Tuti, B-sí y otros discounters en Ecuador "han democratizado" el acceso a quesos maduros premium, según estudio
El mercado de los quesos en Ecuador creció 10%, principalmente por el impulso de los quesos maduros y semimaduros, según un estudio de Worldpanel Ecuador.

Consumidores en la sección lácteos de un supermercado en el norte de Guayaquil, octubre de 2026.
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El mercado de los quesos en Ecuador está en expansión, con cada vez más variedades y marcas compitiendo. Y la oferta de precios, además, es más amplia.
Según un estudio de Worldpanel Ecuador el mercado de los quesos en el país creció 10%, principalmente por el impulso de los quesos maduros y semimaduros.
El estudio compara el período de los últimos 12 meses medidos hasta junio de 2026 frente a los últimos 12 meses medidos hasta junio de 2024.
Y es que basta recorrer cualquier supermercado. En una sola percha refrigerada pueden encontrarse entre 15 y 20 marcas de quesos entre frescos y especiales.
La variedad va desde mozzarella para el consumo cotidiano hasta opciones semimaduros como Gouda, Gruyére, Provolone. También están los tipo americano y los maduros como Cheddar, Parmesano, Quesos Azules y otros con vino o finas hierbas.
Y en tamaños hay presentaciones de 200, 400, 500 y 700 gramos, además de paquetes pequeños de queso en rodajas.
El 'discounter' democratizó los quesos que eran exclusivos
Worldpanel Ecuador dice que el crecimiento del mercado de los quesos se debe sobre todo a la entrada de los supermercados tipo 'discounter'. Y añade que hay un fenómeno de polarización marcado.
En la catagoría de 'discounter' están supermercados como Tuti y B-sí, que han tenido un crecimiento exponencial en poco tiempo en el país.
"Al incorporar quesos maduros y semimaduros —históricamente categorías de precio alto y consumo aspiracional— a un precio accesible y bajo marca privada (exclusiva del supermercado), el discounter democratizó el acceso a la categoría", dice el informe de la consultora.
Entre las marcas privadas están, por ejemplo, La Original, de B-sí; Laiteri, de TuTi; Aliada y Ta'Riko, de TíA.
Los precios registrados muestran diferencias entre productos y marcas. Una mozzarella de 500 gramos de una marca propia de un supermercado cuesta USD 3,39, mientras que una presentación del mismo peso de una marca tradicional del mercado se encuentra a USD 4,76 en las perchas.
¿Qué quesos son los más demandados?
El gasto en quesos de marca propia de los hogares representó el 37% del total del mercado, según el estudio, lo que representa un crecimiento de 13 puntos porcentuales. Este es el segmento que más creció.
En cambio, las marcas premium de queso tienen el 32% de la participación del gasto; esto es, cinco puntos porcentuales menos.
"El resultado es un mercado que crece en valor total, en el que la marca propia gana relevancia rápidamente y el premium cede participación relativa aunque no desaparezca", dice Worldpanel.
Aunque, el queso premium sigue representando casi un tercio del gasto y mantiene un núcleo de hogares que valora origen, maduración y marca, dice el estudio.
La consultora destaca que "cuando la marca propia fija un nuevo piso creíble en calidad, la marca comercial que solo defendía precio pierde razón de ser; la que sostiene una propuesta de diferenciación clara conserva su espacio".
Por su parte, los datos de NielsenIQ Ecuador, correspondientes al período entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026, muestran un crecimiento de 43,7% en el valor de las ventas de quesos y de 55,9% en volumen.
En el mismo período, el precio promedio por kilogramo cayó 7,8%, hasta USD 6,50.
Según la consultora, "la expansión está siendo impulsada principalmente por una mayor demanda y no por aumentos de precio".
Esta combinación refleja una categoría que consigue atraer más consumo gracias a una mejor accesibilidad económica y una mayor disponibilidad en el mercado, de acuerdo con el análisis.
Puntos de venta frente a los costos y el poder de negociación
Para Javier Burgos, investigador y director de la Maestría en Administración y Dirección de Empresas de ESPAE, producir para una cadena puede facilitar el acceso a los puntos de venta y ampliar los volúmenes, sin que el fabricante deba asumir por completo los costos de construir y posicionar una marca de consumo.
Pero esa relación también puede aumentar la dependencia de los supermercados. Cuando una parte importante de las ventas de un productor se concentra en uno o pocos compradores, su capacidad de negociación puede reducirse y las condiciones comerciales de la cadena adquieren mayor peso en la rentabilidad, agrega.
- Lea: Kiosko encuentra en su presentación la solución para que ecuatorianos no paguen más por su queso
Al mismo tiempo, las marcas premium necesitan demostrar por qué sus productos justifican un precio más alto. El origen, los procesos de maduración, la trazabilidad, la textura y las características particulares del producto pueden respaldar esa diferencia cuando son relevantes para el consumidor.
La competencia entre marcas propias y premium no implica necesariamente que una deba desaparecer para que la otra crezca. Según el análisis de Burgos, ambas pueden coexistir si ofrecen propuestas de valor claras.
El consumidor busca sabores intensos y más variedad
Christian Narváez Purtschert, gerente general de Floralp, señala que la empresa busca entender qué valora el consumidor ecuatoriano y qué lo lleva a elegir sus quesos, en lugar de limitar su estrategia a competir con productos más baratos.
Narváez explica que han identificado que los hábitos de compra cambiaron y que los consumidores pueden preferir presentaciones de menor tamaño para ajustar sus compras a sus necesidades.
Esto significa más frecuencia de compras por semana, por ejemplo, en rodajas de quesos para sánduches, pero no impide ese mismo cliente compre varios kilos de quesos especiales para el mes.
Floralp introdujo formatos más pequeños hace aproximadamente seis años, sin dejar de ofrecer sus presentaciones tradicionales.
La empresa también observa una mayor apertura a sabores más intensos y variedades como el Brie y el Camembert, quesos franceses de pasta blanda. Esta evolución representa una oportunidad para las marcas premium que buscan diferenciarse mediante la variedad y una experiencia de consumo distinta.
En este segmento, asegura, el valor agregado no consiste únicamente en vender un producto más caro, sino en explicar y sostener los atributos que justifican su precio frente a otras alternativas.
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