Del silencio a emprender en Suiza | La ecuatoriana que se reinventó en Zurich para dar voz a las latinas
Ana Belén Ávila, ecuatoriana radicada en Suiza, dejó el lamento y la comodidad para encontrar su voz, escribir un libro y lanzar un canal de YouTube con el que impulsa a decenas de mujeres y emprendedoras latinas en el país helvético.

La autora y presentadora ecuatoriana radicada en Suiza, Ana Belén Ávila Gómez.
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Cortesía de Ana Belèn Ávila Gómez
Autor:
Randy Nieves-Ruiz
Actualizada:
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Hay momentos en la vida que se sienten como un silencio ensordecedor y para Ana Belén Ávila, ecuatoriana de Manta, ese instante llegó cuando sus dos hijos hicieron las maletas al mismo tiempo y su esposo, por motivos laborales, se movió a otra ciudad suiza dejándola completamente sola en su apartamento de Zurich.
En ese silencio, sin embargo, encontró su voz interior: se animó a escribir un libro y lanzó un canal de YouTube con el que ha dado voz a decenas de mujeres y emprendedoras latinas en el país helvético.
Ana Belén, quien creció en la zona de Tarqui, salió hace 28 años de Ecuador y hace 21 se radicó en Suiza, tras haber acompañado a su esposo suizo como expatriado por distintos países como Honduras, Guatemala y Reino Unido.
Actualmente vive en la localidad de La Tour-de-Peilz, a orillas del lago de Ginebra, en la parte francesa de Suiza, tras haber pasado por ciudades de habla alemana como Basilea, Winterthur o Zurich.
Administradora de empresas de profesión, de 61 años, durante las pasadas décadas se dedicó a ser ama de casa, con la dificultad, ya en el plano de su vida cotidiana, de no dominar los idiomas prevalentes en Suiza: alemán y francés, por no practicarlos intensivamente. Se maneja en inglés.
Es una experiencia común a muchos extranjeros que no dominan el idioma del país donde viven y trabajan en casa, con empresas o en lugares que solo hablan su idioma o que solo interactúan con personas que hablen la misma lengua.
El nido vacío y el reencuentro personal

"Y recién cuando estuve en mi nido vacío me di cuenta que tenía que hacer algo por mí y retorné. He vuelto a retornar por la búsqueda profesional", dice.
"Primero se fue la nena que es la mayor. Después de dos meses el chico (...) y entonces se sentía un eco en la casa, porque se veían los muebles, los closets y todo estaba vacío. Mi esposo consigue una nueva movilidad, un puesto, así que él también se va y yo me quedo con la casa totalmente sola", recuerda sobre aquel punto de quiebre en Zurich.
Creatividad y decisión para salir adelante
Lejos de hundirse, tomó una decisión tajante: era momento de dejar de lado una etiqueta que la había acompañado toda su vida: la timidez. Se repetía que era tímida y decidió dejar esa muletilla detrás. "Repetía, porque ya no no lo repito. Yo digo 'era tímida'".
De Zurich partió con su esposo a la parte francohablante suiza y decidió dar los primeros pasos de su reinvención en la biblioteca local, inscribiéndose eventualmente en talleres de pintura y escritura. "Todo ese proceso por medio del arte me hizo descubrir que tenía la fortaleza de decidir por mí misma".
De esa experiencia de superación surgió su libro-taller 'Descubre y crea', una guía práctica estructurada a base de ejercicios sencillos para reconectar con uno mismo.

A fuego lento: una pantalla para la comunidad latina
Y su nueva voz no se quedó ahí. Del papel, Ana Belén dio el salto a las pantallas para crear su canal de YouTube, "A fuego lento", que es una vitrina para el talento y el empuje latino en Suiza.
Pasar de no poder leer en voz alta a pararse frente a una cámara para entrevistar a otras personas fue una transformación radical. "Yo misma me asombro de ver lo que puedo hablar ahorita bajo una cámara (...) creo que el mayor éxito de mi vida es que he perdido la vergüenza, y eso para mí es un gran logro”, confiesa entre risas.
A través de su canal, Ana Belén se ha fijado como meta visibilizar las historias de mujeres y emprendedoras latinas radicadas en Suiza para motivar a otras, y acumula decenas de entrevistas con ingenieras, profesionales de la salud, trabajadoras sociales, científicas, artistas o arquitectas, entre muchas otras.
De sus historias, dice que le impresiona el carácter resolutivo de la mujer latina y su capacidad de reinvención, en una época en que reinventarse está de moda a medida que los puestos de trabajo se van perdiendo por la automatización o por la discriminación por edad.
Visibilizar el empuje y la resiliencia latina
"Ese empuje o ese carácter de reinventarse lo veo mucho en las latinas", señala.
"La reinvención existe. El conformismo también, pero a mí me da la impresión que el contar historias reales hace que digamos 'yo también puedo hacerlo'", dice.
Para ella, la capacidad de resiliencia y la flexibilidad laboral priman por encima de cualquier estatus previo cuando se trata de salir adelante en un nuevo país.
"Nadie pone su título universitario por delante para decir '¿cómo me voy a meter a la cocina si tengo un título?'. Es que el título no te va a dar de comer en este preciso momento, tienes que reinventarte", opina.
En las conversaciones que publica en "A fuego lento" ha recogido testimonios diversos que reflejan esa búsqueda de espacio propio: desde una psicóloga venezolana que tras la pandemia decidió emprender con un negocio gastronómico rodante, hasta una ecuatoriana que comercializa en Suiza bolsos artesanales elaborados por madres solteras en Cuenca para apoyar la economía de sus hogares.
Para Ana Belén, el propósito central del canal no radica en la búsqueda de métricas de audiencia ni en acumular cifras masivas, sino en construir un tejido de apoyo y referentes para las mujeres.
"Todas queremos dejar algo positivo en los demás. Todas hemos reconocido nuestras debilidades. Todas no siguen el sueño del éxito millonario, de millones de seguidores o algo. Todas quieren compartir, mi palabra es dejar una huella bonita para el futuro", sostiene la presentadora.
Perder el miedo y dar el primer paso para integrarse
Por su larga experiencia viviendo el extranjero, Ana Belén conoce bien los retos de integración que enfrentan los recién llegados, especialmente en sociedades percibidas como reservadas o con estructuras culturales distintas.
Por ello, al hablar de su adaptación en suelo suizo como ejemplo, su recomendación es directa: perder el miedo a equivocarse al comunicarse y tomar la iniciativa para romper el aislamiento.
"La comunicación es importante. Yo me mantuve siempre en un círculo de expatriados. Tengo mis amigas suizas contadas con una mano. Mi prioridad nunca fue integrarme. Mi prioridad era cuidar de mi familia y ese fue un error mío. Entonces que no lo cometan", dice.
"Atrévete a hablar aunque hables mal. La comunicación es importante", dice. "No hay que tomarse nada personal (...) la meta de una tiene que ser 'aquí estoy, aquí me ha tocado vivir, me tengo que integrar'", afirma.
En esa misma línea, insiste en la importancia de buscar espacios comunitarios locales, como talleres o grupos de barrio, y dar el primer paso social sin esperar a que los demás lo hagan.
"Yo por ejemplo tenía una costumbre, porque como siempre he sido la nueva, yo siempre llegaba al edificio o al sector e invitaba a mi vecina. Ellas tenían que saber que yo era la nueva", afirma, "nunca tuve a alguien que dijo no voy a ir (...) así sabían quién era".
A sus 61 años, la trayectoria de Ana Belén demuestra que el proceso de reinventarse puede empezar en cualquier momento, transformando un silencio doméstico en un espacio de encuentro para la comunidad latina en el exterior.
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