Diagnósticos tardíos y posibles nexos a la contaminación ambiental: el panorama del cáncer en la Amazonía
En la Amazonía ecuatoriana, los casos de cáncer crecieron un 357% en las últimas tres décadas. Pacientes oncológicos de esta región denuncian esperas de más de un año por exámenes básicos y hospitales públicos con equipos dañados.

Un grupo de pacientes realiza un plantón en el Bulevar de las Naciones Unidas, en Quito, el 28 de octubre de 2026, para pedir mejores en la salud pública.
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Robel Revelo / Primicias
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Norma Espinoza lamenta que lleva más de un año a la espera de poder realizarse exámenes para confirmar un principio de cáncer. La mujer narra que, para someterse al procedimiento, necesita un dinero que no tiene. Su angustia se hace visible cuando recuerda que sus dos padres murieron por cáncer, después de no haber recibido un tratamiento oportuno.
"Estoy esperando que en algún momento alguien me diga que ya hay cómo irse al Hospital Marco Vinicio de Lago Agrio para hacerse los exámenes. (Quisiera) ser escuchada por las autoridades, porque vivo en una casa con agua de lluvia, no tengo agua potable", cuenta esta mujer mientras sostiene un cartel para reclamar una mejor atención en salud.
Junto a ella hay un grupo de pacientes y profesionales de la salud que asisten a estas personas, quienes sienten que levantar su voz es una de las únicas maneras de algo que, argumentan, es un derecho, no un privilegio. Este grupo realizó un plantón el pasado 28 de octubre de 2026, en el que piden una respuesta ante el desabastecimiento en las casas de salud públicas.

Crecimiento de más del 350% en casos de cáncer
Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Umea de Suecia, el Hospital Franklin Tello de Nueva Rocafuerte, la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (SOLCA) y la Universidad de Zaragoza en España publicado el 5 de octubre de 2026, reveló que entre 1990 y 2019 hubo un incremento de 357% de los casos de cáncer en la Amazonía ecuatoriana.
El estudio analizó entre 4.881 casos en 30 años, y halló que entre los tipos de cáncer más común para los hombres en Sucumbíos, Orellana, Napo y Pastaza están el de próstata, estómago, leucemia linfoide y el cáncer de piel no melanoma.
A su vez, en las mujeres los expertos observaron que los casos más frecuentes son los de cérvix invasivo, mama, tiroides, cérvix in situ y también cáncer de piel no melanoma.
La investigación halló que en el caso de los hombres, la tasa de incidencia subió de 16,2 a 45,3 casos por cada 100.000 varones, mientras que en mujeres subió de 33,8 a 90,2 casos por cada 100.000.
Actividades petroleras y de minería ilegal aumentan riesgos
El estudio observó una mayor incidencia de cáncer en cantones expuestos a actividades petroleras, en comparación con aquellos sin presencia de estas. Para hombres, el riesgo había sido de un 162% entre 1995 y 1999, mientras que entre 2010 y 2024 este bajó al 55%.
Otro estudio elaborado por los mismos investigadores, publicado en 2025, apunta a que entre 2015 y 2019 la incidencia de cáncer en hombres fue un 298% superior en las parroquias con mecheros petroleros, mientras que en mujeres fue de un 198% superior.
Hace casi una década, investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de las Américas y la Corporación Acción Ecológica, liderados por el genetista César Paz-y-Miño, evidenciaron que las mujeres que habitan a menos de 250 metros de mecheros de gas tienen tres veces más daño en el ADN (22% de fragmentación media/alta), en comparación con poblaciones no expuestas.

"Hay pacientes que, por contaminación, 'debutan' con una enfermedad rara en mutaciones de novo que se llama. Enfermedades por contaminación de ríos, de aire, de todo", dice Félix Galarza, presidente de la Federación Ecuatoriana de Enfermedades Raras o Poco Frecuentes.
Una mutación de novo consiste en una que aparece por primera vez en una familia.
"No quisiera eso para mí"
"En la Amazonía hay petróleo por todo lado, pero no hay salud, ni los servicios básicos como el agua, la luz, el alcantarillado que deberíamos tener al 100% para ser personas un poco sanas. Allá no se puede decir que vamos a estar sanos, porque los mecheros pasan prendidos día y noche. Imagínese tragando ese gas día y noche", cuenta Norma.
Esta mujer recuerda que cuando su padre fue trasladado al Hospital Carlos Andrade Marín, hace más de 10 años, lo médicos le habían dicho que "ya no se podía hacer absolutamente nada" y que debían regresar a la casa de su padre "y esperar el día que muera". Una historia similar fue la de su madre, quien murió hace cuatro años, después de haber recibido un diagnóstico tardío.
"Yo no quisiera eso para mí, ni para mis hijos, sino una salud buena, porque nos lo merecemos. Somos una zona petrolera, en un país maravilloso, bendecido", dice Norma.
Andrés Corral, exgerente del Hospital Eugenio Espejo y exdirector Nacional de Hospitales del MSP, señala que en una investigación publicada en febrero de 2026 por la Universidad de Chile, la Universidad del Rosario de Bogotá, el Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, la Universidad de España y el Consorcio de Salud y Atención Social de Cataluña, expertos observaron importantes retrasos en los diagnósticos de cáncer de pacientes en el país.
Dicha investigación demostraba que en Ecuador existía un intervalo medio de 92 días para que un paciente pueda recibir un diagnóstico de cáncer y que esto excedía las recomendaciones internacionales de brindar un diagnóstico entre dos a cuatro semanas, para evitar posibles avances del estadio del cuadro. En el 14% de los casos, la espera excedía los 365 días.

Casi la mitad, el 45,2% de los pacientes en Ecuador, había recibido sus diagnósticos en estados avanzados
Según Corral, muchos de los pacientes incluidos en el estudio provenían de la Amazonía.
Hay otros casos como el de Carmen Cujilema, una paciente con cáncer de estómago desde 2019, que pese a contar con un diagnóstico y haber entrado en remisión, también debe esperar largo tiempo para recibir una atención oportuna.
La mujer cuenta que tras haber recibido quimioterapia en el Hospital Eugenio Espejo y ser sometida a una operación en Solca para extraer un tumor en su estómago, sigue en controles, pero que ahora está a la espera por al menos tres meses para una endoscopia de vigilancia en ese mismo hospital.
"Me dicen que los equipos están dañados, entonces estoy a la espera de eso. Tengo que viajar de la Amazonía para acá solamente para preguntar o saber", dice Carmen.
"Año tras año tenemos menos"
María Pantoja, terapeuta que hace acompañamiento a pacientes oncológicos en las provincias de Sucumbíos y Orellana, recuerda que durante la pandemia por Covid-19 muchos pacientes dejaron de ir a Quito o Puyo para recibir sus quimioterapias. "Muchos de ellos hoy ya no están", pero que después el problema que empezó a surgir fue el desabastecimiento de la medicación. "Año tras año tenemos menos. En vez de aumentar la medicación para los pacientes, ha venido en decadencia".
Galarza, de la Federación Ecuatoriana de Enfermedades Raras o Poco Frecuentes, expone un escenario similar, en el que cada vez que se cambia a un ministro "se acaba todo" y tienen que "comenzar de cero". Según dice, al nuevo ministro han enviado 12 oficios para ser recibidos y exponer las necesidades de los pacientes de enfermedades raras, pero hasta ahora afirma que no han recibido respuesta.
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