Osos, lobos y miles de pequeños animales: El drama de la fauna tras los incendios forestales
Expertos señalan que los animales más grandes, como el oso andino, o las aves tienen más posibilidad de escapar del fuego. Los incendios también destruyen la vegetación e insectos que sustentan el hábitat de la fauna.

Un armadillo es atendido por veterinarios del Refugio de Animales Silvestres Wiwa Quito, después de un incendio forestal cerca de Tanlahua, el 20 de agosto de 2026.
- Foto
Andrés Reinoso M / Wiwa Quito
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Los enormes incendios forestales que han azotado Ecuador en las últimas semanas han liquidado a especies animales y vegetales. Aunque no existen cifras exactas de la fauna perjudicada por los intensos fuegos, expertos estiman las pérdidas en miles de animales muertos.
"Es difícil dar números porque la población de animales ocupa de manera diferente el territorio. Por ejemplo, si hablamos de pequeñas ranas marsupiales andinas, pueden estar en torno a los 5.000 animales por hectárea. Entonces, si tienes una hectárea perdida, quemada, tienes unas 5.000 ranas muertas", sostiene Martín Bustamante, director del Parque Refugio de Animales Silvestres Wiwa Quito.
Bustamante contrasta esa cifra con la de conejos, que pueden tener poblaciones de "unos cientos" por hectárea, mientras que la de los lobos es de uno por cada cinco hectáreas aproximadamente.
"En general, en estos incendios terminan perdiéndose muchos animales muy chiquitos y algunos medianos y grandes. A veces nos llama la atención cuando vemos, por ejemplo, un lobo, un armadillo o un oso escapar de incendios, porque son los que pueden salir, son los que pueden verse, mientras que hay otros que no alcanzan a salir y son los que mueren. Estos son en realidad la mayoría", añade Bustamante.
El director del refugio Wiwa cuenta que hasta la fecha solo han recibido tres animales afectados por los incendios en lo que va de esta época seca: un armadillo, un conejo y un ratón por un fuego en Cotocachi, en la provincia de Imbabura.
En esta línea, Bustamante destaca la importancia de puestos de mando, donde debe haber personal de la Unidad de Protección al Ambiente de la Policía Nacional, quienes están capacitados para contener a los animales.
El experto acota, además, que si una persona no cualificada se topa con un animal que pudiera estar afectado, lo mejor es no actuar, no toparlo, y dejar que los puestos de mando hagan su trabajo.
Especies amenazadas por los incendios forestales en Quito
Algunos de los animales que suelen habitar el Casitagua, que forma parte del bosque seco interandino y donde un incendio forestal afectó aproximadamente 300 hectáreas, son el lobo de páramo, el oso de anteojos, el puercoespín andino, el armadillo, conejos, ratones pequeños, venados enanos, raposas y la rana marsupial andina.
Álvaro Barragán, profesor de la carrera de Biología en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, añade que en este espacio también se encuentran animales menos conocidos como reptiles, culebras, guagsas (un tipo de lagartija propia de los Andes) y un gran número de insectos.
Bustamante alerta además que el bosque seco interandino, del que forma parte el cerro Casitagua, "es el ecosistema más amenazado de los Andes, queda menos del 3% del que originalmente hubo" hace 15.000 años.
La Vicentina también es otro espacio de Quito en el que abunda una fauna autóctona de distinto tamaño, en donde también hubo otro incendio fuerte. Entre las especies presentes está la comadreja andina, también conocida como cuchuri, además de raposas y zarigüeyas.
También hay "ojos de agua", es decir, puntos en medio de la vegetación de los cuales emerge agua y donde habitan peces como la preñadilla, el pez gato y el bagre andino. Todas estas especies anteriormente habitaban también el río Machángara, antes de que llegara a los altos niveles de contaminación que tiene ahora.
"Justamente estos lugares que se queman, que generalmente son las quebradas de Quito, es donde hay estos refugios de animales porque ya no hay construcciones", explica Barragán.

Sin embargo, este académico también añade que si bien en el cerro Casitagua la fauna de la zona puede tener la posibilidad de escapar a otros lugares, eso es más difícil que ocurra en La Vicentina, y en caso de que los animales lo hagan, estarán más expuestos a los peligros de la ciudad, por ejemplo, el tráfico.
Una lenta recuperación y el rol de los organismos pequeños
En cuanto al retorno de las especies, Barragán señala que puede pasar un tiempo largo hasta que un ecosistema se acerque a las condiciones que tenía antes.
Este entomólogo, es decir, especialista en insectos, recuerda que después de un fuerte incendio forestal en Atacazo que consumió cerca de 390 hectáreas en 2017, él y un grupo de investigadores estudiaron el cambio de las comunidades de escarabajos en ese espacio.
Los expertos observaron que incluso después de 18 meses había especies de estos invertebrados que no regresaban a las zonas quemadas. Tampoco notaron una tendencia de repoblación de las áreas afectadas, pues no había la vegetación necesaria.
Barragán detalla que la presencia de los insectos es vital para que degraden la materia orgánica, algo que puede ayudar a reducir la presencia de hojas que posteriormente se secan.
Además, muchos de estos insectos, como las abejas, mariposas, escarabajos y moscas, ayudan a los procesos de polinización, añade este experto, y por ende también de reforestación.
"Hay insectos que se comen a estos otros invertebrados, depredadores, entonces empiezan a existir cadenas tróficas que de alguna manera garantizan que otros organismos más grandes como mamíferos, anfibios, reptiles o aves puedan existir".
Barragán lamenta que en el país no se realicen muchos estudios para indagar sobre la presencia de flora y fauna en zonas cercanas a Quito afectadas por los incendios, que permitan ver mejores estrategias de reparación. "Falta mucho en planificación, en entender estos fenómenos y, de alguna manera, mitigar estos efectos devastadores".
Bustamante, por su parte, destaca que la cobertura vegetal no puede existir sin la ayuda de microorganismos y otros animales pequeños, ni con la ausencia de plantas pioneras que germinen rápidamente para crear sombra que enfríe la superficie negra que deja un incendio y que por ser muy caliente dificulta la vida.
"Probablemente durante el primer o tercer año hay o aparecen unas plantas que al quinto año ya no van a estar, pero estas que llegaron primero van a dar espacio a otras", concluye el director de Wiwa Quito.
Primeros planes de reforestación
El Municipio de Quito anticipó que los planes de recuperación ambiental para las zonas afectadas por los incendios empezarán al finalizar la época seca, con especial atención en el Casitagua.
Las intervenciones, según la Alcaldía, priorizarán plantas nativas como el pumamaqui, cholán, aliso, nogal, guaba, arrayán, pusupato y yalomán. Estas, afirman las autoridades, no solo permitirán mejorar las condiciones del suelo, sino también favorecer el retorno de la fauna local.
Todo esto será reforzado con la inserción de "microorganismos autóctonos eficientes", según dijo la Secretaría de Ambiente en una entrevista a Teleamazonas.
PRIMICIAS solicitó al Ministerio de Ambiente y Energía información sobre las especies de animales y plantas afectadas por el incendio en el cerro Casitagua. Hasta el cierre de este reportaje no hubo respuesta.
Compartir:





