De las cartas a los VHS: tres ecuatorianos reconstruyen su memoria migrante y destacan en un concurso de cortometrajes en Madrid
Tres ecuatorianos fueron reconocidos en el concurso de mini-cortometrajes para jóvenes latinoamericanos de Línea Imaginaria, actividad paralela del festival de cine ecuatoriano en España.

Ganadores de la VIII edición del Festival de Cine Ecuatoriano “Línea Imaginaria”, en Madrid, España, el 30 de octubre de 2026.
- Foto
Soraya Constante
Compartir:
En una grabación familiar aparece una fiesta de ecuatorianos en España. Un hombre mira a cámara y dice en tono de broma: “Ecuatorianos que sufren en España”. Décadas después, su sobrino Robin Escobar Basurto recuperó esas imágenes y las convirtió en un corto sobre la migración de su familia que tituló 'Adiós mi bien, adiós mi amor'. El trabajo ganó el concurso de mini-cortometrajes para jóvenes latinoamericanos de Línea Imaginaria, una actividad paralela del festival de cine ecuatoriano en España, que este año cumple ocho ediciones. El premio lo recogió precisamente el tío que aparece en la grabación, Carlos Escobar.
Participaron 12 trabajos, en su mayoría ecuatorianos y un par de colombianos. María Cristina Carrillo, organizadora del festival, explica que esta vez el tema se centró en la familia. “El objetivo es descubrir nuevos talentos, motivarlos a seguir en el mundo audiovisual y dar espacio a nuestras narrativas en la diáspora, que seamos nosotros quienes hablemos de cómo nos vemos”.
El autor de 'Adiós mi bien, adiós mi amor' tiene 28 años, estudió cine documental en Madrid y vive en Granada. Llegó desde Guayaquil con tres años y medio. Su familia se instaló en Lanzarote, en las Islas Canarias, y después quedó repartida entre el archipiélago, Suiza y Ecuador.
Su corto forma parte de una investigación sobre la migración familiar. Robin recuperó cintas VHS de tíos y tías y quiere convertir ese archivo en una película. “Yo les preguntaba a mis papás por qué no estamos viviendo allá, por qué vivimos acá. Me decían que acá la cosa estaba mejor. Cuando uno crece empieza a preguntarse qué quiere decir eso”, cuenta.
Es además el primer trabajo propio que presenta en un festival y también fue seleccionado por L’Alternativa, en Barcelona. “Me parece lindo que nuestra generación esté explorando sus raíces y comprendiendo la migración de nuestros padres. Para mirar hacia delante, hay que mirar hacia atrás”, dice.

'Carta para mis abuelos'
Los otros trabajos destacados del concurso los firmaron John Guzmán, que ganó el premio del público por reunir más likes en redes con 'Carta para mis abuelos', y Andrea Pilaluisa, que quedó finalista con 'Volemos alto', una historia construida a partir de las cartas que su madre le enviaba desde España.
John Guzmán, de 25 años, llegó a Madrid con sus padres cuando tenía pocos meses. Al contrario que la mayoría, hizo un viaje a la inversa en 2015. Siendo adolescente regresó a Quito y se quedó seis años con sus abuelos paternos, mientras sus padres permanecían en España.

“Yo tenía hecha mi vida acá y quedarme sin mis papás fue duro, pero la decisión no estuvo en mis manos”, recuerda. En 2020 volvió a España y dejó atrás otra vez una vida ya construida. “Por eso en mi cabeza conviven dos sociedades”, cuenta.
En Madrid estudió cine, realización, iluminación y fotografía. Ahora combina trabajos en hostelería con proyectos audiovisuales y quiere dedicarse a la fotografía. Carta para mis abuelos nació del reencuentro en Madrid con quienes lo criaron en Quito, después de seis años sin verlos. “Me encuentro con unos abuelos más viejitos, pero con el mismo amor y la misma ternura con la que me criaron. Fue un encontronazo emocional”.
'Volemos alto'
Si John volvió con una cámara al vínculo con sus abuelos, Andrea Pilaluisa encontró su historia en las cartas que durante años mantuvieron el contacto con su madre. Tiene 34 años y lleva 17 en España. Su madre emigró cuando ella tenía siete años y Andrea y su hermano quedaron al cuidado de una tía y de su abuela. Durante la separación les escribía desde España. Una de aquellas cartas terminó convirtiéndose en el centro del corto con el que quedó finalista.
“Me decía que, pasara lo que pasara, siempre nos iba a transmitir las cosas buenas para aprender y seguir adelante”, recuerda. La reunificación llegó poco antes de que cumpliera 18 años. “Cuando uno regresa a ver el pasado no es solo mirar lo que hizo la otra persona, sino también reencontrarte contigo mismo”.

Su llegada a España tampoco significó que el camino estuviera resuelto. Terminó el bachillerato y estudió Administración de Empresas, pero cuenta que durante sus primeros años se le cerraban trabajos administrativos porque todavía no tenía la nacionalidad española. Esa dificultad la empujó a buscar oportunidades fuera. Trabajó unos cuatro años en cruceros, donde también aprendió inglés. Al regresar estudió Comercio Internacional, pasó por Amazon y acabó entrando en el sector aeroportuario.
Lleva cinco años trabajando en aeropuertos y actualmente es representante aduanera. Su recorrido terminó acercándola a un sueño de infancia. De niña se sentaba cerca del antiguo aeropuerto Mariscal Sucre, en Quito, para ver despegar y aterrizar aviones. Entonces quería viajar por el mundo. Años después terminó trabajando frente a ellos. “Siempre soñé trabajar con aviones. La vida me puso aquí”, dice.
Esa presencia de la familia y del país de origen, incluso después de años de migración, apareció repetidamente en los trabajos recibidos por Línea Imaginaria. Carrillo asegura que el concurso ha mostrado “muchas ganas de los jóvenes de expresarse”. Y añade: “Sus países de origen y sus familias están muy presentes en su vida cotidiana, aunque de forma sutil”.
La convocatoria llevó a Robin, John y Andrea a mirar otra vez historias que siguen formando parte de su presente. Robin encontró la suya en unas cintas VHS; John, en el reencuentro con los abuelos que lo criaron; Andrea, en las cartas que su madre enviaba desde España. Años después de aquellas partidas y reencuentros, los tres han convertido esa memoria familiar en una historia contada por ellos mismos.
Compartir: