La trampa de practicar inglés con IA: por qué los estudiantes aprueban con tutores virtuales pero se bloquean ante una persona real
Alejandra Baca, especialista de educación de Pearson Latinoamérica, expone que si bien la Inteligencia Artificial ha acelerado los procesos de aprendizaje y permite una mejor detección de patrones de errores en los estudiantes, los docentes siguen siendo clave para la formación socioemocional.

Fotografía generada artificialmente que muestra a un grupo de estudiantes que reciben clases de inglés mediante una inteligencia artificial
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Cerca del 80% de los estudiantes utiliza Inteligencia Artificial para resolver tareas o consultar información, según un estudio de Pearson. Sin embargo, detrás de esta adopción masiva crece una paradoja que alarma a los profesores de inglés: la herramienta acelera la personalización del estudio, pero está creando una falsa sensación de fluidez que se desmorona en situaciones reales.
Alejandra Baca, especialista de educación en Pearson Latinoamérica, asegura que esta realidad se demuestra en otros datos del informe: por ejemplo, que el 75% de los profesores de inglés está preocupado de que los estudiantes hagan un mal uso de esta herramienta tecnológica durante su aprendizaje.
La adopción masiva de la IA además coincide con una marcada falta de seguridad lingüística: según el reporte 'The Impact of English', apenas el 25% de los empleados en entornos laborales se siente seguro al escuchar, leer, hablar y escribir en inglés. Incluso entre quienes poseen un nivel avanzado en las cuatro habilidades, la confianza no supera el 70%.
Frente a un panorama en el que diversos países impulsan leyes para regular la IA debido a comportamientos inesperados de los agentes, Baca sostiene una premisa clara: "No podemos parar a la IA y no podemos parar que los estudiantes la utilicen". Sin embargo, la experta advierte que su aplicación en la enseñanza de idiomas tropieza con barreras metodológicas y comunicativas de fondo.
La trampa de los tutores virtuales
Baca expone que una de las principales limitaciones que tiene la IA al ser usada para aprender inglés es que estas herramientas acostumbran al estudiante a trabajar con "patrones específicos de comunicación", es decir, con un tono de voz, una entonación y un formato muy controlado.
"Nos empezamos a dar cuenta de que los estudiantes tenían resultados muy favorecedores en las prácticas con tutores virtuales de IA, pero luego, en entornos reales, decían que se sentían bastante limitados, que no podían continuar una conversación o se bloqueaban de alguna manera", asegura la experta, formada en Lengua y Literatura en la Universidad de Michigan y en Educación de IA para Docentes en la Universidad Macquarie.

A esto se suma que, debido a la inmediatez de la IA, el paso a paso o 'scaffolding' que se usa en la enseñanza de inglés está más limitado, o en ocasiones el estudiante "prefiere ahorrarse los pasos y pasar a producir directamente".
Estos aspectos tienen relación directa con otros resultados identificados por Pearson en estudios, que evidencian que los estudiantes tenían peor rendimiento en tareas cuando no contaban con la ayuda de herramientas de IA, incluso si estas habían sido programadas para no dar respuestas directas sino fomentar interacciones pedagógicamente significativas.
Otra de las limitaciones de la IA detectadas por Pearson radica en que carece del criterio pedagógico que sí tienen los docentes, usado para identificar las necesidades de los estudiantes, además de enseñar el pensamiento crítico.
Gestos, subjetividad y contexto: el valor insustituible del profesor
Esta realidad, argumenta Baca, resalta el valor de los docentes humanos, sobre todo al permitir un aprendizaje socioemocional de los estudiantes, pues en este entorno educativo los alumnos pueden trabajar mejor la autorregulación, la responsabilidad social y la toma de decisiones.
La interacción persona a persona es impredecible, dice la experta, y está atravesada por subjetividades diversas; por ejemplo, un solo gesto malinterpretado puede generar un bloqueo en un estudiante, y que este no sepa cómo continuar la conversación.
Baca puntualiza que la IA tiene limitaciones para reflejar entornos complejos de comunicación en los que también pueden estar presentes expresiones faciales, reacciones o modismos, incluso cargados de la historia de un lugar particular.
"Para las materias que son más humanistas, como el inglés, es mucho más importante la presencia del docente, la comunicación y las estrategias que puedan permitir que se explore mucho más la mente humana", argumenta Baca.

Docentes con roles claves, pero que deben ser capacitados
Pese a los riesgos y limitaciones de la IA, la especialista descarta que esta llegue a reemplazar a los educadores. Por el contrario, destaca que permite crear y encontrar material personalizado para reforzar las clases e impulsa metodologías como el aula invertida, en la que los estudiantes adquieren información a través de la IA que luego es discutida o contrastada con compañeros o docentes.
Sin embargo, Baca recalca que el uso de estas plataformas con menores de edad exige salvaguardas estrictas y formación urgente, incluso para los docentes. Por ejemplo, destaca que uno de los cuidados básicos consiste en que, en caso de seguimientos académicos con modelos artificiales, la información debería estar anonimizada, y no simplemente "pegarla tal cual" en los chatbots.
"Los gobiernos y las instituciones tienen que apoyar a los docentes y a los profesionales en general en cómo utilizarla. Falta mucho entrenamiento y capacitación, y eso es algo que debemos hacer antes de empezar a utilizarla de manera indiscriminada", concluye Baca.
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