El Niño 2026-2027 entra a fase de madurez con récords de temperaturas oceánicas y matices por el cambio climático
Aunque las temperaturas en el Pacífico central superan los registros históricos para el fenómeno de El Niño, la medición corregida por calentamiento global coloca al evento aún ligeramente debajo del devastador 97-98. Oceanógrafo pide priorizar la prevención frente al debate por un Súper Niño.

Inundaciones en la cabecera cantonal de Balao (Guayas) por el desbordamiento del río, el 12 de octubre de 2026, en uno de los cantones más golpeados hasta ahora por lluvias asociadas a El Niño.
- Foto
Prefectura del Guayas
Autor:
Actualizada:
Compartir:
El fenómeno de El Niño 2026-2027 se adentra en su periodo de mayor maduración con registros térmicos sin precedentes en el Pacífico central.
Los índices tradicionales marcan máximos históricos en la región del Océano ubicada a 8.000 kilómetros de las costas de Ecuador, donde se forma el evento, pero la aplicación de nuevas herramientas de medición relativa revelan posibles distorsiones por el calentamiento global y matizan un tanto la magnitud.
Ante el debate sobre la posible configuración de un Super Niño o un "meganiño" y la inminencia de lluvias más intensas y continuas en el litoral ecuatoriano expertos señalan que la prioridad debe girar en torno a la prevención y a la respuestas ante emergencias.
El evento prevé entrar en su etapa de maduración entre noviembre y diciembre de 2026 con una intensidad prevista de entre fuerte a muy fuerte, según explica Jonathan Cedeño, coordinador de la carrera de Oceanografía de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol).
El Pacífico central en niveles récord, pero con matices
Las mediciones en la región Niño 3.4 -ubicada en el Pacífico central, a unos 8.000 kilómetros de las costas sudamericanas- muestran valores de temperatura superficial del mar que superan a los ocho eventos más cálidos registrados en las últimas décadas.
De acuerdo con el Índice Oceánico de El Niño (ONI), utilizado históricamente por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), para definir estos eventos, el desarrollo actual ha batido récords de temperatura en dicha zona.
La comunidad científica internacional incorporó este año el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI). Esta herramienta descuenta -por decirlo así- el calentamiento generalizado de los océanos tropicales por efectos del cambio climático para intentar aislar y medir la señal pura de El Niño.
"Con el cambio climático, los eventos recientes aparecen como más cálidos y la comparación con otros eventos pasados puede ser tendenciosa”, explica Cedeño, docente investigador de la Espol y delegado de la entidad ante el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen).
Al aplicar el nuevo indicador relativo (RONI), los valores actuales del evento en el Pacífico se ubican ligeramente por debajo del pico alcanzado por el catastrófico El Niño 1997-1998, aunque se mantienen por encima de El Niño 1982-1983 -otro de los más fuertes de la historia-, por lo el evento actual se consolida con una magnitud de carácter “fuerte a muy fuerte”.
¿Qué pasa frente a las costas de Ecuador y Perú?
En la región Niño 1+2 frente a las costas de Ecuador y Perú actualmente la temperatura observada alcanza 26,1 °C, superior a los 24,3 °C registrados en la misma fecha durante el evento de 1997-1998.
La zona costera es crítica porque delimita la posible respuesta de la atmósfera. Al superar el umbral de los 28 °C en esta región se suelen desencadenar procesos atmosféricos severos que incrementan lluvias en la costa de Ecuador, según el comportamiento de eventos históricos, anota el experto.
En El Niño de referencia 97-98 las temperaturas superiores a 28 °C se alcanzaron entre febrero y abril del 98, pero "ningún evento es igual a otro" y este año el fenómeno inició su desarrollo de forma anticipada en septiembre, en el que se registraron lluvias récords en estaciones como las de Guayaquil.
"La discusión sobre un posible Super El Niño pierde valor ahora, ya lo veremos después con los datos. En la práctica debemos agotar el debate sobre las medidas de prevención y respuesta".
Jonathan Cedeño, oceanógrafo de la Espol.
La experiencia de eventos como el de 2015-2016 y 2023-2024 demostraron que un océano cálido no genera automáticamente lluvias extremas si no existe una respuesta atmosférica acoplada. Para el fenómeno actual, las autoridades confirman que la respuesta de la atmósfera ya se encuentra activa.
Los primeros efectos atmosféricos se perciben en el litoral ecuatoriano, con precipitaciones tempranas registradas con mayor intensidad en el norte de Esmeraldas, en Santo Domingo, o en las zonas nortes de Manabí, de Los Ríos y Guayas.
El periodo de mayor madurez del fenómeno y su máxima incidencia pluviométrica se prevén entre noviembre y diciembre de 2026, extendiéndose durante el primer trimestre de 2027.
Compartir: