Alex Valdez, el hijo de ecuatorianos que pasó de la Guardia Nacional de Estados Unidos a ayudar a refugiados de guerra
Nació en Nueva Jersey y creció en una familia marcada por el esfuerzo de su madre y su abuela, migrantes ecuatorianas. Su trayectoria lo llevó a participar en misiones humanitarias con afganos y ucranianos y a ganar la candidatura para ser comisionado de distrito de Hudson.

Nacido en Hoboken y criado en una familia ecuatoriana, Alex Valdez ha desarrollado su trayectoria entre el servicio militar, la asistencia humanitaria y su formación en enfermería.
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NUEVA YORK. Durante buena parte de los años noventa, la madre de Alex Valdez se ganaba la vida retirando asbesto de edificios antiguos en Nueva Jersey. Era un trabajo peligroso, físicamente agotador, que exigía comenzar muy temprano y exponerse a materiales nocivos. “Era lo que había en ese entonces”. Acababa de llegar de Ecuador con tres hijos, sin hablar inglés y sin haber terminado la secundaria. Necesitaba mantener a su familia y encontrar un empleo que le permitiera ganar lo suficiente. Valdez creció viendo de cerca ese esfuerzo. “Más que cualquier otra tradición ecuatoriana que me ha dejado mi madre, además del idioma, amar a las humitas, llorar cuando pierde la selección” – bromea – “Me enseñó a trabajar bien duro desde joven”, recuerda.
La historia familiar comenzó antes de que Valdez naciera. Su abuela emigró a Estados Unidos en los años ochenta y, con el tiempo, ayudó a llegar a otros familiares. Su madre había nacido en Santo Domingo y crecido en Quito, primero en La Vicentina y después en San Fernando, un barrio al que la familia continúa vinculado. Alex nació en Nueva Jersey, en Hoboken, y pasó parte de su infancia en Union City, antes de establecerse en Kearny, donde ha vivido durante más de tres décadas.
En casa eran habituales las estrecheces económicas y la falta de espacio. Durante un tiempo, cinco miembros de la familia compartieron un apartamento de una sola habitación. Sin embargo, Valdez asegura que entonces no tenía conciencia de esas dificultades. Atribuye parte de esa cercanía a los años en que vivieron juntos, con poco espacio y escasas posibilidades de tener privacidad.
“Fue durante la adolescencia, al comparar mi vida con la de mis compañeros de escuela, cuando empecé a comprender el esfuerzo que había detrás de mi crianza”.
Alex Valdez, hijo de ecuatorianos en Estados Unidos
A finales de los noventa, su abuela consiguió comprar una casa en Kearny, donde Valdez pasó buena parte de su adolescencia hasta terminar la universidad. Cuando conduce por el barrio, suele pasar frente a la vivienda y recordar los años en que jugaba en el patio o delante de la casa. “Para mí, aquella casa sigue siendo uno de los lugares más importantes de mi historia familiar, por el esfuerzo y el sacrificio que implicó.

De la infantería a las misiones humanitarias
A los 18 o 19 años decidió ingresar a la Guardia Nacional del Ejército de Nueva Jersey. Dice que detrás de esa decisión, no hay grandes explicaciones patrióticas. “Quería algo que me suba la adrenalina”, cuenta entre risas. La institución le ofrecía un desafío físico y la posibilidad de continuar estudiando. Ingresó a la infantería y llegó al grado de sargento. Con los años, asegura, comenzó a encontrar en el servicio a los demás una motivación que no había previsto cuando se alistó.
Esa vocación lo llevó después a trabajar en organizaciones sin fines de lucro, primero en programas educativos para adolescentes y jóvenes que aspiraban a ser los primeros de sus familias en llegar a la universidad. Más adelante pasó al ámbito humanitario. Durante algo más de cuatro años participó en proyectos de asistencia a personas desplazadas por conflictos y crisis migratorias.
Uno de esos trabajos lo llevó a la frontera entre Ucrania y Polonia. Como parte del International Rescue Committee, integró un equipo encargado de poner en marcha una oficina para atender a quienes escapaban de la invasión rusa. También participó en programas de apoyo a afganos evacuados a Estados Unidos tras el regreso de los talibanes al poder y en proyectos de asistencia a solicitantes de asilo que llegaban a ciudades de Arizona sin alojamiento ni recursos inmediatos.

Pese a esa trayectoria, Alex decidió cambiar de profesión. Explica que buena parte de su trabajo humanitario consistía en administrar proyectos desde una oficina y que quería tener contacto directo con las personas a las que ayudaba. Por eso comenzó a estudiar enfermería. Tiene previsto terminar su formación en diciembre, presentar el examen de licencia en enero de 2027 y buscar trabajo en el servicio de emergencias de un hospital cercano.
La política y sus límites
Su interés por la política es anterior a las misiones humanitarias. Siendo muy joven intentó incorporarse a la junta escolar de Kearny porque le preocupaba la calidad de los desayunos y almuerzos que recibían los estudiantes. Consideraba que una alimentación deficiente podía afectar su salud y su rendimiento académico. Con el tiempo, aquella inquietud por un problema cotidiano se amplió hacia asuntos como el costo de la vivienda, la seguridad de los peatones y los servicios públicos.
En 2023 intentó llegar al cargo de comisionado del condado de Hudson, pero no lo consiguió. Recuerda aquella campaña como una experiencia particularmente difícil: reunir pequeñas donaciones, pedir dinero a conocidos y recorrer puerta por puerta un distrito donde muchos electores ni siquiera sabían quién era. Volvió a presentarse en 2026 y ganó la candidatura demócrata para el Distrito 9, que comprende cinco municipios, entre ellos Kearny y Harrison, un sector de Nueva Jersey con alta presencia de población hispana. Ahora aspira al mismo cargo en las elecciones del próximo 3 de noviembre.

Su experiencia con refugiados también influye en su posición frente a las actuales políticas migratorias estadounidenses. Sostiene que algunos ciudadanos de origen latino temen incluso acudir a los centros de votación por la posibilidad de encontrarse con agentes migratorios. “A pesar de ser ciudadanos, temen a ser detenidos solo por su raza, antes de que puedan demostrar su documentación”. Ante esto recuerda que también existe la alternativa del voto por correo.
Valdez llega a esta elección después de una trayectoria que ha pasado por las aulas, la infantería, la asistencia humanitaria y, ahora, la formación sanitaria. Su candidatura será decidida por los votantes de un distrito de Nueva Jersey. Para él, el siguiente desafío consiste en trasladar las preocupaciones que conoció trabajando con jóvenes, refugiados y familias de bajos ingresos a las decisiones de un gobierno local, donde las promesas deben convertirse en presupuestos, servicios y resultados comprobables.
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