación formal dentro del local. "Las monjas habían tenido una fábrica antigua para hacer pastas pero eso se había quedado así en el olvido, retomamos de eso. Las máquinas las arreglamos y se les enseñó a hacer pasta".
También se utilizó un almacén de ropa usada que estaba abandonado para lavarla, plancharla, venderla y monetizarla.
Hacia los años 2004 y 2005 la iniciativa se formalizó fuera del convento con el alquiler de una oficina, la contratación de una gerente en Ecuador y la expansión de la capacitación gastronómica fuera del convento.
El financiamiento se mantuvo mediante eventos anuales en Suiza, principalmente reuniones familiares tipo brunch. En estos años nació la Fundación Avanzar, para gestionar el trabajo.
Heredia cuenta que en Suiza los donantes fueron muy receptivos a la causa. "La gente aquí es bien chévere. A diferencia de Estados Unidos, donde es la gran gala y el charity y todo el mundo, aquí también existen esos espacios, pero mucha gente que quiere ayudar lo hace calladito, te manda su dinero. No nos llovía la plata, pero la gente reaccionaba bien".
Atelier Avanzar: el tejido como negocio social

En 2009, la fundación expandió su alcance con la apertura de una ludoteca en el Hospital regional Vicente Corral Moscoso de Cuenca, destinada a brindar apoyo pedagógico y emocional a niños hospitalizados. Debido a las normativas del centro, los familiares debían permanecer junto a los menores hospitalizados durante largas jornadas.
Heredia relata: "Nuevamente volvimos a ver que era una oportunidad. Estas mujeres de escasos recursos están allí, no están generando nada, están perdiendo la plata que pudieron generar si estuvieran en sus casas trabajando, están tristes, preocupadas. Se nos ocurrió darles hilos, agujas y llevar a alguien que les enseñara a tejer".
Una de las mujeres hizo una cartera que le regaló a Heredia y que le halagaron en Zurich. "Se nos prendió la chispa de que eso podía volverse un negocio para la fundación", dice. Así empezó" Atelier Avanzar, un proyecto de producción de bolsos y accesorios de mujer diseñados específicamente para el mercado europeo.
El modelo permite a las artesanas trabajar de forma flexible desde sus hogares, adaptándose al cuidado de sus hijos y recibiendo ingresos que llegaban a duplicar o triplicar el promedio del mercado artesanal local en Ecuador.
En el Atelier Avanzar se venden collares a partir de 105 francos suizos (USD 126), carteras desde los USD 233 hasta bolsos de USD 497, todo hecho a mano en Cuenca.
¿Cómo funciona el concepto de precio justo para estas mujeres que producen los bolsos? Tomando, por ejemplo, un bolso de USD 400, una mujer puede estar ganando por una cartera, solo la que la teje, alrededor del 10%-15%, explica Heredia.
El proceso de compartir las ganancias incluye, además, otros porcentajes de distribución para toda la cadena de producción: las artesanas que hacen el forro o el cuero, o las que participan en el engranaje como cualquier otra compañía, que incluye desde la contabilidad o el alquiler de un espacio hasta el envío y los costos de aduana. "Al final quedaría para la fundación un 10-15%", explica.
Cuando en Ecuador las mujeres hacen un producto para la venta local, venden las carteras en 20 dólares, incluido mano de obra, incluido materiales, agrega,
Los fondos que generan los productos de Atelier Avanzar luego se reinvierten en los programas de la fundación.
El impacto en Ecuador y la red de donaciones en Zurich

En Ecuador, la Fundación Avanzar centra hoy sus operaciones en la educación vocacional en áreas como gastronomía, repostería, sastrería, cosmética y masajes terapéuticos; ofrece un programa de aceleradora para el desarrollo y gestión de negocios y otro para profundizar en la gestión empresarial, con cuidado infantil a quienes necesiten del servicio.
Así mismo, desde 2021 imparte talleres de prevención del embarazo adolescente en Cuenca y en comunidades rurales cercanas.
En 2025, Avanzar capacitó a casi 800 mujeres en profesiones con educación financiera y en manejo de negocios incluido, y en 2026 Heredia espera llegar a unas 1.000.
Según el reporte financiero de 2025, la fundación ingresó USD 339.400 en donaciones solo en Suiza, provenientes de donantes privados, fundaciones y las ventas de Atelier Avanzar.
A casi tres décadas de aquel encuentro casual en Cuenca, la labor de Margarita Heredia demuestra cómo la empatía convertida en acción estructurada puede alterar, para bien, el destino de cientos de personas.
Esa empatía, entiende, se le ha devuelto en forma de calidad de vida, lo que recuerda un poco aquella canción de Jorge Drexler que dice "cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da".
"Yo tengo una linda vida en muchos sentidos y estoy convencida de que en parte es el retorno de la inversión de lo que se ha hecho", afirma.
"Tengo así el convencimiento de que, salud, amor, cariño, muchas cosas que yo he recibido en mi vida, el apoyo también económico de mi marido para que yo no tuviera que salir a buscar un trabajo (...) Pienso que es como que tú botas al universo y regresa, botas y regresa".
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