Balao en emergencia ante El Niño: La erosión minera en Ponce Enríquez agrava inundaciones del cantón de Guayas
El cantón Balao sufrió una segunda gran inundación en menos de 15 días y declaró la emergencia por 60 días ante la amenaza de inundaciones reiterativas. La población de Guayas se ubica río abajo de las zonas de extracción minera ilegal del vecino cantón Camilo Ponce Enríquez, en Azuay.

El barrio de Las Madres, al norte de la cabecera de Balao (Guayas) y al borde del río del mismo nombre, el 12 de octubre de 2026, uno de los sectores que sufre inundaciones reiteradas en el cantón.
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Prefectura del Guayas
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El cantón Balao, ubicado en el extremo sur de Guayas, enfrenta un nuevo pico de vulnerabilidad tras ser golpeado por su segunda gran inundación en menos de 15 días, lo que motivó la declaratoria de estado de emergencia cantonal por 60 días, en medio de la amenaza de inundaciones repetitivas.
La degradación ambiental y erosión causada por la minería en la cuenca alta, en el vecino Ponce Enríquez (Azuay), se suma a los factores que han convertido a Balao en uno de los cantones más golpeados hasta ahora por el fenómeno de El Niño.
El desbordamiento del río Balao, desencadenado por intensas precipitaciones asociadas al evento climático, anegó sectores urbanos y rurales el pasado lunes 12 de octubre de 2026. La acumulación de aguas se prolonga hasta por tres días en los barrios bajos, lo que obligó a instalar una enorme bomba de succión para ayudar a evacuar el líquido de casas y calles.
La segunda crecida en 15 días inundó a la cabecera cantonal
Las lluvias registradas entre la noche del 11 y la madrugada del 12 de octubre provocaron un incremento en el caudal. La corriente rebasó los márgenes defensivos (los muros de contención a lo largo del río) e ingresaron a barrios de la cabecera cantonal como Las Madres, Santa Teresita, Barrio Nuevo, el propio sector del Mercado Central y 9 de Octubre.
De acuerdo con las evaluaciones del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Cantonal y de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), la acumulación de agua afectó a más de 350 familias en seis sectores. La Secretaría informó este miércoles 14 de octubre que un alojamiento temporal se encuentra operando con siete familias (35 personas) damnificadas.
Este nuevo evento ocurre apenas dos semanas después de las inundaciones del 28 septiembre de 2026 y se suma a la catástrofe sufrida en marzo pasado, cuando el 40% del poblado quedó bajo el lodo, con afectaciones a más de 1.500 familias.
La huella minera ilegal en la cuenca alta
El riesgo hídrico en Balao no solo responde a las precipitaciones locales y a la falta de dragado -los damnificados calculan que el río presenta una acumulación de más de dos metros de arena-. Los afectados apuntan también a la degradación de la cuenca alta, que arrastra mayor sedimentación y palizadas hasta la cabecera cantonal, causando represamientos y desbordes reiterados del afluente.
Pedro Salazar, afectado por las repetidas inundaciones en el cantón, recordó que el río Balao se forma unos 15 kilómetros aguas arriba por la confluencia de ríos como el Pijilí (Azuay) en la zona de El Recreo y “casi toda la parte alta de la cuenca corresponden a zonas mineras”. Las imágenes satelitales de la zona muestran incluso canteras y cauces degradados 12 kilómetros río arriba desde Balao.
La minería ilegal aumenta la exposición mediante remoción de suelo y cobertura vegetal, por la apertura de caminos, bocaminas y relaveras (depósitos de relaves), lo que favorece la erosión y el arrastre de sedimentos y de carga sólida que llega aguas abajo durante lluvias intensas.

Daniel Victor, otro damnificado recurrente del sector Las Madres, coincide en que la bajada de sedimentos y palizadas ha agravado las inundaciones en los últimos años, tras la intensificación de la minería río arriba. Él pide la construcción de un muro de hormigón para remplazar una defensa de tierra en la finca San José, que cede e inunda la zona con cada lluvia intensa.
La actividad de la minería ilegal en Camilo Ponce Enríquez (Azuay) se agravó de manera virulenta desde 2022 y la contaminación afectó incluso la disponibilidad de agua potable en el cantón azuayo.
Los reportes de Riesgos confirman conexión con la cuenca alta de Azuay
Los informes oficiales de eventos adversos levantados por la SNGR confirman la dinámica hidrológica que conecta la cuenca alta de Azuay con la emergencia en el cantón de Guayas.
- El 9 de octubre de 2026, Riesgos reportó un incremento del nivel de río en el sistema que baja de Azuay, Camilo Ponce Enríquez, el Carmen de Pijilí, al río Balao y a La Floresta, lo que devino en un desbordamiento en Balao.
- El 7 de octubre, Riesgos registró un incremento y desbordamiento del río Frío e inundaciones en un centro parroquial de Ponce Enríquez -limítrofe también con Guayas-, en el sistema hídrico que baja desde la parte montañosa de Azuay, Ponce Enríquez, hasta Zhagal y Aguas Calientes.
¿Por qué se inunda Balao?
Según un registro oficial de Riesgos sobre superficie cantonal expuesta, Balao tiene 8.200 hectáreas susceptibles a inundación de un área cantonal total de 43.888 hectáreas, lo que equivale al 18,69% de su territorio. Hay cantones de Guayas que tienen casi todo su territorio expuesto.
La cabecera cantonal de Balao está asentada en una zona baja donde la protección de la población depende de muros de hormigón. Y el cauce del río sufre un leve estrechamiento al llegar al poblado.
Durante precipitaciones intensas, las palizadas, troncos y material vegetal arrastrados desde la montaña se estancan debajo del puente urbano que une ambos lados del cantón, represando el afluente y forzando el desbordamiento de las aguas hacia las calles y viviendas.
A esta limitación se suma la fragilidad de las defensas en el sector norte, a la altura de la finca San José, donde el cauce está protegido solo por un muro de tierra de relleno que cede en cada crecida.

La Prefectura pide reubicación de asentamiento urbano
El prefecto del Guayas, Carlos Encalada, aseguró que el despliegue de maquinaria es permanente a fin de “retirar cualquier palizada que pueda obstaculizar el cauce” e informó que este miércoles se instaló una bomba de gran caudal para acelerar el desfogue de las aguas.
Encalada identificó que en el sector Las Madres existen viviendas asentadas sobre un meandro abandonado o cuerpo seco, el cual corresponde al cauce original o antiguo del río Balao.
Explicó que "el agua siempre va a buscar su cauce natural", por lo que las personas ubicadas en este asentamiento son las que mayor nivel de afectación sufren en cada creciente, por lo que solicitó a la alcaldesa de Balao, Sandy Gómez, la reubicación de estas familias por su seguridad.
La Prefectura cumple cuatro meses de ejecución de trabajos preventivos en el cantón y ha tenido incluso que intervenir en áreas ribereñas de una finca bananera para colocar piedra y levantar muros en el sector más crítico, ante lo que el prefecto llamó falta de corresponsabilidad del sector privado.
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