Guayaquil soportó la caída de hasta 130 litros de lluvia por metro cuadrado, 35% menos que lluvia histórica de 2023
El torrencial aguacero del 26 de octubre de 2026 descargó volúmenes críticos sobre siete sectores de Guayaquil. La coincidencia con una marea alta desencadenó el colapso de la movilidad, inundaciones en 90 sectores y una muerte. Municipio reconoce falta de tecnología de predicción de corto plazo.

Un hombre camina por aguas anegada tras fuertes lluvias en el norte de Guayaquil, el 26 de octubre de 2026, tras la tormenta que colapsó la ciudad.
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La tarde y noche del lunes 26 de octubre de 2026, Guayaquil enfrentó una de las precipitaciones más severas del año y de lo que va de la temporada de lluvias anticipadas por el fenómeno de El Niño.
Las estaciones de monitoreo meteorológico registraron acumulados de hasta 130,1 litros de agua por metro cuadrado (milímetros o mm) en el sur de la urbe, un volumen torrencial que paralizó la dinámica urbana, atrapó a miles de conductores en avenidas convertidas en ríos y provocó daños estructurales.
Siete estaciones meteorológicas de la ciudad superaron el umbral crítico de los 100 mm en 24 horas. Sin embargo, el pico máximo de 130,1 mm se situó un 34,8% por debajo de la lluvia histórica del 23 de marzo de 2023, cuando llovieron hasta 199,5 mm por estación (en el Aeropuerto), lo que colapsó también la ciudad e incluso inundó la pista del aeropuerto de Guayaquil.
La causa de la parálisis la ciudad durante este 26 de octubre de 2026 obedeció -según las autoridades- a la interacción de precipitaciones de intensidad extraordinaria en períodos extremadamente cortos con la pleamar del río Guayas (marea alta), que alcanzó una altura crítica de 4,50 metros a las 19:31. La marea alta dificulta el rápido drenaje de las aguas en la ciudad.
El contraste con las lluvias históricas de 2023
El análisis de los registros de la red de pluviómetros del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) evidencia que el núcleo duro de la tormenta del 26 de octubre descargó picos extremos de lluvias en el sur, oeste, centro y en sectores focalizados del norte.
En siete estaciones de monitoreo, los acumulados superaron el umbral crítico de los 100 mm en 24 horas. Entre esas estaciones estuvieron las del Guasmo (sur), Cisne 2 (suroeste), El Paraíso, Guayacanes y Mapasingue (norte), Puerto Hondo, en la vía a la Costa (oeste) y Puerto Santa Ana, en el propio centro de la ciudad. Además, en 14 de 23 estaciones se sobrepasaron los 80 mm.
En la tormenta del 23 de marzo de 2023 en cinco de las 23 estaciones se registraron precipitaciones mucho mayores que el pico máximo de 130 mm de este 26 de octubre (CAMI Pedregal del Guasmo).
Además de la coincidencia con marea alta en los dos eventos, el torrencial aguacero de este 26 de octubre se registró en una época desacostumbrada debido a lluvias anticipadas por El Niño, pues octubre es un mes tradicionalmente seco en la Costa.
Las obras y trabajos de mitigación por el fenómeno climático se realizan a contrarreloj y tienen como meta culminar entre noviembre y diciembre de 2026, según la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil (Emapag), cuando se prevé el pico máximo de El Niño.
*Las lluvias de octubre por el fenómeno de El Niño 2026-2027, en la estación de referencia Aeropuerto de Guayaquil, superan en más de cinco veces a las de octubre del 97, en el inicio del catastrófico evento 1997-1998, como se observa en este gráfico:
"No tenemos equipamiento para predecir la magnitud"
Según detalló el gerente general de Segura EP, Álex Anchundia, en un periodo de apenas dos meses la ciudad alcanzó el 65% de la lluvia que normalmente cae en toda una temporada invernal completa.
El funcionario explicó que un invierno ordinario -entre los meses de enero y abril- la ciudad suma en promedio 1.200 milímetros de precipitación. Entre septiembre y octubre ya se han sobrepasado casi dos tercios de ese acumulado promedio anual, lo que a decir del funcionario evidencia una sobrecarga hídrica extraordinaria previo al inicio formal de la estación lluviosa.
Cuestionado por la falta de alertas tempranas, Anchundia reconoció que los sistemas de monitoreo locales no poseen la capacidad técnica para dimensionar la severidad de un evento en lapsos breves.
"Nosotros nos basamos en la información que pronostica el INAMHI y nuestra sala situacional, teníamos dentro del pronóstico una lluvia. El tema de la intensidad y la magnitud que hubo de lluvia y en el corto tiempo, con los equipos que cuenta la ciudad, no se pueden determinar".
Alex Anchundia, gerente general de Segura EP, empresa municipal.

María del Pilar Cornejo, directora del Centro Internacional del Pacífico para la Reducción del Riesgo de Desastres de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), le dijo a PRIMICIAS que la vulnerabilidad de la ciudad responde a sistemas de drenaje obsoletos, "diseñados para estadísticas del pasado".
También señaló a vacíos de infraestructura, apuntando a la falta de radares meteorológicos. Sin este tipo de equipos resulta imposible determinar con exactitud a nivel de barrio la trayectoria, intensidad y hora de impacto de una tormenta para realizar alertas y prevenir a la población, explicó.
"No tenemos radares meteorológicos en la Costa que nos indiquen lo que va a pasar con precisión de minutos. Esa es una inversión que corresponde al Gobierno Nacional a través del Ministerio del Ambiente y Energía (como ente rector del Inamhi)", señaló Cornejo.
El balance de los desastres en la ciudad
- El balance consolidado de la tormenta proporcionado por la Empresa Pública Municipal para la Gestión de Riesgos y Control de Seguridad de Guayaquil (Segura EP) confirmó un total de 89 puntos con acumulación severa de agua, 15 árboles caídos, cuatro deslizamientos de tierra o socavones, 12 inundaciones mayores y nueve afectaciones estructurales.
- Entre las zonas más afectadas figuró la intersección de la avenida Leopoldo Carrera y la avenida El Bombero, en Los Ceibos, donde vehículos quedaron flotando sobre la calzada. En este punto, el flujo de agua se vio agravado por los trabajos de construcción de un paso elevado, cuyo cerramiento bloqueó el desfogue habitual de las lluvias que bajan por la pendiente de Los Ceibos.
- Este martes Los Ceibos amaneció cubierto de lodo y basura tras la tempestad. Un panorama similar se registró en sectores del norte como La Alborada, Samanes y Sauces, en cuyas zonas más críticas las inundaciones se extendieron por más de ocho horas desde el inicio de las lluvias.
- Anegamientos severos se registraron también en la avenida Juan Tanca Marengo, la vía a Daule (kilómetro 4,5), Samanes 2, Sauces 5 y 6, La Alborada (etapa 13), Urdesa (avenida Víctor Emilio Estrada), Mapasingue, la vía a la Costa, el Guasmo y las inmediaciones del estadio Capwell. Las autoridades dispusieron el cierre temporal de los túneles del Carmen, Santa Ana y San Eduardo.
- Uno de los eventos más impactantes ocurrió en el río Guayas, a la altura del Malecón 2000, donde la emblemática embarcación turística Morgan se hundió cuando estaba amarrada en el muelle Sucre. La nave, de 120 toneladas, que operaba en la ciudad desde 2003 para recorridos fluviales, sufrió un siniestro atribuido a las extremas condiciones climáticas.
- Entre los eventos inéditos también se contó la inundación en el kilómetro 22 de la vía a la Costa, donde la escorrentía que bajaba de los cerros pasó por encima de la vía, cerrando por horas el tránsito vehicular. Eventos de este tipo son más comunes en zonas rurales como a la altura de La Camarona, en el kilómetro 42 de la vía a la Costa, pero no en territorio urbano.
- En cuanto a pérdidas humanas se confirmó el fallecimiento de un joven de 18 años en el sector de Flor de Bastión tras ser arrastrado por la corriente de un canal desbordado durante las inundaciones del noroeste. A escala nacional, la Secretaría de Gestión de Riesgos contabilizaba otras tres víctimas mortales asociadas a la actual temporada de lluvias bajo el contexto de El Niño.
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