¿Puede el sector externo sostener la dolarización en el Ecuador en el largo plazo?
El fortalecimiento del sector externo ha mejorado la posición internacional del Ecuador y reducido vulnerabilidades frente a la dolarización. Sin embargo, su sostenibilidad dependerá de la solidez fiscal y de un flujo estable de divisas.

Billetes de USD 100 con la bandera del Ecuador
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Autor:
Daniel Falconí / Analista Invitado
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El momento económico que registra el sector externo del Ecuador -presentando de forma consecutiva un saldo superavitario en la cuenta corriente, una acumulación de Reservas Internacionales y un incremento de la deuda externa pública- nos invita a reflexionar sobre cuáles han sido los cambios económicos que han permitido esta realidad y a su vez inferir qué condiciones se muestran como permanentes.
Este artículo plantea reflexiones respecto a si los riesgos sobre el esquema de dolarización han sido superados o siguen latentes en su potencial intensidad y magnitud, a la espera de un nuevo evento de crisis.
En este sentido, se propone el análisis del sector externo ecuatoriano entre 2016 y 2025, periodo que abarca profundas transiciones, choques exógenos severos (como la pandemia de 2020 y la volatilidad del WTI), posicionamiento de las exportaciones y complejos procesos de consolidación fiscal y renegociación de pasivos externos públicos, para una economía dolarizada.
Tener una radiografía de la interacción entre las entradas de dinero, así como de los giros al exterior por cada tipo de concepto principal, nos permitirá explicar cómo el país ha financiado sus desequilibrios, acumulado reservas o generado financiamiento al exterior en estos diez años; es decir, si los resultados del sector externo están relacionados únicamente con los flujos de la economía real, se corresponden con un financiamiento externo, o con una combinación de ambas condiciones.
La cuenta corriente como punto de partida
El punto de partida será identificar cómo han evolucionado las relaciones financieras del Ecuador con el resto del mundo en lo que concierne al registro macroeconómico de los flujos de valor económico real, es decir la Cuenta Corriente.
Este agregado macroeconómico nos muestra si un país está gastando por encima o por debajo de sus ingresos disponibles en cada periodo. Este conjunto de información presenta datos respecto a cuál fue el resultado por la compra y venta internacional de bienes y servicios, la remuneración al capital y trabajo y el envío de remesas de migrantes, entre los rubros principales.
En los pasados 10 años, el Ecuador registró tres etapas muy marcadas y diferenciadas para la Cuenta Corriente de la balanza de pagos:
2016–2019. Fase de ajuste y déficit. Inmediatamente posterior a la finalización del boom petrolero, la cuenta corriente registró saldos negativos acumulados durante este periodo, anotando su mayor déficit en 2018 (USD -1.664,5 millones), impulsado principalmente por la expansión de las importaciones.
2020–2023. Choque de pandemia y recuperación. A pesar de los efectos negativos del COVID 19 en la economía global, el año 2020 generó un superávit de USD 2.041,7 millones, debido a una contracción severa de las importaciones por el confinamiento, evento generado principalmente en el sector privado. Las exportaciones mostraron resiliencia, capacidad de innovación y aprovechamiento del acceso a mercados. Esta tendencia superavitaria se consolidó en 2021 (USD 3.049,7 millones) y se estabilizó en torno a los USD 2.200 – USD 2.490 millones, entre 2022 y 2023.
2024–2025. Superávit récord. Los últimos dos años de la serie muestran superávits récord, alcanzando USD 7.042,5 millones en 2024 y escalando a USD 7.698 millones en 2025, sostenidos principalmente por una balanza comercial positiva y un flujo incremental de remesas recibidas.
Qué explica el cambio de tendencia
Como se puede apreciar en los gráficos subsiguientes, los cambios en el saldo de la cuenta corriente en cada periodo presentan modificaciones de comportamientos que se han mostrado persistentes en el tiempo.
Es así como el saldo de la balanza comercial (bienes) respecto al PIB se ha fortalecido por la no recuperación completa del nivel de importaciones, así como por el incremento de las exportaciones; y el ingreso secundario se muestra sólido por las remesas recibidas del exterior; remesas que se han incrementado por el continuo flujo de emigración que registró el Ecuador posterior a la pandemia.
La principal categoría que mantiene una dinámica que deteriora el saldo de la balanza de pagos corresponde al ingreso primario; este agregado presenta incrementos por el mayor nivel de endeudamiento externo registrado por el sector público, así como por el incremento del costo ponderado de la nueva deuda desembolsada.
Entradas y salidas de divisas: una economía más activa
Una segunda dimensión del análisis corresponde a la identificación del comportamiento de los valores totales de entradas y salidas de divisas. En este sentido, se identifica un incremento sostenido del volumen de transacciones en la balanza de pagos, donde las operaciones más relevantes corresponden a las exportaciones e importaciones de bienes y servicios.
Las importaciones totales, tanto de bienes como de servicios, alcanzaron su cénit en 2022 con USD 36.672,4 millones. La caída posterior en 2024 (USD 34.092,3 millones) contribuyó directamente a apuntalar el superávit global, si bien las importaciones de bienes y servicios se han incrementado en USD en los pasados tres años, estas no han retomado el nivel de 2022 de participación respecto al PIB.
Las importaciones de bienes representan cerca del 83% de las compras al exterior, y tienen una participación relativamente estable entre materias primas, bienes de capital, bienes de consumo e importaciones de derivados.
Este último componente muestra una elevada volatilidad relacionada con las compras petroleras, provocada por las variaciones de los precios de derivados en el mercado internacional; las compras de combustibles seguirán incrementándose en volumen toda vez que el país incrementa sus necesidades energéticas y la producción local no solo que no aumenta, sino que presenta constantes inconvenientes operativos que han disminuido el número de días en funcionamiento del sistema de refinación nacional.
Respecto a las importaciones de servicios, los viajes al exterior y el transporte de mercancías son los principales componentes que explican el comportamiento de este tramo.
El impulso exportador sostiene el superávit
Las exportaciones totales, bienes y servicios, experimentaron un crecimiento sostenido tras la pandemia quebrando la barrera de los USD 35.000 millones a partir de 2022 y registrando un máximo de USD 41.560,5 millones en 2025. En el plazo de 10 años las exportaciones de bienes y servicios han crecido el 105%. Al igual que en las importaciones, los bienes exportados representan el principal componente, alcanzado el 90% de la participación.
En lo relativo a bienes, el Ecuador muestra dinámicas diferenciadas por tipo de productos. El petróleo ha mostrado una pérdida sostenida de participación generada principalmente por la menor capacidad productiva. La reciente industria minera por su parte ha ratificado su potencial exportador y se ha mantenido como una alternativa de fuente de divisas para el Ecuador.
Los productos agrícolas y agroindustriales también han presentado una evolución positiva, en este grupo destacan el camarón, el cacao y el banano, pero al ser productos de bajo componente tecnológico se han enfrentado de forma recurrente a la volatilidad de los precios en los mercados internacionales, como es habitual para commodities primarios.
Finalmente, la marcada estabilidad de precios observada en Ecuador desde el año 2021 ha permitido mantener la competitividad de los exportadores ecuatorianos, pese a los shocks en el transporte internacional o los eventos de las cadenas logísticas.
Bienes y servicios: dos realidades distintas
El saldo de la cuenta de servicios no mantiene la misma trayectoria ni niveles de resultado en comparación con la balanza de bienes. Existe una marcada diferencia, pues los bienes históricamente presentan saldos positivos. Hasta antes del año 2020 el resultado positivo fue relativamente pequeño, pero posterior a la pandemia se observa un nivel bastante más elevado que sostiene la presencia de un cambio fundamental. A partir de 2024 se identifica un salto en positivo significativo que refuerza la posición superavitaria en el comercio de bienes.
En lo que respecta al comercio de servicios, el Ecuador es deficitario durante todos los años analizados en el periodo. A partir del año 2021 se observa que el saldo de esta cuenta registra valores cercanos a los USD -2.000 millones, nivel en que se ha estabilizado hasta finalizar el año 2025. Dentro de los servicios, las cuentas más representativas corresponden a viajes y a transporte de mercancías. En otros servicios se registran varios tipos de prestaciones y sus agregaciones muestran una alta dependencia de las compras del exterior.
El costo creciente del financiamiento externo
Pasando a las transacciones que identifican el pago a factores como el capital y trabajo (Ingreso Primario), se aprecia que el Ecuador tiene una marcada debilidad generando un incremento de la salida de divisas por ese concepto. Esta cuenta mide las utilidades, dividendos e intereses pagados al capital extranjero y al servicio de la deuda externa, pública y privada.
Los egresos netos pasaron de USD 1.963,4 millones (2016) a USD 3.312,9 millones (2020). En el periodo 2021-2022 se reduce la salida de recursos de la economía por los resultados de la renegociación de la deuda externa del Estado, esto debido a los cupones incrementales que se fijaron en el canje de títulos de septiembre de 2020.
Tras este periodo se observa un incremento sostenido que tiene dos fuerzas principales: la primera es el aumento de los costos del financiamiento externo provocado por el incremento de las tasas de interés a nivel internacional, y el segundo está relacionado con el mayor saldo de deuda pública registrado por los recurrentes déficit fiscales generados desde 2023.
Finalmente, en lo que respecta al ingreso secundario, este agregado se consolida como un gran generador de liquidez de la economía ecuatoriana. Desde el año 2020 el país dejó de ser un receptor de migrantes y se ha mantenido como un emisor de migración.
El origen de las remesas no ha cambiado de forma significativa de acuerdo con los flujos migratorios y a los reportes de envíos de dinero, pero a partir de la incidencia de la pandemia se ha incrementado la concentración de remesas desde EE.UU. Su crecimiento fue agresivo y constante, casi triplicándose en el lapso de diez años, al pasar de USD 2.601,9 millones en 2016 a unos USD 7.729,5 millones en 2025. Además, esta es una variable contracíclica clave que financia directamente el consumo interno, hogares, en la dolarización.
Las remesas consolidan una fuente estructural de liquidez
En síntesis, la economía del Ecuador ha alcanzado una relevante capacidad para generar superávits en la Cuenta Corriente, condición que se corresponde con el cambio de comportamiento de varios componentes tanto en los giros del y al exterior.
Esta combinación de elementos ha permitido diversificar los riesgos respecto a las transacciones de la economía real con el exterior e implica una mayor resiliencia frente a cambios en el entorno internacional. En efecto, se deberían generar múltiples shocks de forma simultánea o secuencial en el corto plazo para replicar un registro de déficit en la cuenta corriente, condición que no debe descartarse, pero sí evaluarse en un contexto de menor exposición en el año 2025 respecto a la posición del sector externo en el año 2016.
La cuenta financiera revela el otro lado del ajuste externo
Respecto a la Cuenta Financiera de la balanza de pagos, este agregado muestra el financiamiento externo percibido para cancelar las obligaciones generadas por la Cuenta Corriente en el evento de presentarse un déficit, o caso contrario, permite identificar cómo el superávit generado se coloca en financiamiento hacia el exterior, es decir, permite identificar la acumulación de activos internacionales en tenencia del BCE o del resto de residentes de la economía. En todo el periodo de análisis el Ecuador incrementó sus activos y pasivos internacionales, pero con diferencias marcadas en niveles entre periodos.
En los pasados 10 años, el Ecuador registró cuatro etapas muy marcadas y diferenciadas para la Cuenta Financiera:
Periodo 2016-2019. Neutralidad en la posición externa. En este periodo, el endeudamiento externo se presenta con mayores incrementos netos, pero a su vez se observa un nivel bastante simétrico en la acumulación de activos financieros más la variación de los activos de reserva.
Periodo 2020-2022. Financiando al exterior. Coincidiendo con el tiempo en el cual el COVID 19 tuvo alta incidencia en el bienestar de los ecuatorianos, en estos ejercicios fiscales se identifica un saldo mayor en la cuenta financiera que permitió mejorar la posición internacional del Ecuador. En este periodo tanto los activos de reserva como los activos financieros muestran incrementos mayores a la adquisición de deuda externa. Es decir, el país comenzó a financiar al exterior.
2023. De regreso a la neutralidad. Este año estuvo marcado por la alta inestabilidad política, el deterioro de la situación fiscal, el limitado acceso a financiamiento externo para el sector público y una reducción de los activos de reserva internacional que fue compensada por un incremento de activos financieros.
2024–2025. Acumulación récord de activos externos. Los últimos dos años de la serie muestran valores importantes en la cuenta financiera, alcanzando USD 6.102,9 millones en 2024 y USD 4.994,0 millones en 2025. En estos dos años el Ecuador registró un financiamiento al exterior equivalente de 2,33 veces al realizado en entre 2016 y 2023.
El Estado y el sector privado siguen trayectorias diferentes
En los periodos de neutralidad en la cuenta financiera, considerando las variaciones de sus principales cuentas, se sugiere que, a nivel agregado, la adquisición de pasivos es casi equivalente al incremento de activos internacionales, pero a nivel de participantes se puede validar que existió comportamiento particular del Estado y del resto de los participantes de la economía respecto a su posición internacional.
El Estado presenta una posición de deudor neto, mientras que el resto de los residentes ostentaron la condición de acreedores netos. En el periodo 2016-2019, el Estado mantuvo acceso a mercados internacionales, así como a créditos de organismos multilaterales e instituciones bilaterales. En el año 2023 no se contó con fuentes ciertas de financiamiento, por lo que el Estado utilizó sus depósitos en el BCE para cumplir con los pagos de sus obligaciones, esta condición presionó indirectamente a los activos de reserva internacional, que en ese año mostraron la mayor caída absoluta del periodo analizado.
Por otra parte, en los periodos de financiamiento al sector externo se identifica una reducción en la adquisición neta de pasivos externos por parte del Estado, en estos periodos también se observa que se perdió el acceso a mercados internacionales y que los organismos multilaterales generaron un soporte financiero indispensable.
En este punto es necesario precisar que, si bien entre 2020 y 2025 no se observa un incremento neto semejante a periodos anteriores en el saldo de la deuda externa pública, los principales tramos de deuda que presentaron mayores amortizaciones corresponden a créditos bilaterales y multilaterales.
Los bonos internacionales no registraron vencimientos de acuerdo con los términos originales, pero su reducción en el saldo está asociada a la renegociación de septiembre de 2020 y a los manejos de pasivos de 2023 y 2024. Si el Estado mantiene su participación en el manejo de pasivos cuidando el principio de mejorar las condiciones financieras, reducirá el riesgo de no pago o no renovación de la deuda externa.
En resumen, de acuerdo con las estadísticas oficiales del BCE, el Gobierno General es el principal agente económico que ha adquirido pasivos externos (deuda externa) siendo mucho más intenso el incremento de esta variable en el periodo 2016-2020, pero enfrentando mayores vencimientos en el periodo 2021-2025.
En lo que corresponde a pasivos externos contraídos por el resto de los agentes de la economía, se visualiza un incremento en los años 2016, 2019, 2022 y 2025, pero en un menor nivel respecto al sector público.
Finalmente, solo en los años 2017 y 2023 se presentó un flujo negativo de los activos de reserva, condición que implicó reducciones importantes de la Reserva Internacional; para el resto de los periodos se identifica un incremento, aunque no de la misma magnitud presentada por el saldo de la cuenta corriente.
Esto quiere decir que la mayor parte de los activos externos que ha acumulado el Ecuador no están tutelados por el Banco Central del Ecuador y, por tanto, no mantienen las mismas condiciones de liquidez o de manejo de portafolio con bajo riesgo.
En economías con contextos locales complejos o bajo esquemas rígidos (como la dolarización), este flujo persistente hacia el exterior, con adquisición de activos financieros, representa un limitante para la liquidez del sistema financiero local. Los datos de la Cuenta Financiera reflejan una economía con una vulnerabilidad y dependencia del financiamiento público internacional. La transición de mercado (bonos) a organismos de desarrollo (multilaterales) es el patrón dominante, mientras que la inversión extranjera directa productiva se mantiene en un segundo plano.
¿Es sostenible la nueva posición externa del Ecuador?
Respecto a la sostenibilidad externa se puede inferir que la Cuenta Corriente del Ecuador muestra que el país incrementó su competitividad respecto a las exportaciones (superávit comercial), y su posición externa está fortalecida, aunque muestra diferencias relevantes entre el desempeño del Sector Público y el resto de los participantes de la economía.
En términos agregados, el Ecuador podría convertirse en un acreedor neto, es decir, un prestamista neto al resto del mundo, si se mantienen los comportamientos observados en 2024 y 2025. Pero requiere que su sector fiscal estabilice sus finanzas y reduzca sus necesidades de financiamiento internacional.
Errores y omisiones netos
En todo esquema de estadísticas macroeconómicas existe la posibilidad de que el registro integral de las transacciones no tenga absoluta concordancia. Es decir, que existan discrepancias, errores u omisiones que por variables no observadas, tipo de medición, base de la información caja o devengado o temporalidad del reporte no permitan identificar en un 100% flujos económicos que corresponden a cada categoría.
Resultado de esto pueden generarse valores pendientes de ser explicados. En las estadísticas de la Balanza de Pagos del Ecuador se observa que la incidencia de esta categoría de errores y omisiones que no es elevada en el periodo 2016-2022. Pero para los años 2023, 2024 y 2025, esta categoría ha incrementado su magnitud. Al considerar el signo en la presentación de las estadísticas, se podría inferir que la Cuenta Corriente se encuentra sobredimensionada (presenta un superávit mayor al que realmente alcanzó) y/o que existen flujos financieros no identificados en el resto de los agentes de la economía, flujos como reducción de pasivos externos o incremento de activos financieros.
Para validar los resultados de la Cuenta Corriente, los bancos centrales suelen utilizar las estadísticas de las agencias de aduanas y rentas del país de origen para realizar ejercicios espejo y confirmar el valor de las transacciones de compraventa de bienes y servicios. Además, para el Ingreso Primario se han generado sistemas de registro voluntario de información de los rendimientos de activos y pasivos en exterior.
Finalmente, las autoridades monetarias trabajan de forma permanente para identificar los saldos de activos y pasivos internacionales en tenencia de los residentes de su país, debido a que esta información permite completar el rompecabezas de las relaciones de un país con el resto del mundo. Esta es una de las posibles alternativas para validar las posiciones internacionales y reducir el nivel de errores y omisiones en la Balanza de Pagos del Ecuador.
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